Marcia Müller: “El chamamé es mi filosofía de vida, no lo entiendo de otra manera”

La artista lanzó su quinto disco que contiene doce temas musicales dedicados a grandes mujeres, entre ellas, un homenaje a Ramona Galarza, “La novia del Paraná”.

15/12/2020 12:11

La acordeonista, cantante y compositora entrerriana Marcia Müller lanzó su quinto disco “Mujer de Chamamé” y lo quiso compartir con el público de la tierra colorada, una composición de doce temas que es un homenaje a todas las mujeres que son parte de este universo musical.

“Es un disco donde cada uno de sus temas es un universo único, y un gran homenaje a la mujer de chamamé, a todas, a las conocidas y a todas aquellas que ni sabemos cómo se llamaron. Cada tema invita a sumergirte, disfrutarlos y encontrar empatía en las cosas que nos rodea, y hacerlo propio, porque una vez que el artista plasmo en un disco una obra musical, ya no es del artista, sino de la gente” dijo Marcia Müller a PRIMERA EDICIÓN.

“Todos los temas son con ritmo de chamamé, abre con el homónimo que lleva el mismo título, que es una composición que hice autorreferencial, para contar un poco como fue mi vida y desde cuando comencé con el chamamé, hay obras inéditas, que se van a estar estrenando”.

“A ‘Mujer de chamamé’ lo representé como obra inédita en la Fiesta del Chamamé el año pasado en Corrientes, y ahora sale en grabación, junto con varios otros temas que todavía no se conocen, algunos que son de otras autores, después hay personajes, como Isidora Portillo que es una partera guaraní correntina, también hay un tema dedicado a Ramona Galarza, y también una poesía de Nélida Argentina Zenón.

Además tuvo el gran placer y desafío de grabar otra poesía de Marta Aquiles que se llama ‘Autorretrato’, que la conocí el verano pasado y me pareció muy hermoso y le quise poner música”, explicó Müller. Sobre uno de los temas del último disco que está becado por el Instituto Nacional de la Música.

Luego la artista contó cómo se inició en la música: “Comencé a tocar chamamé, con mi padre a los 9 años, primero acompañándolo con la guitarra ya que en ese entonces no tocaba el acordeón, después vino el canto, algunos recitados y nació el sapucay. El acordeón, es un instrumento que está en mi familia, soy la tercera generación de acordeonista, que cuando lo aprendí comenzó otro camino”.

Al consultar que significa en su vida esta manifestación cultural tan propia de nuestra región dijo: “El chamamé, es mi filosofía de vida, no entiendo la vida de otra manera, es mi forma de expresar, mi alegría y mi tristeza, todo lo que vivo es con ritmo de chamamé, uno escucha alguna melodía y tiene una reminiscencia de algún chamamé, o se acuerda de alguna situación, o de algún ser querido”.

 

Ser mujer de chamamé
“Hoy en día me reciben con mucho respeto, pero tuve que hacer un camino muy largo para que haya un ida y vuelta en el respeto. Tengo 43 años y hace 33 que toco, entonces hubieron muchos estadios, porque al principio era la niña que llamaba la atención, o la jovencita que tocaba el acordeón. El chamamé tiene un poco de eso de la competencia, o de cuanto tocas, o cuantas notas, estuve entreverada en eso, pero no me gusto esa parte que tiene la música popular” confió.

Insistió: “Salí de ese lugar porque a mí me gusto compartir y sumar, me gusta dar a los otros lo que otras personas me han dado, esto de pasar o traspasar lo que uno sabe de generación en generación. Todavía hay puertas que por ser mujer no están abiertas, pero hay otras que se abrieron”.

“No fue fácil, fue un camino difícil, porque además la mujer tiene que ser ama de casa, madre, las mujeres salimos a trabajar, tenemos un montón de responsabilidades que a veces el hombre las puede dejar a un costado o cumple la mujer. Recibo el respeto porque yo también respeto mucho, porque tuve muchos compañeros hombres que me enseñaron un montón, como mi primer compañero en la música que fue mi padre, así que desde ahí fui aprendiendo de ellos y con ellos”.

 

El arte en pandemia
“Durante la pandemia lo que más extrañé fue el ida y vuelta con el público, económicamente me sostengo desde la docencia, digamos que ese no fue mi mayor problema como si lo tuvieron otros colegas que viven exclusivamente del hacer musical o el artístico. Si obviamente me sentí como todos, como pajaritos encerrados en la jaula, al no poder salir a cantarle a la gente.”

“En los primeros meses de comenzar el aislamiento, sentí la necesidad de comunicarme con la gente, de acompañar porque quien más que los artistas sabemos que la música y el arte cura que acompaña, que entretiene, y yo lo sentí como una responsabilidad, entonces generé encuentros, virtuales”.

“Tuve que aprender un montón de cosas para poder comunicarme con ellos. Hice algunos streaming, algunos videos, colaboré con un montón de colegas que también hicieron videos para poder acercar a la gente, creo que esta forma de convertirnos desde la virtualidad, nos ayudó aprender muchas cosas, a valorar también el encuentro que quizás antes no valoramos tanto y hoy es lo que más deseamos, el ida y vuelta con el público, que uno cuando está frente a una cámara no siente la energía y lo que le pasa, eso se corta. Pero igual, creo que la mayoría de los artistas aceptamos el desafío y nos pusimos creativos para llegar a la gente”.

 

Al público y a los artistas 

Por último la artista agradeció todo lo bueno y también lo malo. “Lo bueno nos enseña un montón, pero lo malo, nos enseña el doble y nos fortalece mucho, nos hace ver nuestras carencias y nos hace curar nuestras dolencias.
A mi público agradarles infinitamente que sepan que voy a seguir redoblando el esfuerzo, para poder llegar a ellos, para que mucha más gente pueda contagiarse del amor que yo siento por el chamamé y por la música, y agradarle por lo compañía que me han hecho, así como yo me quise comunicar todo este año con ellos, ellos me acompañaron y sus mensajes me engordaron y me pusieron gordito el corazón de alegría y me dieron fuerza para seguir, porque a todos nos atraviesa esta situación tan difícil y rara y todos necesitamos del otro para seguir adelante”, dijo Müller.
Además agregó “me gustaría resaltar a los grandes artistas que me acompañaron en este proyecto, siento que soy una bendecida, por todos los colegas que siempre me acompañaron a lo largo de mis aventuras musicales, y agradecerles por la bondad, por el esfuerzo que realizaron para que “Mujer de Chamamé” sea una realidad. Esta música la quiero compartir con todos los misioneros y el país”.