Año atípico en la cuenca azucarera: quedó caña sin cortar en las chacras

Productores que pensaban elaborar azúcar rubia desistieron a última hora por los bajos precios, pretendieron vender al Ingenio pero por excedente de caña no se le compró. Además, hubo demoras por el pase de leña a chip de la caldera.

12/10/2021 07:05

La zafra cañera tuvo un cierre anormal este año dejando a muchos productores, por diversas razones, con caña de azúcar en la chacra, sin cortar ni vender. Esto ocurrió a pesar de que el Ingenio pagó un precio de 45% más que el año anterior y no aplicó descuentos por dulzura.

El presidente de la Asociación de Productores de Caña del Alto Uruguay, Eduardo Silveira, explicó a PRIMERA EDICIÓN que “prácticamente la mayoría de los productores no cortaron toda su caña, se quedaron con algo en la chacra”. Agregó que “los motivos fueron varios”.

El principal motivo es que hubo una fuerte variación del precio del azúcar rubio. Los compradores este año ofrecieron 50% menos que el año pasado, un precio que no cerraba a los productores. De casi 100 pesos que pagaron el año pasado por kilo, este año ofrecieron alrededor de 50.

Muchos cañeros iniciaron en 2020 la producción de azúcar rubio y se entusiasmaron con la rentabilidad. Este año se sumaron más pero el precio bajó. Eso provocó que los cañeros no elaboren el azúcar rubio y, a último momento, intenten vender su producción al Ingenio Azucarero. Pero ya habían perdido el turno.

La cuenca azucarera aglutina a unos 250 productores permanentes de alrededor de nueve municipios de la zona. Pero este año fueron casi 300, contó el dirigente.

El Ingenio este año compro y molió unos 25 millones de kilos, una cifra similar a la que procesó el año pasado. A principio de año, cuando se planificó la zafra, se calculó un presupuesto para 22 millones pero se terminaron comprando 3 millones más de algunos productores históricos que siempre abastecieron a esa industria.

El resto de los productores pidió autorización para cortar su caña pero el Ingenio no se la dio, porque había excedido su presupuesto.

El tema fue que este año la producción creció, pero el presupuesto del Ingenio no. Entonces no alcanzó para comprar más caña a los que pensaban hacer azúcar rubio y luego se arrepintieron. Incluso hubo una amenaza de protesta que luego se disipó con la intervención de algunos intendentes de la zona. Fue ahí cuando el Ingenio aceptó comprar casi tres millones adicionales.

Otro de los inconvenientes que hubo, según explicó el presidente de la Asociación de Cañeros, es que “no se encuentra mano de obra para cortar la caña. Un productor necesita dos o tres peones que ayuden a cortar un cargar un camión pero no se consigue”.

Señaló que parte de la culpa la tienen los planes sociales. Pero este fenómeno también ocurre porque “los jóvenes no se están quedando en la chacra, los productores más jóvenes tenemos alrededor de 50 años. Los chicos se van a estudiar o se van a trabajar a la ciudad”, dijo Silveira.

El tercer inconveniente que tuvieron fue a causa de las modificaciones introducidas en la caldera del Ingenio Azucarero. “Ese ingenio funciona con un generador que utilizaba leña y este año se modificó, pasando a chip. Fue un año de pruebas. La caldera no calentaba lo suficiente y no alcanzaba para mover el motor para moler la caña. Entonces ocurrió que hubo que empezar y frenar varias veces”, relató.

Esta situación causó una demora y alteró los ánimos, en algunos momentos, de los productores. “La energía eléctrica de San Javier, los tendidos eléctricos, no alcanzan para suministrar al Ingenio, por eso necesita una caldera con generador propio. Y le costó agarrarle la mano”, agregó.

Y otro motivo de demora fue que el administrador Raúl Díaz tuvo COVID a mitad de la zafra y fue reemplazado por Héctor Benítez.

 

Mejores precios

Al respecto de los precios, Silveira contó que este año se pagó 45% más que el año pasado. La tonelada pasó de 2.063 pesos en 2020 a $2.990 este año. “Y no se aplicó el descuento por dulzura, quiere decir que ese precio fue el piso”.

Explicó que “cada año se establece un precio de base al que se le agregan o se le descuentan puntos por la dulzura. Un punto de dulzura significa 11% más en el precio. Y un punto menos de dulzura significa 11% menos en el precio. Este año no hubo descuento, sólo puntos positivos”.

Igualmente, es el segundo año consecutivo que el Ingenio muele 15 millones de kilos, una cifra alejada del mejor momento que tuvo años atrás cuando llegó hasta 45 millones de kilos.