Parroquia Sagrado Corazón de Jesús: no había iglesia para profesar la fe

La construcción de la entonces capilla fue ordenada por Rosario Galeano de Poujade, considerada una incansable benefactora de los humildes, el 18 de julio de 1910. Es que al llegar a la Villa, la familia Lanús, de profunda fe católica, se encontró con que no tenía un templo en las proximidades, lo que los obligaba a trasladarse hasta la iglesia San José, para cumplir con sus ritos.

03/08/2021 10:48

Entre los años 1547 y 1620 el Territorio de Misiones era asistido espiritualmente desde la Diócesis de Asunción. Luego pasó a depender de la Diócesis de Buenos Aires, posteriormente de Santa Fe, y luego, de Paraná. Desde 1910 hasta 1957 dependía de la Diócesis de Corrientes hasta que, finalmente, el 11 de febrero de 1957 el Papa Pío XII creó la Diócesis de Posadas.

Al llegar a la alejada Villa -conocida hoy como barrio Miguel Lanús-, la familia Lanús, de profunda fe católica, se encontró con que no tenía un templo en las proximidades para profesar su fe, lo que los obligaba a trasladarse a la iglesia San José, de Posadas. Ante esta realidad, Don Leopoldo Lanús ofreció la donación de dos parcelas de 25×50, situadas en la manzana 58, al Obispado de la Ciudad de Paraná. La operación fue realizada el 18 de julio de 1910. La construcción de la entonces capilla Sagrado Corazón de Jesús fue ordenada, casi de manera inmediata, por Rosario Galeano de Poujade, y el mobiliario se efectivizó merced a la donación de sus parientes.

Allí se realizaban los distintos oficios religiosos, misas, comuniones, confirmación, bautismos, casamientos. El ir y venir a la Villa se hacía en carreta, a caballo o en auto. Desde allí se atendía a los fieles de Garupá, Parada Leis y el establecimiento Santa Inés. Dependía de la parroquia San José o matriz, después catedral, hasta el año 1933. Más tarde pasó a depender de la parroquia Inmaculado Corazón de Villa Urquiza.

La capilla del Sagrado Corazón de Jesús fue construida en una parte alta de Villa Lanús, en la intersección de la avenida Juan Domingo Perón y la calle Soldado Argentino, lo que permite que se la pueda visualizar de muy lejos. El edificio presenta un estilo espontáneo, con una nave central y dos laterales. El techo es de zinc, a dos aguas, y posee un importante campanario incorporado al edificio en la parte superior que remata en una cruz de hierro negro forjado. No cuenta con atrio pero sí, con una gran escalinata de acceso, debido al desnivel que presenta el terreno.

En los jardines que dan al frente de la capilla hay una gran cruz de madera de la zona que fue erigida por el grupo juvenil de la ahora parroquia con motivo de una representación del vía crucis. Por la sencillez y las técnicas utilizadas en la construcción, este edificio resulta encantador a la vista.

En 1930 la capilla fue destruida totalmente por una tormenta, y lo llamativo del caso es que solamente una mano que sostiene a la imagen del Sagrado Corazón fue afectada.
Hacia el año 1960, los vecinos de la comunidad, entre ellos, Doña Blanca Lanús de Poujade, peticionaron a la comuna local la suspensión de la explotación de una cantera de ripio que afectaba directamente el suelo del lugar, degradándolo con posibilidades de derrumbe.

Uno de los logros más recientes e importantes, entre 1999 y 2001, fue la regularización de los títulos de propiedad y el plano de mensura de la capilla que aún figuraban a nombre de María Concepción Ricci de Lanús e hijos, de acuerdo al testimonio del presidente de la comisión económica, Silvio Vallejos, y del secretario, Julio Gutiérrez. También se sumó el tendido del alumbrado eléctrico y la colocación de los reflectores al frente del edificio, la construcción de la escalinata, la colocación de las losetas, además de los trabajos de ornamentación, pintura, construcción de bancos.

Frente al templo está situada la plaza para la que Don Leopoldo Lanús donó parte de las manzanas 58, 59, 72 y 73, de la sección 6 del trazado urbano, con destino a las actividades culturales y recreativas. Cumpliendo con sus objetivos, la plaza fue y es el lugar de encuentro de niños y jóvenes, antes o después de alguna actividad religiosa.

Recién a partir de 2008 fue declarada parroquia. Mediante el Decreto Municipal Nº 035/005, su fachada fue declarada Patrimonio Histórico de Posadas.

Cada 15 de junio, desde hace varios años, con motivo de la fiesta patronal, se realizan actividades que involucran a toda la comunidad. Desde horas muy tempranas los feligreses se movilizan con salva de bombas, procesión con el Santo Patrono, misa solemne, desayuno comunitario, partidos de fútbol entre los niños del barrio, juegos varios, venta de locro, empanadas y el famoso asado a la estaca. Desde el “Sagrado Corazón de Jesús” se atiende a la capilla Buen Pastor, San Ignacio, Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de Schönstatt, y Santa Faustina Kowalska.

 

Datos de primera mano

La escritora Gloria Beatriz Torres publicó en su libro “Miguel Lanús, ciudad universitaria”, datos reveladores sobre todo el proceso de poblamiento de esa zona populosa del gran Posadas. Es que los pioneros fueron nada más y nada menos que sus familiares directos. Manifestó que para concretar el trabajo, que vio la luz en 2004, “conseguí de los archivos de la parroquia los títulos de propiedad, porque desde 1900, en que se hizo la donación, ninguna comisión se preocupó de poner esa propiedad a nombre de la parroquia. En el 2000 recién se regulariza el título del predio ante el Registro de la propiedad a nombre de la institución religiosa. Cuando se confeccionan los títulos, aparece mi bisabuela, María Concepción Ricci de Lanús. A un costado del documento se iban anotando las donaciones recibidas. En el libro se puede apreciar el plano, las manzanas, las parcelas, la plaza mayor que está frente a la iglesia”.

Agregó que sobre la avenida Soldado Argentino, entre Soledad y Juan Domingo Perón, hay una plazoleta. Hace unos años Torres acudió al Concejo Deliberante y solicitó que ese espacio verde llevara el nombre de su bisabuela. Las autoridades accedieron al pedido. Pero, ahora, lo que solicita “es que se parquice, y que se pueda completar el adoquinado o empedrado de la calle Soledad, que pasa detrás de la parroquia, nace en la ruta 12 y termina en el acceso Sur”.

Recordó que “mi familia comenzó a trabajar en 1959 o 1960, los fieles lo hacían de manera anónima, pero recuerdo que mi tía Blanca Lanús de Poujade y mi bisabuela trabajaban para que se construya el Convento de Fátima. Y cuando eso sucedió, la capilla quedo totalmente olvidada, en cuanto al edificio. A cuatro años del centenario recién comenzaron a hacerse obras, como los muros de contención, los senderos perimetrales, la casa parroquial, un salón para catequesis, porque al ser parroquia tiene que tener esas mejoras. Costó mucho trabajar en ese sentido”.

Hace varios años, los integrantes de una comisión pidió a Torres asesoramiento para declarar de interés la parroquia “porque había otro grupo que tenía intenciones de vender el predio. Busqué todos los antecedentes y, afortunadamente, la municipalidad, por un decreto, declaró a la fachada patrimonio arquitectónico. Sólo detrás de esa fachada se pueden hacer otras intervenciones”.

 

Torres asistió a varios de los festejos que se realizan en honor al Santo Patrono en la propiedad donada por su bisabuelo, Leopoldo Víctor Lanús, que falleció en 1927. El último fue en 2019, tal como ilustra la foto frente al templo, y registra a los vecinos en pleno baile. Contó que, por lo general, antes de la pandemia, “al terminar la misa, en el tinglado se realizaba una peña con conjuntos musicales, todos ataviados, y se genera un encuentro muy interesante”.

Acotó que la festividad del Sagrado Corazón se conmemora el 15 de junio, pero que, de acuerdo a las organizaciones, “la realizan en distintas fechas, en ocasiones se atrasan, se van adaptando”.

Aquellos visionarios

Leopoldo Víctor Lanús compró las tierras el 28 de octubre de 1904. Hacia 1910 diligencia la mensura del campo de su propiedad en la Dirección General de Tierras de Corrientes. Los testigos que suscribieron fueron Francisco Fouilland, Emilio Poujade y el propio dueño.

Fueron pasando los años y llegó el poblamiento, con criollos e inmigrantes polacos y ucranianos, preferentemente, que se abocaron a las tareas agrícolas, ganadera, industria lechera y olerías. El desarrollo fue lento y progresivo hasta llegar a la década del 90 donde comienza un crecimiento sostenido.

Las áreas rurales comenzaron a poblarse con los barrios de los relocalizados por la EBY. Villa Lanús se fue poblando tan pronto como corrió la voz sobre la belleza de esos terrenos altos y llenos de arboledas. Varias familias tradicionales se asentaron allí de forma definitiva cuando aún no había servicios de transporte adecuados.