James Bond y su paso por Puerto Iguazú, hace 41 años

James Bond investiga el robo de un transbordador espacial, que lo lleva a Hugo Drax, el dueño de la empresa de fabricación de la nave. Junto con la científica espacial, la Dra. Holly Goodhead, Bond sigue el rastro de California a Venecia, Río de Janeiro, Argentina (Puerto Iguazú y Cataratas del Iguazú, de hecho figura en los créditos finales el agradecimiento al Gobierno argentino) y la selva amazónica, y finalmente al espacio exterior para evitar un complot para acabar con la población mundial y volver a crear a la humanidad con una raza superior.

27/07/2020 08:05

“¡Tenemos que filmar en este lugar!”, había dicho el productor Albert Romolo Broccoli cuando visitó Brasil durante el estreno de “La espía que me amó” y fue agasajado con un tour a las Cataratas del Iguazú. Este hecho fue el que, por un tiempo, llevó las aventuras de James Bond a la Argentina, aunque está claro que nuestro país no formó parte de la ficción de la onceava aventura del Agente 007. “Moonraker” fue finalmente la aventura que siguió a “La espía que me amó”, a pesar de que los créditos finales habían anunciado a “Sólo para sus ojos” como la continuación de la misma. Se sabe: “La guerra de las galaxias” había sido un éxito y otros films como “Encuentros cercanos del tercer tipo” parecían establecer el tema “espacio” en la agenda de la ficción a fines de los años 70. Descartando la idea de la homónima novela de Ian Fleming en 1955, donde un empresario industrial entregaba a Inglaterra un misil para su defensa mientras en realidad pretendía detonarlo en el territorio, “Moonraker” llevó a 007 al espacio exterior, aunque eso llegó después de un recorrido turístico terrenal que incluía California, Venecia, Río de Janeiro y Puerto Iguazú.

El 29 de diciembre de 1978, el equipo técnico comienza a rodar algunas escenas en Brasil. El 8 de enero se traslada a Iguazú: frontera natural Argentina entre Brasil y Paraguay. La escena que se filmará ahí es la siguiente: James Bond investiga al villano Hugo Drax en la región del Río Tiperape, a bordo de su lancha Glastron especialmente acondicionada por Q. Varios hombres del enemigo lo persiguen, incluyendo a Jaws, el gigante de los dientes de acero. En un momento nota que Las Cataratas se avecinan y la corriente comienza a llevar su embarcación al vacío. 007 escapa gracias al ala delta oculta por Q en la lancha, mientras Jaws y sus esbirros quedan a merced de la Garganta del Diablo, precipicio de 82 metros de altura en el cual se concentra el mayor torrente del río Iguazú. Las aguas que vierten en las cataratas no son de lo más pacíficas, ni siquiera para un hombre de armas tomar como es James Bond, por lo que se debió buscar alguna solución para rodar la persecución entre el agente secreto y las huestes de Drax río abajo.

La batalla marítima se rodó en un pueblo llamado Júpiter, en el condado de Palm Beach en Florida, Estados Unidos. Cualquier cosa que se intentara rodar en la región de Iguazú implicaba una logística bastante complicada, ya el mismo Moore recordó en su comentario en audio del DVD lo difícil que era llevar e instalar el equipo de filmación en el lugar.

Steve Fensone, el doble de Moore como Bond, fue el que debió realizar el vuelo en ala delta que llevara al agente 007 a un territorio seguro que estaba, naturalmente, compuesto por alguno de los dos países que compartían el accidente geográfico con Brasil. Y así fue que la provincia de Misiones formó parte, hace ya 41 años, de una película de James Bond.

Nada se conoce sobre la negociación del productor asociado William Cartlidge con el Gobierno argentino, en ese momento liderado por la junta militar encabezaba por Jorge Rafael Videla. El que sí tiene algunos recuerdos de la filmación es Michael Cheyko, asistente del director Lewis Gilbert. “No estábamos fuera de la civilización sino en condiciones bastante adecuadas, un hotel muy lindo”, aclaró desde Roma cuando se lo contactó por Skype el año pasado.

No es la primera vez que la excelente fantasía de una película de James Bond envuelve como la ilusión de un truco de magia, incluso a los conocedores que se saben cada detalle y el “cómo se hizo” de cada escena. Cuando se observa a Moore caminando por la selva tropical y las Cataratas de fondo “creemos, involuntariamente, que Bond estaba en el medio de la nada. Y la realidad es que sí, Bond está en el medio de la nada, pero no Roger Moore que, en realidad, se localizaba en el Parque Nacional Iguazú junto a Lewis Gilbert e Irka Bochenko, la “belleza rubia” de la raza maestra de Drax que se la ve tentando a 007 a una peligrosa trampa. Todo esto con una temperatura de 40 grados, que obligaba al equipo a hidratarse constantemente.