Por seguridad, abuelos del geriátrico de Miguel Lanús aún no reciben visitas

Desde el hospital remarcaron que la prioridad es la prevención de los contagios de coronavirus entre los 60 residentes. Mantenerse en actividad fue la clave para sobrellevar más de 100 días de cuarentena.

17/07/2020 15:49

De manera preventiva, el hospital de gerontología de Miguel Lanús permanece sin un protocolo para recibir visitas por el riesgo que representa un potencial contagio dentro de la institución. Con 60 residentes y a pesar de que no hubo situaciones de emergencia, las estrictas medidas sanitarias comenzaron desde febrero. Actualmente poseen un sector de aislamiento con 5 habitaciones y atendido por un personal que no entra en contacto con los otros pabellones donde pasan los 14 días aquellos que, por algún motivo, debieron salir del nosocomio. En estos cuatro meses de aislamiento han logrado continuar con las actividades recreativas y mediar en un contacto con los familiares de los abuelos para colaborar en mejorar su estado de ánimo.

PRIMERA EDICIÓN dialogó sobre los más de 100 días de cuarentena de los abuelos con el director del hospital de geriátrico de Miguel Lanús, Eduardo Segura¸ quien contó que “muchos hablan de porqué aún no hay protocolo de visitas en el geriátrico pero tener un protocolo para las visitas es un riesgo que no vamos a tomar de momento. Las visitas se bloquearon ya en febrero, luego de ver las estadísticas a nivel internacional donde nos dimos cuenta de que si esto (el COVID-19) llegaba hasta este hospital de geriatría, con 60 residentes los podríamos perder a todos. Fue así que se suspendieron los ingresos y las visitas”.

Desde el punto de vista epidemiológico, “cuando no se cumplen con las medidas de prevención sucede lo que vemos en ciudades como Buenos Aires donde se ven un gran número de adultos mayores con coronavirus. En este sentido, se tomaron medidas que parecerán muy duras pero son para prevenir ante un enemigo que no lo podemos ver y desgraciadamente se llevó a muchas personas”, añadió.

Eduardo Segura precisó además que entre los riesgos presentes, “los residentes, por su edad, tienen de por sí distintas patologías, ya sean insuficiencias cardíacas o artrosis u otras. En este camino la única manera de combatir a este enemigo invisible es mediante el aislamiento de los abuelos”.

De manera preventiva y entre las medidas en el geriátrico de Miguel Lanús, indicó que “dentro de la estructura del hospital tenemos un sector de aislamiento destinado a aquellos que necesitaron salir, ya sea para hacerse estudios o concurrir a otros lugares donde pudo estar en contacto con algún portador o incluso positivos. De manera preventiva, estas personas no vuelven directamente a sus pabellones sino que se queda en este sector ubicada en la parte vieja del hospital hasta cumplir los 14 días”.

En cuanto a este seguimiento especial a quienes salieron del hospital, detalló que “de momento son cinco habitaciones las disponibles y estamos viendo la forma de implementar un nuevo sector de aislamiento. Además, el personal que cuida a esos pacientes no puede ingresar a los otros sectores para prevenir cualquier tipo de contagios. En aislamiento estamos usando las cinco habitaciones, una por una persona que salió a hacerse una tomografía, otro por una orden judicial por una situación de calle tuvo que ingresar al hospital. También hubo dos personas que fueron llevadas por sus familiares para cumplir la cuarentena en sus domicilios pero uno de ellos regresó y también continúa en el sector de aislamiento”.

No obstante, el director del geriátrico de Miguel Lanús aclaró que “todas son por medidas preventivas. No podemos confiarnos de la situación por ser algo que no lo vemos ni tenemos cerca como creemos”.

Respecto al equipo médico a cargo de los residentes, Segura recordó que “por decreto, hubo personal que ya sea por su edad o por enfermedad pidió licencia y está hoy en su casa con sus certificados médicos. En general, siempre va a faltar personal en una residencia de adultos mayores donde tenemos pacientes dependientes, los semi dependientes y los independientes. Acá tenemos de los tres tipos y somos de un sector público, con varios residentes dependientes. Actualmente el personal con que contamos son alrededor de 90”.

Con más de cuatro meses sin recibir visitas, todo el equipo ha colabora para acompañar a los abuelos en esta cuarentena: “Los residentes están muy bien y muchos han levantado el ánimo por el acompañamiento educativo. Cada supervisor y jefa tiene un grupo de familiares en el cual realizan las videollamadas o llamadas telefónicas para mantener un contacto con ellos. También está la escuela para adultos que funcionó con los talleres para los abuelos”, remarcó.

La importancia de continuar en actividad

Para sobrellevar los días de cuarentena sin visitas, en el geriátrico de Miguel Lanús han continuado con actividades recreativas. Sobre esto, la directora de la Escuela de Adultos 65, Marcela Jurkiewicz, contó a PRIMERA EDICIÓN que “este año lo empezamos con entusiasmo y se complicó todo por la pandemia. Al hablar de la interacción de la escuela, esta fue posible gracias a la colaboración de todo el personal de salud ya que no hubo clases presenciales, además de las limitaciones que tenemos en materia de conectividad. Tenemos que pensar que nuestros adultos mayores dentro del geriátrico no manejan un celular de alta tecnología. Una de las encargadas de la parte recreativa es una colega que lleva actividades para los residentes”.

En todo este tiempo “lo que pudimos hacer es una interacción para que se les acerque actividades. Fue así que se armó proyectos para trabajar de manera conjunta entre la escuela y el geriátrico de Miguel Lanús. De ahí sacamos buenos trabajos y videos de las actividades. Es mínimo lo que podemos hacer sin la parte tecnológica porque es necesario poner el cuerpo para gran parte de las actividades. Desde afuera tenemos las mejores intenciones pero no contamos con la conectividad”, añadió.

Jurkiewicz remarcó que “la buena predisposición del personal de salud fue lo que posibilitó que se avance en cierta forma, porque a pesar de que no estamos presentes físicamente la escuela sigue incorporada. A futuro, esperamos ver los protocolos de salud para el inicio de las actividades. Lo más importante es que los abuelos estén bien y evitar que el virus les llegue”.

Actualmente de manera presencial tiene una persona en el equipo de salud que es mediadora con lo educativa: “Esto posibilita que podamos llegar a los adultos mayores, que a pesar de todo lo que sucede en el mundo están felices porque pueden hacer cosas y verse en videos genera un bienestar. Son las estrategias docentes de interacción las que permiten llegar estando a la distancia de los adultos mayores. Siguen con actividades de manualidades y el recordatorio de los actos patrios. Estamos pensando ahora en que si no regresamos en agosto, cuáles serán las actividades a seguir”, explicó.