Aroma de papel

Cada domingo con un mate, café, una cerveza o un tere, depende la hora en que leas la Revista. Seré tu compañera de lectura.

09/04/2021 15:40

Busca un lugar cómodo y fresco, hablemos de la vida, de amores, de amigos y de muchas cosas más. Entiendo que el camino de la vida si es compartido es mejor porque no nos sentimos solos, porque juntos crecemos, porque las experiencias de unos y otros nos nutren.

Soy una convenida que el aroma del papel enamora, que aún podemos sentir placer al abrir una hoja de diario o de un libro y que la tinta nos impregne los sentidos.

Crecí entre libros viejos, de hojas amarillas y anotaciones hechas con tinta. Algunas de mis padres, otras de mi abuelo. Es lo mejor que me pudo pasar, leer, meterme en la historia y ser mi propia heroína; hacer mi propia historia.

Si entendemos que compartiendo pensamientos juntos crecemos es que compartimos el mismo camino.
Hagamos historias, lectores. Nuestra propia y maravillosa historia, que comienza día tras día, semana a semana, año tras año.

Hoy pensé en este año, el 2021, el yaciente: pobre, le tocó suceder al ¡2020! y acá estamos frente a este nuevo desafío. Se nos abre una nueva oportunidad de empezar de nuevo.

Cada crisis, cada palo en la rueda es nuestra mejor oportunidad de ser creativos. De reinventarnos.

Reinventarse

¿Quién no quiere levantarse un lunes con todas las pilas y decirse: hoy voy a comenzar de nuevo? Con un nuevo carácter, una nueva manera de enfrentar los problemas o mejorar la vida que tengo y la de los que me rodean. Al carácter lo determinan los problemas que no hemos podido evitar y el remordimiento que nos provoca los que hemos evitado o huido. ¿Quién no daría media vida para poder volver atrás y mejorar algo que pudo haber hecho y no hizo?

En mi caso, cada comienzo de año hago un balance de los doce meses anteriores e indefectiblemente comienzo con esta frase mi pensamiento: “En algún momento, ineludiblemente, nos vamos a encontrar con nosotros mismos y esa puede ser la más feliz o la más amarga de nuestra vida”. Esa es mi vara.

Podemos hacer con nuestro tiempo, con nuestra gente y con nuestra vida en general lo que queremos: un poema, una blasfemia, una oración, un trabajo, una vocación o un ideal.

Elijamos: Podemos cambiar nuestra realidad. Lo que ya fue hizo lo que somos hoy así que celebrémoslo, soltémoslo y digámosle ¡chau! A partir de hoy tengamos el placer de vernos a nosotros mismos como somos hoy. Sin trampas.

Sí, arriesguémonos. Siempre es la mejor respuesta. Piensen conmigo, ¿reinventarnos significa que seremos otras personas?, ¿significa que hemos vivido mal? No.

Significa que tenemos frente a nosotros un nuevo día para cambiar, como una especie de cronómetro diario que nos marca los segundos de este nuevo día que se reinicia, pero no empecemos a preocuparnos si no lo podemos cumplir. Somos como las pilas alcalinas, con un día de energía. Vivirlo como si fuera el último y disfrutarlo como si fuera el primero.

Esta frase es trillada, ¿no?, pero efectiva.

Si fallamos y por algunos motivos no podemos lograr nada ese primer día, mañana será otro, una nueva hoja en blanco para comenzar a ser felices. ¡Hasta la próxima!