El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) lleva adelante una investigación en las provincias de Misiones y Corrientes con el objetivo de optimizar la implementación de sistemas silvopastoriles, una alternativa sustentable que mejora la producción de carne ganadera y reduce el impacto ambiental.
Los estudios, realizados por los equipos técnicos de las Estaciones Experimentales Agropecuarias (EEA) de INTA Cerro Azul y Montecarlo, permitirán cuantificar las emisiones de metano entérico y el flujo del carbono en los diferentes compartimentos que constituyen los sistemas productivos, lo cual puede ser una herramienta que permita diferenciar en términos ambientales los productos obtenidos.
Carne y madera de calidad con menor impacto ambiental
El ingeniero agrónomo Luis Colcombet, investigador de la EEA INTA Montecarlo, explicó que el objetivo de estos ensayos en curso es “remediar las debilidades de cada región en la implementación de los sistemas silvopastoriles”. En Misiones, se busca complementar la producción de carne con madera de alta calidad, mientras que, en Corrientes, la integración de árboles permite mejorar los ingresos ganaderos con madera de buen valor comercial.
Además de los beneficios productivos, el estudio aborda el impacto ambiental de los sistemas productivos. “Nos enfocamos en evaluar la huella ambiental, considerando aspectos como la captura y emisión de carbono y el contenido de materia orgánica en el suelo“, detalló Colcombet.
Un sistema con tres niveles
Los sistemas silvopastoriles triestrato comprenden en una misma escala temporal y espacial la combinación de sistemas silvopastoriles.
El ingeniero agrónomo Mauro Loto, investigador de la EEA INTA Montecarlo, explicó que los mismos están compuestos por “un estrato herbáceo, que son generalmente las pasturas gramíneas; un estrato intermedio que generalmente son arbustos de alta calidad nutricional y un estrato superior que son árboles maderables que en nuestra región, generalmente son pinos y eucaliptus pero no es excluyente hacia otras especies forestales para la obtención de madera de calidad”.
Frente a la tradicional ganadería a cielo abierto, el sistema silvopastoril promueve la diversificación de la renta, producto de la obtención de carne a mediano plazo y la obtención de madera o productos maderables a más largo plazo.
“Las investigaciones que hicimos son concluyentes respecto a que, bajo un manejo silvícola adecuado, en cuanto a la regulación de la entrada de luz hacia el estrato inferior, hacia las pasturas, con un manejo adecuado, no afecta la producción de carne. Esto nos permite obtener la misma cantidad de carne, pero con el extra de la venta de la madera al turno de corte”, afirma Loto en relación a estudios comparativos con el sistema tradicional.

Botón de oro: una alternativa forrajera
Desde hace más de una década, desde la EEA INTA Montecarlo, investigan en torno al Botón de Oro (Tithonia diversifolia) como una especie forrajera con altos parámetros de calidad para la producción ganadera, evaluando diferentes aspectos que hacen a su uso y manejo en la región.
En este sentido, Loto explica que “la incorporación de un arbusto de alta calidad como el Botón de Oro, tiene en promedio entre un 18 y un 22% de proteína bruta y eso es prácticamente el doble con respecto al contenido de proteína que tienen las pasturas que normalmente se utilizan, que rondan entre un 8 y un 10% de proteína bruta en la estación primavera-verano”.
“Si bien ese incremento promueve una mejora en la calidad de la dieta, es necesario tener en cuenta prácticas de manejo del pastoreo para preservar los puntos de crecimiento de las pasturas, evitando generar condiciones de sobrepastoreo y poder contar así con una persistencia del recurso forrajero a lo largo del tiempo”, sintetizó el investigador. En cuanto al manejo del arbusto, el especialista remarca que es recomendable el uso de un sistema de pastoreo rotativo con una altura máxima de 1,5 metros de altura a los fines de evitar excesos de sombra hacia el estrato inferior.
Con estos avances, las investigaciones en curso del INTA reafirman el potencial de los sistemas silvopastoriles como una alternativa sustentable para la producción ganadera, combinando rentabilidad y cuidado del ambiente.
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Colaboración de Francisco Pascual y Martín Ghisio.





