Suicidio: “Se debe acompañar a quienes quedaron”

Así lo afirmó María Eugenia Guillán, fundadora de la ONG "Defender la Vida", a FM de las Misiones. Además, dijo que "por cada hecho suicida hay de 40 a 50 afectados". El papel de los medios.

27/04/2021 16:54

El suicidio es un tema difícil de abordar pero que es necesario hacerlo porque nadie está exento de la posibilidad de que en la familia haya una persona con tendencias de esas características. En diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, la fundadora y voluntaria de la ONG “Defender la Vida”, María Eugenia Millán, se refirió acerca del tema y de cómo los medios lo comunican.

Guillán manifestó a la hora de informar este tipo de hechos sería necesario “mejorar un poco la comunicación pensando en el día después”, es necesario tener bien claro como periodistas “cómo me conecto con ese hecho, con esa muerte. Cómo me conecto desde mi humanidad y, a partir de ahí, cómo lo comunico”.  Porque “ante el hecho consumado, hay familias, compañeros de trabajo, vecinos, que realmente se sienten conmocionados. Por cada hecho suicida hay entre 40 a 50 afectados”.

Además es “necesario revisar la manera de comunicarlo porque hay que cuidar a los que quedan, a las familias. Hay que cuidarnos entre todos. Hoy las redes sociales están a flor de piel, todo lo que subimos queda registrado. Si filmamos un hecho eso queda dando vueltas, nos quedamos con el hecho en sí, pero alrededor de eso hay numerosas  personas afectadas, quienes van a tener que convivir con la decisión de alguien eligió morir por mano propia”.

Con respecto a si la difusión de este tipo de hechos incentiva a otras personas a tomar el mismo camino, Guillán dijo que no se puede hablar de incentivar “pero aquella persona que quizás esté pasando una crisis con algún tipo de riesgo, ante la mirada masiva del hecho podría considerarlo desde otro lugar”.

En definitiva, la responsabilidad de los medios está basada en “la habilidad de responder antes, es decir, conectarse con ese trauma, el comunicarlo asertivamente. No dejar de comunicarlo, sino ver cómo se comunica, porque dentro de la comunicación de un suceso también se puede prevenir”.

¿Cómo? “No hay que dar nombres, no hay que dar métodos, no hay que sacar fotografías, no hay que trabajar sobre supuestos. Hay un protocolo como comunicarlo” y utilizándolo correctamente “los medios pueden ser agentes de prevención también”.

Por esto, sostiene que se debe remarcar que “siempre hay una salida, las crisis pasan, no son permanentes, sólo que las personas que las están transitando no pueden ver eso”. 

 

Señales

Al ser consultada acerca de cómo uno puede darse cuenta de que alguien cercano pueda llegar a intentar suicidarse, Guillán manifestó que lo primero que hay que tener muy claro es que “es un proceso, no es de un día para otro” y aseguró que este proceso “donde hay algún tipo de señales, o cosas que se pueden percibir, es precisamente lo que nos indica que se puede prevenir”.

“Precisamente la palabra prevenir nos indica ‘ver venir algo’, esa es la primera característica del suicidio, la segunda es que es multicausal. Es decir, no decidí morir por mano propia porque me pasó tal cosa, sino que hablamos de proceso, hay muchos factores que pueden llegar a influir. Entonces, es multicausal, es un proceso y el abordaje es multidisciplinario“, remarcó Guillán.

Además resumió que se “necesita una red de contención donde muchas instituciones son las que deben intervenir en el momento de crisis. El suicidio es un tema de salud pública“.

Mirar el lenguaje corporal

En cuanto a la forma en que una familia podría llegar a detectar a tiempo las señales de una posible tendencia suicida es importante. Guillán sostiene que además de la palabra “hay un lenguaje que nos estamos olvidando los adultos, la acción de mirar”. 

Esto significa “observar, estar conscientes, decodificar al otro, sobre todo a los adolescentes, escucharlos. La escucha implica tiempo de oír, procesar y comprender lo que me está diciendo el otro”. 

¿Por qué? Pues porque muchas veces “uno entra en una oficina y me pueden preguntar cómo estás y yo responder ‘bien’, pero si alguien me mirara, observaría que mi cuerpo está diciendo otra cosa. Tenemos que sacar un poco los ojos de los celulares, de las pantallas y mirarnos entre seres humanos, sin un intermediario”.

En cuanto a las señales, aseveró que “los seres humanos comunicamos de todas maneras, aún sin las palabras. Sin embargo, en cuanto al suicidio hay muchas creencias, mitos. Como por ejemplo, ‘pero como si no dijo nada’.  Hay muchas maneras de comunicar. Y sí, hay señales, conductas, narrativas en la palabra, en lo que dice. Hay situaciones que podemos observar”.

 

Catástrofe

A nivel mundial según la Organización Mundial de la Salud, “el suicidio está entre la segunda y tercera causa de muerte de adolescentes de entre 14 y 19 años, es una catástrofe” aseveró Guillán y agregó que “ese rango etario adolece de herramientas muchas veces. Los padres vemos al adolescente como alguien grande entonces decimos que se arreglen solos, ya está grande”, sin embargo es en este período en el que el adolescente tiene muchos miedos a pesar de interpelarnos y rechazarnos muchas veces, pero “es ahí cuando más nos necesita y cuando más tiene que ser observado, contenido”.

Aunque como padres pensemos que están sanos “deben tener un médico de cabecera que los guíe. Algo que se debería hacer es medicina preventiva”.