Rosanna Toraglio
Periodista- BioPsicoTerapeuta
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Al nombrar los regalos que le hicieron los Reyes Magos al Niño Jesús, oro, incienso y mirra, automáticamente entendemos que son preciados, valiosos y mágicos, con un poder sobrenatural. Hoy profundizamos sobre estos regalos para poder tenerlos en casa siendo conscientes de su significado y cómo actuarán en nosotros.
Los Reyes Magos eran sabios de Oriente que siguieron una estrella para adorar a Jesús.
¿Quiénes eran y de dónde venían?
Melchor era de Europa o Persia (actual Irán), el anciano de barba blanca que traía oro, símbolo de la realeza del recién nacido.
Gaspar (o Caspar) de Asia, identificada con la India o Mesopotamia. El más joven, rubio. Su regalo era incienso, divinidad.
Baltasar, de Arabia, aunque a veces se lo vincula con África, símbolo de la expansión del mensaje a todos los pueblos. Es el rey de piel negra. Su regalo era la mirra, símbolo de su humanidad y su sacrificio futuro.
Los tres eran hombres sabios que estudiaban las estrellas, y Dios los guió hasta el Mesías.
Tomamos los regalos
El oro simboliza la realeza y la divinidad de Jesús como Rey de Reyes; el incienso, su naturaleza divina y su rol sacerdotal, al ser usado en adoración a Dios; y la mirra, su humanidad y destino de sacrificio y muerte, pues se usaba para embalsamar cuerpos y en la unción, prefigurando su pasión y resurrección.
Metafísicamente, el oro simboliza lo divino, la perfección, la inmortalidad y la iluminación, representando la carne de los dioses (Ra, los dioses solares), la luz, la pureza y la energía solar, actuando como puente entre lo terrenal y lo celestial, la sabiduría y la transformación espiritual, como se ve en la alquimia (la búsqueda del “hombre de oro”) y en descripciones bíblicas de la Nueva Jerusalén. Es un símbolo de divinidad, riqueza, estatus y, en la alquimia, la transmutación del alma.
Hablamos de perfección y eternidad: no se corroe, simboliza la inmortalidad. Es transformación espiritual: en alquimia, la transmutación del plomo (defectos) en oro (virtudes). Símbolo de estatus, prosperidad y abundancia.
Más que riqueza, el oro es un símbolo de vida, divinidad y equilibrio cósmico. Es pureza divina.
Simboliza inspiración divina y santidad. El “cuarto estado” de la materia, la glorificación, el objetivo final de la evolución espiritual. Su brillo y calidez se asocian con la autoconfianza y un sentido de propósito, influyendo en cómo se perciben a sí mismos y el mundo.
El oro no es solo un metal, sino un catalizador que, metafísicamente, influye en el hombre amplificando su poder interno, protegiéndolo energéticamente y conectándolo con aspectos superiores de la vida, promoviendo tanto el éxito material como la paz interior.
Incienso (divinidad y sacrificio): Simboliza la naturaleza divina de Jesús, ya que se quemaba en adoración a Dios. Purifica espacios, eleva la vibración, facilita la conexión espiritual y la meditación. Equilibra emociones, actuando como un puente entre lo terrenal y lo divino; crea ambientes de calma, mejora la concentración, reduce el estrés, estimula la fuerza mental y física. Una herramienta para enfocar la mente y el espíritu, genera abundancia y nos permite la autoconexión con nuestro Ser.
La mirra de purificación
Mirra (humanidad y muerte): Simboliza su humanidad y su destino como hombre que sufriría y moriría por la salvación. Prefigura su pasión y resurrección, pues se usaba para ungir y embalsamar cuerpos, y fue utilizada para preparar el cuerpo de Jesús para el entierro, conectándolo con la victoria sobre la muerte.
La mirra tiene un profundo significado metafísico como símbolo de purificación, transformación, sacrificio y conexión espiritual, representando la dualidad de la vida y la muerte, la sanación y el sufrimiento; en hombres, influye al promover la introspección, la reducción del estrés y la armonización del cuerpo y mente, facilita la conexión con lo divino y la purificación de energías negativas.
Se usa en rituales para limpiar ambientes de malas energías, protegiendo contra el mal de ojo y hechizos. Fomenta la meditación, la introspección y la conexión con lo divino y los poderes superiores. Ayuda a disipar energías negativas.








