“Están yendo a Posadas porque en las comunidades hay hambre”

La muerte del pequeño de 9 años expuso nuevamente el problema de la indigencia en un sector de las familias mbya. Reclamaron equipos específicos para atender a quienes están en situación de calle.

18/03/2021 06:30

Las comunidades mbya guaraníes siguen de luto por la muerte del niño de 9 años, integrante de la familia del cacique de Tekoa Porá (Piray), atropellado este martes en las cercanías de la terminal de ómnibus capitalina.

Esta tragedia no hizo otra cosa que volver a exponer la desidia en materia de políticas indígenas en general.

PRIMERA EDICIÓN recogió algunas voces para abordar la delicada situación de calle en la que viven algunos integrantes de las comunidades más golpeadas por la crisis económica, profundizada por la pandemia de COVID-19.

El referente de la aldea Mbocayaty de San Ignacio, Mariano Martínez, se mostró dolido por “una muerte evitable”, sostuvo.

“Antes de este accidente yo estuve conversando con las personas que se encontraban en la terminal, hablando con ellos para ver cómo estaban. Lamentablemente veíamos que en cualquier momento iba a pasar una desgracia así”, dijo.

Martínez explicó que había visitado Posadas el lunes por la tarde y “estando allá también me encontré con miembros de una comunidad de San Ignacio. La verdad es que nos acercamos a ayudar, es imprescindible unirnos para reclamar las cosas que necesitan nuestros mbya”. “Acá la cuestión no pasa por dejar ir o no a Posadas. Estamos conscientes que algunos miembros poseen tierras improductivas y esas son las cuestiones que hay que resolver. Venimos presentando notas en conjunto con los caciques para no tener a nuestros niños en la calle”, remarcó sobre lo que considera “la mayor problemática”.

“Nuestros hermanos mbya se están yendo a las ciudades porque donde están, hay hambre”, denunció Martínez sin tapujos y reclamó la atención puntual de la problemática ya que no se resuelve “con una bolsa de comida”.

“¿Cómo puede ser, por ejemplo, que no tengamos un puesto en las reducciones de San Ignacio para vender nuestros productos?”, se preguntó. “Todos los días la gente de nuestro pueblo tiene que salir a vender lo que puede y donde puede”, se lamentó Martínez.

“La pandemia es lo que más sufrimiento está causando a nuestras comunidades, ahora que se fue (Arnulfo) Verón de Asuntos Guaraníes están llegando algunas bolsas de comida pero falta y mucho”, agregó.

Reclaman un abordaje

Para el docente secundario, Anselmo Fernández, integrante de la comunidad mbya guaraní Tekoa Arandú, de Pozo Azul “tiene que haber una gestión y equipo de trabajo específicamente para este tipo de problemas”.

“Nuestras comunidades tienen problemáticas diversas y por eso se requiere puntualizar en algunas áreas, una de ellas”, insistió, “es trabajar fuertemente con las familias mbya guaraní en situación de calle”.

“Creo que debería haber una gestión desde la política pública que se encargue específicamente para solucionar de forma más inmediata el problema de los mbya en las calles”, reiteró Fernández.

Por su parte, una de las integrantes de la aldea Ka’aguy Mirí Rupá de Aristóbulo del Valle, Isabel Rodríguez, de origen mapuche opinó: “Desde que llegué a Misiones hace 7 años he acompañado la lucha mbya guaraní y el reclamo de siempre fue la ley 2727 de creación de Asuntos Guaraníes, porque parecía que el Estado provincial había hecho uso y abuso de autoridad de algunos organismos para manejar recursos de afuera”.

“¿Por qué cuento ésto? Porque Asuntos Guaraníes recibe mucho presupuesto que sacan de ingresos de Rentas y el IPLyC, además de otros, pero que en definitiva sólo sirven a fines del Estado, nunca llega a las familias necesitadas de nuestro pueblo”, puntualizó.

“Esto que pasa es responsabilidad directa del Estado que no se ocupa de crear políticas genuinas para contener a los mbya en sus comunidades”, denunció Rodríguez.

Mirada social

La antropóloga social Ana María Gorosito Kramer, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Misiones y experta en estudios sobre los pueblos originarios de Misiones también brindó su mirada y reclamó poner fin a la desidia.

“Las aldeas no existen más, ya son cosas de un pasado no muy lejano, de hace alrededor de 20 años que empiezan a desaparecer rápidamente las grandes estructuras llamadas aldeas, con cierta autonomía en relación con el mundo blanco, con la posibilidad de tener sus propios cultivos, pesca en los arroyos, seguir cazando o melando”, reflexionó.

“La descomposición de las grandes unidades de viviendas de las aldeas va mostrando la aparición de este tema de las familias que vienen a Posadas a buscar medios de subsistencia”, advirtió Gorosito.

“Al principio eran viajes para venir a vender alguna artesanía, orquídeas o cosas así y lo que se está viendo en los últimos años es que son cada vez más numerosos los grupos y se quedan más tiempo. La terminal de ómnibus de Posadas resultó ser un lugar de resguardo, donde se fueron concentrando, sobre todo en las noches muchas familias para dormir”, opinó la docente e investigadora de la UNaM.

Agregó en ese sentido que “no es raro que en este suceso terrible haya ocurrido justamente en la terminal, porque son familias donde ni los adultos ni sus hijos están acostumbrados al estilo urbano de vida, entonces las criaturas andan directamente pidiendo en la calle o sentados en la vereda y era cuestión de tiempo que ocurriera una tragedia como la que asistimos”.

Gorosito sostuvo que “esto en realidad es un emergente de un drama que vimos crecer sin interferir ni pararlo y eso ya estaba demostrando problemas de base que fueron creciendo”.

“Si vamos a señalizar una cosa, que sería la madre de todas estas desgracias, es la apropiación de la tierra con diversos fines, básicamente fines productivos del ámbito de la producción agraria de Misiones, que los fueron expulsando a los mbya de sus antiguos lugares y aunque existe una ley de relevamiento y de emergencia territorial, la 26.160 que ya tiene tres reactualizaciones e incluso la última no termina de aplicarse, los procedimientos de reconocimiento territorial son muy lentos, incompletos y jurídicamente no han tenido grandes resultados todavía”, criticó la especialista.

“Una vez que no se les reconoce sus territorios, derecho a la autonomía, respeto a las autoridades y el paisaje está destruido por diversos factores, no olvidemos que ellos dependen mucho de las condiciones de la naturaleza para seguir viviendo dentro de sus sistemas, entonces ocurre que caen en la indigencia”, lamentó Gorosito.

“Lo que vemos es eso, el problema de la indigencia y no solamente de los guaraníes, nada más que en el caso de ellos nos acusa acerca de nuestra desidia en materia de políticas indígenas en general”, dijo.

“En Misiones, en este momento, la cultura mbya guaraní muestra ya los síntomas de una sociedad totalmente degradada, pero por nuestra total falta de conducta, ética y respeto a las leyes”, aseveró.

Un niño falleció tras ser embestido por un colectivo en Posadas   

“Derechos vulnerados”

También consultada sobre el cambio de autoridades en la Dirección de Asuntos Guaraníes, Ana Gorosito Kramer no pudo mostrarse “esperanzada”, respecto a que las políticas públicas sean más satisfactorias.

“Esto es apenas una operación de maquillaje, porque en realidad Asuntos Guaraníes tiene mucha responsabilidad en estos sucesos que vemos, es decir la cantidad de familias mbya que vemos mendigando”.

“El antiguo director (por Arnulfo Verón) se fue sin que nadie dé explicaciones acerca de qué pasó durante los dos decenios de su gestión, respecto de cómo fue tramitando los recursos y fondos nacionales destinados a esas políticas sino que se fue tranquilamente; y ahora ponen a cargo a una persona que viene de Agricultura Familiar”, dijo por Norma Silvero con quien PRIMERA EDICIÓN intentó contactarse, pero no obtuvo respuesta.

“A decir verdad la salida del exdirector Verón responde a un insistente pedido de las organizaciones guaraníes, quienes además lo que quieren es controlar y manejar a través de un acuerdo entre varios grupos familiares que están preparados para ser ellos lo que controlen qué es lo que pasa con la gestión de las políticas públicas”, opinó Gorosito.

“Por ello digo que se hace un maquillaje incompleto. Sigue sin haber confianza en los guaraníes para la delegación del manejo de sus propios asuntos, y este parche puesto va a seguir dando cero resultados porque por otro lado ni siquiera se está convocando a las personas involucradas en las problemáticas que son los guaraníes organizados en sus asambleas que en este momento se están celebrando en varios puntos de la provincia para analizar políticas públicas”, advirtió la antropóloga.

“Entre el reconocimiento de la tierra y una profunda reflexión y reformulación de proyectos ambientales en Misiones, gradualmente con el tiempo, la cuestión guaraní será un asunto en caminos de resolverse”, remarcó finalmente la docente.

 

“Salen por una fuerte necesidad” 

“La verdad es que este accidente, que le pudo haber pasado a cualquier niño, tiene detrás un montón de cuestiones que se vienen discutiendo hace años, una de ellas es la negación de los mbya circulando libremente por la ciudad y las causas por las que están así”, dijo a este Diario la referente de la Pastoral Aborigen, María Josefa “Kiki” Ramirez.

“Cargarlos en una trafic para devolverlos a sus comunidades sin buscar una verdadera solución a este conflicto, no es el camino”, remarcó Ramirez.

“Los mbya vienen a Posadas por necesidad, no están encontrando en sus territorios lo necesario para vivir y porque algo se está desmembrando con respecto a sus culturas y costumbres. Están perdiendo el monte que es su lugar de vida para alimentarse física y espiritualmente y todo eso sigue siendo violentado”, fustigó al pedir un acercamiento real a la problemática.

“Para nosotros, desde el punto de vista de nuestra organización, no se están llevando a cabo políticas públicas acorde y al contrario, lamentablemente creemos que lo que está pasando se va a agravar”, denunció.