Diez años de la cota 83: recursos pesqueros aguas arriba de Yacyretá

Especialistas de la UNaM comunican los resultados de proyectos de convenios para el monitoreo de peces y en ellos exponen la necesidad de toma de conciencia sobre la importancia de las buenas prácticas ambientales.

18/07/2021 13:24

Este año se cumple una década desde que Yacyretá llegó a la cota final de diseño, la cota 83, y el Proyecto Biología Pesquera Regional, continúa divulgando los resultados de sus investigaciones.

“Algunos de estos estudios nos permitieron identificar varias especies nuevas como Hoplias mbigua, Hypostomus arecuta y Crenicichla taikyra y/o determinar la presencia por primera vez en la Argentina de especies como Megaleporinus piavussu, Geophagus sveni (especie exótica) y Tatia neivai y en el arroyo Yabebirí la de Cyprinus carpio (especie exótica)”, explicó a ECO & AGRO la directora del proyecto, Gladys Garrido, magíster en Ecología Acuática Continental, egresada de la Universidad Nacional del Litoral.

Consultada por algunos resultados a lo largo de estos años, Garrido apuntó: “Los diez primeros años de la cota definitiva son un período importante porque representan un proceso inicial de maduración del embalse”.

“Hay algunos resultados bastante interesantes, como por ejemplo que ya la cota 83 permitió reconocer tres sectores bien diferenciados del río Paraná: una zona fluvial, donde todavía predominan las características del río con corriente, más o menos a la altura de Santo Pipó, otra zona que es más lentificada, propia de embalse y la de los denominamos subembalses y que implica el estudio de los arroyos secundarios como el Garupá, cuya desembocadura quedó ampliada como se puede observar desde el puente sobre la ruta 12. Esta caracterización es importante porque todos tienen valor para la fauna íctica”, dijo.

“Los arroyos son importantes porque hay muchas especies de peces que los utilizan para desove y para cría de los estadios iniciales del desarrollo, mientras el cauce principal sigue siendo una vía de desplazamiento de las especies que migran, para las especies que tienen movimientos de grandes distancias. El embalse se convirtió en un sitio propicio para el desarrollo de peces de talla mediana, por ejemplo de bogas y sábalo”, aseguró.

El equipo de Garrido también emitió la primera alerta sobre la presencia de especies exóticas (carpa y tilapia) en los cauces secundarios del río Paraná, información importante para el diseño de políticas de manejo del río.

Convenios

A partir de los estudios también se emitieron otras indicaciones para fortalecer el trabajo de protección en los arroyos Yabebirí y Garupá, ambientes de desove de los peces.

La bióloga destacó que el convenio “Evaluación de los Recursos Pesqueros e Ictioplancton” para el estudio de la fauna íctica, se celebró desde la UNaM, la Facultad de Exactas y el Proyecto Biología Pesquera Regional con Yacyretá”.

Se trata de investigaciones de larga duración, es decir que han abarcado todo el proceso desde el cierre de la presa desde 1984 y durante estos últimos 10 años.

“La información obtenida se comparte con otras instituciones que tienen la función de proponer maneras de manejo o de control, como por ejemplo el establecimiento de la veda, que en este caso le corresponde al Gobierno provincial a través del Ministerio de Ecología”.

Estos trabajos se realizan con un equipo de investigadores de Exactas, pero también intervienen profesionales del Sector Medio Ambiente de la EBY y de la Universidad del Nordeste, que hacen el mismo estudio, pero aguas abajo. Recientemente, el grupo de estudio del Instituto de Ictiología del Nordeste (INICNE-UNNE), comentó que a partir de sus estudios realizados en el tramo de Paraná medio, encontraron “evidencias de estrés por el déficit hídrico y que impacta en la cadena trófica de los peces”.

INVERNADERO. Agostina Le Vraux (izquierda) junto a sus becarios durante una tarea de campo.

Riqueza de especies

A lo largo de estos 10 años de la cota 83, mediante los trabajos del equipo de investigadores se registró una lista de entre 100 y 120 especies.

Esta riqueza es muy importante porque sirve para comparar con otros tramos del río o con otros años. Dentro de esa lista hay varias especies de boga, de corvina, sábalo, armado, bagre amarillo, tararira, dorado, surubí y pacú y muchas otras de interés ecológico que no son muy conocidas porque son de menor tamaño pero tiene interés ecológico porque son parte de una trama trófica. Otro indicador que se mide es la Diversidad Específica, relacionado con la calidad del agua para la vida acuática.