Caso Wasyluk: “Lo alumbré con una linterna pero no vi si tenía golpes”

El testimonio en debate de la oficial Andrea Harasimezuk, imputada por “incumplimiento de deberes”, dejó en evidencia que la celda de la comisaría Primera de Oberá donde alojaron herido a Hugo Wasyluk no tenía iluminación y que tampoco constató las lesiones que le costaron 27 horas de agonía.

29/11/2021 11:42

Las dos primeras jornadas de enjuiciamiento a trece policías misioneros por los apremios y muerte de Hugo Wasyluk dejaron en claro un punto central para la acusación: en la comisaría Primera de Oberá y durante 27 horas al changarín de Villa Bonita ningún uniformado le revisó las lesiones hasta que fue hallado sin vida. Pero también que los guardias de calabozos y jefes de turno se guiaron únicamente por un parte médico legista.

Andrea Roxana Harasimezuk (42), oficial de guardia de la seccional Primera durante las primeras horas de Wasyluk alojado allí y también acusada en esta causa, declaró el jueves (segunda jornada) ante los camaristas del Tribunal Penal de la Segunda Circunscripción Judicial y de su relato quedó en claro que la víctima padeció en la oscuridad los dolores que habría sufrido por apremios en la comisaría de Villa Bonita, pocas horas antes de ser trasladado.

“Me preocupé en informar al segundo jefe de la comisaría que ya estaba alojado Wasyluk”, resaltó Harasimezuk y amplió: “Esa noche el jefe de turno me dice ‘fijate el informe médico y la nota de alojamiento’. Se acerca un oficial ayudante que estaba con la comisión de Villa Bonita y me dice que saque los detenidos para que salgan de testigos del motivo de detención de Wasyluk, porque el (Wasyluk) no iba a querer firmar.

Dije que no había problema pero no iba a sacar los detenidos porque estaban durmiendo. Les dije que podían ir a buscar a testigos en la calle y les ofrecí la oficina, computadora, todo para que lo informaran, no había problema pero yo no iba a sacar detenidos para eso”.

“A las 12 era el horario de hacer el informe de rutina a Posadas de los jefes de turno. Tenía que hacer el parte de todas las novedades porque en ese momento todo se enviaba por fax. Bueno lo bajé, armé el parte para el jefe de turno (…) Cuando estaba casi amaneciendo, me fui a recorrer nuevamente el sector de calabozos, en la celda 2 estaba Wasyluk sentado y me volvió a insultar. Le pregunté si quería que la llamara a la madre, pero me volvió a insultar mucho. Me fui a mi oficina y escuché que golpeó la reja, pero después volvió el silencio”.

También manifestó que “El 25 (abril de 2011) ingresó por la noche a la comisaría. Habré estado en contacto lo que duró mi guardia tres o cuatro horas, no recuerdo bien, no puedo precisar el horario, porque cuando ingresé de turno ya estaba detenido. A las 7 de la mañana hice el relevo y me retiré”.

Aseguró que no percibió lesiones a Wasyluk: “No lo vi lastimado porque estaba con una campera grande puesta. Y no me fijé mucho porque estaba enojado. Le noté si los ojos rojos, enrojecidos, brillantes”.

“Entré con una linterna porque en la celda había muy poca luz, lo alumbré pero no vi si tenía golpes. A mí no me pidió nada esa noche”.

Sobre en qué circunstancias y cuándo se enteró del fallecimiento del detenido sostuvo: “Tipo 2 de la mañana del día siguiente (miércoles 27 de abril) suena mi celular y el segundo jefe me comunica que falleció Wasyluk. Yo estaba de franco ese día y me enteré que falleció en el calabozo de la comisaría”.

El debate se reiniciará el martes próximo en el salón de usos múltiples del Oberá Tenis Club, acondicionado especialmente para este debate por la cantidad de acusados.

De las seis audiencias que restan en agenda, tres se desplegarán hasta el jueves, con el inició de las declaraciones de los 40 testigos citados.

Las jornadas restantes pautadas serán el lunes, martes y jueves de la semana siguiente (6, 7 y 9 de diciembre). Según fuentes consultadas por PRIMERA EDICIÓN, los camaristas y las partes pertinentes en el debate analizarán fijar más días para completar los testimonios, pero también para que los trece alegatos de acusación y defensa se puedan concretar con el tiempo suficiente.

Vale recordar que el Tribunal está presidido por Francisco Aguirre y los vocales son José Pablo Rivero y Erasmo Villalba. Subrogan el Ministerio Público Fiscal, Myriam Silke y Elías Bys, ambos fiscales de Instrucción de la Segunda Circunscripción.

De todos los trece acusados, los que enfrentan la calificación más grave son Pedro De Mattos (48), Carlos Antonio Gómez (33) y Ricardo Javier Rodríguez (37). Están imputados por “tortura seguida de muerte”. Mientras que Jorge Antonio Heijo (37) y Wilson Ricardo González (56), están acusados de “omisión de denuncia de torturas e incumplimiento de los deberes de funcionario público”.

Miguel Ángel Espíndola (51), Hugo Ariel Basaraba (31), Carlos Ariel Lentini (41), Andrea Roxana Harasimezuk (42), Alejandro Fabián Núñez (52), Luis Alberto Silva (47), Gustavo Javier Fontana (48) y el médico José Morales (50) por “incumplimiento de los deberes de funcionario público”.

 

Masacrado a golpes
Hugo Wasyluk fue detenido el lunes 25 de abril de 2011 por la noche cuando caminaba al costado de la ruta en Villa Bonita. La Policía informó que mantuvo una fuerte discusión previa con su hermana y luego salió de la vivienda. Una patrulla con cinco uniformados lo interceptó y pocas horas después ingresó a un calabozo de Oberá.

Durante las horas siguientes nadie revisó su celda donde estaba alojado. A las 0.20 del miércoles 27 de abril, lo encontraron muerto sentado en el inodoro. La autopsia reveló: “Shock hipovolémico y asfixia por aspiración de líquido intestinal y múltiples lesiones traumáticas a nivel torácico de tipo compresivas, producidas con gran peso”.