UNICEF y la SAP alertaron que “la escuela debe ser lo último en cerrar”

La organización internacional y la Sociedad de Pediatría emitieron una declaración conjunta advirtiendo las consecuencias de la no presencialidad. En Misiones se mantiene el sistema con bimodalidad.

16/04/2021 20:43

Clases- educación-presencialidad

PEDIDO DE MANTENERLAS ABIERTAS. Se sumaron voces de organizaciones contra la suspensión de la presencialidad escolar.

Ante la posible suspensión de la presencialidad escolar en más provincias, UNICEF y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) advirtieron los serios riesgos que una reiteración de la medida puede generar en los niños y adolescentes de Argentina.

Fue un día después que el presidente Alberto Fernández dispuso cerrar las escuelas en el AMBA por 15 días. Cabe recordar que en Misiones, el Gobierno provincial ratificó el sistema que se aplica desde marzo, donde se alternan las clases en las aulas con la virtualidad. Por el momento, Misiones no se adherirá al DNU que firmó el Presidente para suspender la presencialidad.

 

“Lugar seguro”

En un documento remitido a PRIMERA EDICIÓN, UNICEF y la SAP sostuvieron que “la escuela es un lugar seguro y trabajar con niños y niñas, no es un factor de riesgo: la responsabilidad de que continúe así recae en los adultos responsables del cumplimiento de los protocolos elaborados y en la construcción y aplicación de las medidas sociales necesarias para sostener la presencialidad, tanto en la escuela como en las familias”.

Es por ello que instaron a las autoridades “… a que esta decisión de la no presencialidad escolar por las razones epidemiológicas de público conocimiento, sea durante el menor tiempo y lo más sectorizado posible”.

“Hemos trabajado en forma ininterrumpida en los últimos meses, con todas las autoridades sanitarias y educativas, en la generación de ambientes seguros en la escuela, hacia una presencialidad cuidada y controlada, a través de la implementación de protocolos específicos”, recordaron la organización internacional y la entidad argentina.

Aseguraron que “los resultados de seguridad escolar hasta el momento han sido muy satisfactorios y niños, las niñas y adolescentes han abrazado con esperanza y responsabilidad esta nueva instancia educativa, viéndose ahora privados de la misma en determinadas jurisdicciones del país”.

“La escuela es indispensable para su desarrollo y bienestar, para la adquisición de conocimientos y el fortalecimiento de aspectos psíquicos y sociales. Su ausencia genera graves consecuencias para su salud, tanto emocionales como físicas. La escuela además constituye un sitio seguro mientras sus padres, madres y cuidadores/as trabajan, contribuyendo así a la actividad económica de la sociedad. Es una herramienta de equidad social indispensable, particularmente en los grupos sociales más vulnerables”, aseveraron en el escrito.

La SAP y UNICEF recordaron que “la Convención sobre los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes fue ratificada por Argentina, otorgándole rango constitucional. En ella, los Estados partes reconocen el derecho de los niños, niñas y adolescentes a la educación, y que la misma se pueda ejercer progresivamente y en condiciones de igualdad de oportunidades. (Art. 28 CDN).

 

Un derecho fundamental

En otro tramo del pronunciamiento contra la suspensión de la presencialidad, UNICEF y la Sociedad de Pediatría sostuvieron que “existe consenso internacional que aún en estados de pandemia, crisis o catástrofes, el marco legal está dado por los derechos humanos. La educación es un derecho humano fundamental, que tiene como finalidad garantizar una educación de calidad para todos los niños, niñas y adolescentes del país. La plena vigencia de los derechos de los niños, niñas y adolescentes es un compromiso de toda la sociedad y debe estar permanentemente presente en la agenda de las decisiones políticas y sociales”.

Y advirtieron que “la situación de encierro, la falta de interacción social, la pérdida del trabajo, y la incertidumbre general que ha originado esta pandemia es el ambiente propicio para aumentar el estrés y las situaciones de violencia. A ello debemos sumarle las inequidades sociales, puestas en evidencia por la pandemia, que se han recrudecido y aumentan el abismo educativo entre quienes acceden al uso de la tecnología y quienes carecen de la misma”.