La detención de Luis Miguel Cantero se registró el viernes 11 de octubre durante la noche y se necesitó de un procedimiento de una decena de policías y tres patrulleros en el barrio Villa Vick de Oberá. Fue su pareja la que llamó a la fuerza de seguridad porque se puso violento y la amenazó con un cuchillo, presuntamente el mismo que luego blandió ante los primeros uniformados que intentaron demorarlo. El procedimiento finalizó con el sospechoso esposado y a su lado un bolso, lo suficientemente resistente para soportar 8,125 kilogramos de marihuana.
Por almacenar estupefacientes comenzó ayer a ser juzgado por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Posadas (TOCF-Posadas), en este caso unipersonal y representado por el juez Fabián Cardozo.
Cantero aceptó declarar ayer, tras la lectura del requerimiento y elevación a juicio respectivos (Juzgado Federal de Oberá). Reafirmó, durante los treinta minutos que duró su indagatoria, que la droga la había comprado quince días antes de la aprehensión a un proveedor de la ciudad, que pagó “400 mil pesos porque era buena” pero que no tenía intención alguna de comercializarla: “La tenía para los amigos, le iba a regalar una parte a ellos y guardar un poco para mí”.
Admitió que consume cocaína y marihuana desde los 14 años: “A mí me activa, la usaba incluso para practicar boxeo y entrenar”.
Sobre el hecho manifestó que su pareja “esa noche estaba celosa porque me vio fumando un faso con una amiga en la plaza del barrio. Ella llamó a la policía y me tiró el bolso (con la droga) a la calle, estábamos discutiendo por celos. Pasa en las mejores familias”.
“Me fui a la casa de mis padres (a 200 metros) y me dejaron quedarme en la pieza al lado del quincho. Pulse el bolso atrás del quincho y llegó la policía, no hubo problema para que me detuvieran”.
Cantero sostuvo con insistencia que los 8,125 kilogramos de marihuana tenían como destino el consumo personal y que sus ingresos de dinero no correspondía a la comercializar droga sino a trabajar como albañil junto a su padre. “Todo lo que ganaba se lo daba a ella (pareja) y me quedaba con un poco para mí y poder consumir, tomarme una coca o una cerveza”. “Todos los días fumaba diez fasos por día. Sábado y domingo hasta 80 porque no trabajaba”.
Tras exponer su coartada, declararon seis testigos, cuatro de ellos policías, miembros del Comando Sur y comisaría Tercera de la Unidad Regional II. Describieron el primer contacto de Cantero cuando arribaron en respuesta al llamado por violencia de género. Uno de los uniformados expresó que lo vio salir a Cantero al frente de su casa con un cuchillo en la mano y que después se alejó con un bolso hacia la vivienda de sus progenitores.
También coincidieron que al ampliarse el operativo con apoyo de varias dependencias, se dirigieron a esa casa y que el padre del imputado los autorizó a ingresar y concretar la detención sin oponer resistencia. En la requisa hallaron el bolso azul con la marihuana.
Ramón Antonio Cantero, padre del encartado, fue citado a declarar por el defensor oficial Mariano Romero y aclaró que “la policía ingresó a mi casa porque yo los dejé pasar y les dije ‘si quieren llevarlo, ahí está, llévenlo, yo ya no me meto en la vida de él, él hace la suya’”.





