Tekoporã ayuda a familias de bajos recursos con alimentos y ropas

Su misión principal es incentivar a los más pequeños a que luchen por sus sueños. Donan libros y manuales con el objetivo de motivar a los niños y jóvenes a que sigan estudiando.

10/01/2021 06:00

CRECER. Con sueños, la fundación recorre merenderos y comedores; y los asiste con diferentes elementos.

En 2019 un grupo de amigos creó la fundación Tekoporã con un objetivo claro: “Queremos contribuir con la sociedad a través de los niños, jóvenes y sus familias para crear un bien común, romper con designios sociales y destacar las capacidades, fomentar valores, teniendo en cuenta la integridad del niño, adolescente y su familia que se identifican plenamente con los valores de nuestra comunidad y que a la vez contribuye a nuestra identidad misionera”, explicó Graciela Beatriz Moraez, presidenta de la fundación.

Para ellos, dijo Moraez es importante “la participación ciudadana para combatir la desigualdad social”.

Para lograrlo, concentran su trabajo en que a las familias que atienden “no les falte la alimentación y por sobre todo que los niños puedan seguir estudiando, les acercamos libros y manuales”.

“Nosotros creemos en el enorme potencial de las personas y consideramos que juntos podemos transformar y crear nuevas oportunidades de crecimiento para mejorar la calidad de vida propia y de su entorno”, explicó.

Actualmente la fundación tiene sede en Posadas. Pero, además realiza trabajos en Candelaria, San José, Apóstoles, San Javier, Leandro N. Alem y San Pedro.

 

Metodología de trabajo

En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, Moraez manifestó que principalmente brindan apoyo a las familias que “son el pilar fundamental para todos los jóvenes”.

Para esto coordinan actividades socioculturales, incentivan la práctica de deportes “en las iglesias barriales para mantener a niños y jóvenes en un sano camino de crecimiento”.

Otras de sus grandes tareas es la de “fortalecer los espacios de la mujer en la sociedad. Estamos mejorando el nivel de los merenderos, en materia de infraestructura, capitación y gestión, a los efectos de transformarlos en Centros de Desarrollo Integral Tekoporã que se sostendrán con el tiempo”.

El trabajo es de innovación, de trasformación y esto incluye educación, salud, medio ambiente, recursos renovables y deportes.

 

Representante mundial

Hace unos días la Fundación Tekoporã eligió como embajador internacional a Raúl Omar Geneyro Bragagnolo, el chef misionero que triunfa en el Principado de Mónaco, destacado como uno de los mejores profesionales en el arte culinario.

“Lo elegimos por su historia de vida, su determinación para afrontar los problemas y superarlos, con la esperanza de que existe algo mucho mejor. Y así fue”, manifestó la presidenta de la Fundación.

 

En plena pandemia

Debido a la pandemia por COVID-19 muchos de los objetivos y metas de los Tekoporã se han retrasado, pero no se detuvieron.

En este punto, Moraez detalló que ellos siguen trabajando, “respetando los protocolos de seguridad e higiene, el grupo de amigos continuó con su labor solidaria”.

Asimismo, señaló que “seguiremos con el trabajo que venimos realizando porque consideramos que es importante la vida y por sobre todo la salud de todos, por lo que tratamos de ser precavidos”.

 

Contactos

Quienes quieran contactarse con los amigos Tekoporã, pueden acercarse a la calle 25 de Mayo al 2141, Posadas.

O bien, para más información buscarlos en Facebook: fundación tekoporã, Instagram: tekoporak. O comunicarse directamente al Whatsapp al 376-5099515.

 

Cómo nació la idea

Tekoporã significa “buen vivir” y según Graciela Beatriz Moraez, surgió “a través de la decisión de un grupo de amigos. Constantemente estamos junto al vecino misionero y decidimos unirnos para poder formalizar el trabajo que desde años anteriores venimos realizando”.

Este equipo de amigos se encuentra integrado por siete personas “más cuatro secretarías y a su vez contamos con voluntarios barriales, quienes trabajan en los merenderos y comedores donde la fundación lleva adelante el trabajo de revalorizarlos y transformarlos en Centros de Desarrollo Integral, un espacio en que no sólo los niños, sino toda la familia es contenida con alimentación, educación, búsqueda de trabajo y capacitaciones”.

Para realizar esta gran labor solidaria, el grupo de amigos se solventa por medio de las donaciones que las personas les hacen: ropa, zapatos, muebles, juguetes, libros, manuales y alimentos.