En Misiones, el desafío del sistema de salud frente a las adicciones y consumos problemáticos ya no pasa solamente por la apertura de dispositivos para ampliar la atención. Otro problema aparece después: que quienes se acercan a pedir ayuda, vuelvan.
La última medición de las atenciones ambulatorias por motivos de consumo, realizada entre mayo y agosto de 2025 por el Observatorio Provincial de Drogas da cuenta de esa realidad: de los 6.745 turnos asignados en ese periodo, solamente el 37,5% de los pacientes asistió para continuar con el tratamiento.
Roberto Padilla, secretario de Prevención de Adicciones, confirmó en diálogo con PRIMERA EDICIÓN que el ausentismo “es el gran desafío que tenemos” en el trabajo proyectado para este año, ya que la apertura de espacios de primera escucha es importante, pero no suficiente.
En ese sentido, evaluó que en la provincia faltan espacios de desintoxicación prolongada y que hoy el consumo es una problemática en continuo cambio: llega cada vez más temprano, se presenta de forma combinada y, en muchos casos, sin redes familiares que acompañen. “Los resultados se están viendo, pero somos conscientes de que tenemos que intensificar el trabajo”, aseguró Padilla.
Turnos que no se cumplen
En el sistema ambulatorio, Padilla comentó que los turnos con profesionales de psiquiatría son los que más se cumplen, en gran parte porque están ligados a la dispensa de medicación. El problema surge en el acompañamiento desde otras áreas.
“Hay un bajo presentismo en el tratamiento y el acompañamiento del psicólogo, del trabajador social, del acompañante terapéutico”, aseguró el secretario. Eso produce, por un lado, un abordaje “fragmentado” del paciente, que no acompaña como es necesario, y puede derivar en la segunda consecuencia: el abandono. “Los jóvenes son los que menos cumplen con el turno”, afirmó Padilla, al referirse a una franja etaria que va “de 16, 17 años hasta los 30”, detalló.
Según explicó Padilla, en los adultos la constancia es mayor porque hay trayectorias de consumo más largas y consecuencias en la salud que se empiezan a hacer más visibles.
Consumos que se combinan
Consultado sobre los motivos detrás de las faltas, el secretario Padilla consideró que el perfil social, familiar y de consumo importan, porque definen cuán extenso va a ser ese tratamiento.
En la provincia, evaluó que el policonsumo es cada vez más frecuente y complejiza los tratamientos. Alcohol, tabaco, bebidas energizantes, vapers, apuestas online y drogas ilegales se combinan y “si una adicción es compleja de trabajar, un policonsumo lo es muchísimo más”, aseguró.
Detrás del abandono también identificó que aparece la falta de acompañamiento familiar. “Nosotros vemos esa ausencia. Vemos que la familia no está”, afirmó Padilla. Y advirtió que esto “complica todo el proceso”.
Sobre el sistema de salud, consideró que los dispositivos de primera atención en la provincia hoy “son suficientes”, pero que faltan espacios de tratamiento prolongado, “donde pueda haber opciones a la desintoxicación y a la deshabituación”, detalló.

Proyección 2026
Este año, Padilla aseveró que esperan reducir el ausentismo al 30% y, consultado sobre las medidas que implementarán para lograrlo, explicó que reforzarán la territorialidad.
En esta primera etapa del año aseguró que están reorganizando personal y, en forma piloto, un “equipo móvil” de abordaje, con profesionales que “no están en el Centro (de Prevención de Adicciones), sino en la ruta, en los municipios, tratando de dar contención y generar cercanía”, agregó.

Jóvenes que no vuelven
Los jóvenes son los más vulnerables en el escenario provincial. No solo son quienes menos cumplen con los turnos y los que más abandonan los tratamientos, sino también quienes menos detectan que se enfrentan a un consumo problemático.
“Por la estadística, (en este grupo) a nosotros nos preocupa muchísimo el alcohol, los energizantes y trabajar con el vaper. Esa va a ser una línea de trabajo muy fuerte este año”, adelantó el secretario. Y agregó: “Venimos hablando muchísimo de la pedra, que es una sustancia extremadamente adictiva, muy nociva, y que lastimosamente al ser confeccionada con el residuo de otras sustancias, genera un daño enorme”.
En el caso de los más jóvenes, la negación del consumo, la baja percepción de riesgo y la dificultad para sostener rutinas aparecen como factores centrales para evitar y/o faltar al tratamiento. En muchos casos, Padilla indicó que llegan derivados por la familia o por una situación límite.
Y como el pedido de ayuda no siempre es propio, se dificulta el compromiso con el seguimiento. El secretario consideró que en los jóvenes el impacto se nota con más fuerza: “Los números hablan de que cuando un adolescente o un joven pide ayuda, la familia no es la primera en ser consultada”, aseguró, citando un estudio nacional que indicó que “más del 40% manifestó que lo hablaría primero con un amigo”.









