Autocrítica: ¿a tiempo?

Cristina Fernández de Kirchner, publicó una carta abierta que sorprendió a propios y ajenos al oficialismo. En la Casa Rosada, en el entorno “albertista”, aseguraron a los medios que se trató de una crítica constructiva”, sin disimular que no cayó bien la forma de “empoderar” a un Presidente que necesita fortaleza.

28/10/2020 16:33

Al cumplirse una década del fallecimiento de Néstor Kirchner, la vicepresidenta de la Nación y titular del Senado (la segunda en la línea de sucesión pero considera la “líder” del Frente de Todos), Cristina Fernández de Kirchner, publicó una carta abierta que sorprendió a propios y ajenos al oficialismo.

En el peor momento de la alianza gobernante que acompaña a Alberto Fernández, su compañera de fórmula y quien le propuso ser candidato en 2019 consideró que en el Gabinete hay “funcionarios o funcionarias que no funcionan”. Y sostuvo que es el Presidente el que “pone o saca a los funcionarios”, desligándose de la selección y de los cambios que, evidentemente, le marcó a AF que debe hacer.

En la Casa Rosada, en el entorno “albertista”, aseguraron a los medios porteños que se trató de una crítica constructiva”, sin disimular que no cayó bien la forma de “empoderar” a un Presidente que necesita fortaleza.

Desde hace algunos meses son cada vez más las voces que apuntan a la ineficacia de Martín Guzmán al frente de Economía. Y CFK ayer centró su carta en que “El freno a la economía y la incertidumbre generalizada sobre que va a pasar con nuestra vida son agobiantes”.

A lo cual sumó el fantasma del dólar paralelo: “el problema de la economía bimonetaria que es, sin dudas, el más grave que tiene nuestro país, es de imposible solución sin un acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales de la República Argentina”.

Es vox populi que el Presidente se niega a realizar cambios en el área. Estando en Posadas, defendió a Guzmán cuando un periodista le preguntó si no era mejor Roberto Lavagna que atravesó la crisis de 2001.

Esta vez no fue un opositor. Fue “Ella” en una fecha donde se lo recuerda a “Él”. Era el impacto que necesitaba el Gobierno para sacudir sus dudas internamente.

Tanto el militante como el que no lo votó espera que esa autocrítica haya sido a tiempo para reaccionar. Para cambiar lo que haya que cambiar. No para generar una guerra interna donde las consecuencias sean peores que esta dura realidad.