La reaparición del tema taturana en Misiones volvió a generar preocupación en la población, especialmente tras una reciente alerta emitida desde el hospital de San Vicente. Sin embargo, el especialista en animales venenosos Roberto Stetson llevó tranquilidad y pidió evitar el alarmismo, al tiempo que brindó precisiones clave sobre cuándo esta oruga puede representar un riesgo real para la salud.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Stetson explicó que “taturana” es un término amplio y poco preciso. “Es un nombre guaranítico que significa oruga de fuego. Son gusanos peludos que tienen algún tipo de sustancia que, al tocarlos, irritan la piel en forma leve o con distintas manifestaciones. Pero taturanas hay cientos. Con ese nombre o buscando en internet van a aparecer gusanos de todo tipo y color. Con ese nombre se agrupan cientos de orugas distintas, de diferentes colores y especies, muchas de las cuales solo producen irritación leve en la piel”, comentó.
“Tenemos que hablar específicamente de especies en particular, por sus características. Yo no vi la nota que generó todo esto y no me enteré de que haya accidentes. Aparentemente el hospital de San Vicente alertó porque los accidentes aumentan en los períodos cálidos, pero siempre estuvieron”, aclaró el especialista, según el cual el verdadero riesgo está asociado a una especie puntual: Lonomia obliqua. Se trata de una oruga de una mariposa nocturna y selvática, que no habita jardines comunes y que forma parte del ecosistema misionero desde antes de la llegada del ser humano. “Siempre estuvo, siempre estará. Es parte de la fauna del Bosque Atlántico”, explicó.
Esta especie posee cerdas urticantes conectadas a glándulas de veneno, que al quebrarse inoculan una sustancia capaz de provocar hemorragias generalizadas. “Por eso es importante llamarla por su nombre correcto y no generalizar”, remarcó.
Stetson aclaró que los casos son muy raros. En su experiencia, solo se registró un caso fatal, que correspondió a un niño con una patología previa del sistema capilar que agravó el cuadro. “No es un accidente que mate de forma inmediata y generalmente da tiempo para actuar”, subrayó.
La Lonomia obliqua se localiza principalmente en la zona centro y noreste de Misiones, especialmente en áreas lindantes con Brasil, como Alem, Oberá, 25 de Mayo y zonas rurales cercanas a la selva. Vive en árboles silvestres, como cedro y araticú, aunque puede trasladarse a frutales -ciruelo, duraznero, pera o palta- cuando las chacras están próximas a áreas selváticas.
Tiene un comportamiento particular: se alimenta de noche en la copa de los árboles y de día desciende en grupos, refugiándose en sectores oscuros del tronco. “Se camufla perfectamente con colores marrones, negros y blancos, imitando la corteza”, detalló.
Una señal de alerta es la presencia de heces negras, similares a granos de pimienta, acumuladas en la base del tronco. “Eso puede indicar que el árbol está infestado”, explicó.
Síntomas y tratamiento
El contacto suele ser accidental, generalmente cuando una persona se apoya en un tronco o aplasta la oruga sin verla. Al principio, no siempre hay dolor intenso, lo que dificulta el diagnóstico. Con el paso de las horas aparecen síntomas generales, como malestar, dolor intenso en la región occipital (parte posterior de la cabeza) y luego manifestaciones hemorrágicas.
“Empiezan como manchas rosadas en la piel, que se vuelven azuladas o moradas y se extienden. Puede haber sangrado de encías, nariz, útero, heridas cicatrizadas y el síntoma más importante es la hematuria, sangre en la orina”, detalló.
El tratamiento específico es un antídoto producido por el Instituto Butantan, de Brasil. Stetson recordó que, durante su gestión, Misiones logró contar con partidas del suero y que, ante emergencias, se articulaba con hospitales brasileños. “Incluso hubo casos tratados con éxito cuatro días después del accidente”, afirmó.
Stetson recomendó extremar cuidados en parques provinciales y nacionales, zonas rurales y chacras, especialmente al manipular troncos, ramas o al cosechar frutas. También pidió prestar atención al apoyar las manos en árboles y observar previamente.
Finalmente, se refirió a otros animales venenosos presentes en la provincia, como alacranes, que están en los domicilios y adonde suelen ingresar a través de cañerías. Recomendó mantener patios limpios, cañerías desengrasadas, colocar burletes en puertas, tapar rejillas y evitar acumulación de escombros y hojarasca.
“Información y prevención son la clave. El riesgo existe, pero es puntual y manejable si se actúa a tiempo”, concluyó.




