La Ramonera artista

Una guerrera que superó las secuelas de una afección grave por la que tuvo que aprender todo nuevamente
y lo logró de manera exitosa.

08/03/2021 15:27

Así le llaman con cariño en su familia, la Ramonera. María Ramona Raviol de Caffe tiene un nombre muy particular, original como ninguno. Me gusta llamarla repetidamente en la clase por su nombre completo, que es un combo entre el sabor de un plato de comida delicioso, aroma a café y un santo al que se le encomendó en su nacimiento.

María Ramona Raviol de Caffe fue docente de grado y profesora de cerámica, hoy en día pasa su tiempo sumergida en la pintura. Nos encontramos por medio de las redes, en este nuevo mundo obligado por la pandemia en que todo se volvió online. Pues esta amistad también, pero lo maravilloso es seguir descubriendo gente con arte en las manos.

María Ramona es un ejemplo para tener en cuenta y modelo a seguir en cuanto a lucha y perseverancia. En el 2018 sufrió un accidente cerebro vascular isquémico muy grave, mediante muchísimas terapias aprendió nuevamente a caminar, hablar y escribir, incluso aquellas cosas más simples y cotidianas tuvo que aprenderlas de nuevo.

Luego de muchos meses, en la clínica la describieron como una guerrera y la mandaron a su casa, donde una familia extremadamente amorosa la contiene, la mima, la acompaña. Y aunque a veces se rían de sus torpezas, no cabe duda de que lo hacen con ella y no de ella, porque entre todos aprendieron a “domar” las secuelas.

Ahora hablemos del talento de María Ramona Raviol de Caffe (amo su nombre como se habrán dado cuenta), ese talento que se nota innato, que le brota con los poros, y que aún en circunstancias tan especiales como las que atraviesa después del ACV, fluye por sus venas como manantial fresco y transparente, con trazos precisos y cada vez mas certeros. Disfruta sus momentos de pintura, que comparte con su familia como una hazaña en cada proyecto que emprende.

Seamos como María Ramona Raviol de Caffe, fuerte y decidida, para salir adelante, para escribir una nueva historia, o seguir con la misma historia, mejorada, con más ganas que nunca, con más amor que siempre.

La vida continúa, se reescribe, se transforma, pero no se termina.