Crisis COVID-19: impacto psicosocial, problemas y acciones de salud

La semana pasada hablamos sobre el impacto que la crisis tiene sobre la dimensión psicosocial e hicimos hincapié en como la incertidumbre nos afecta individual, grupal y socialmente. Ahora bien, ¿a qué problemas psicosociales nos enfrentamos?, y ¿qué podemos hacer para superarlos?

03/05/2020 19:11

El temible efecto del confinamiento y el distanciamiento social en la salud psicosocial. Por acción u omisión, las medidas de afrontamiento que adoptan las administraciones nacionales, regionales y locales sobre esta crisis, nos afectan directa e indirectamente. Especialmente, las medidas de confinamiento y distanciamiento social tienen un efecto profundo en lo psicosocial, ya que altera severamente nuestra vida cotidiana y nuestra salud.

Puesto que los cambios han sido dispuestos de forma inmediata y abrupta -sin poder contar con tiempo suficiente de adaptación-, el desafío de gestionar adecuadamente el malestar psicosocial que nos provocan, es mayor.

En la tabla adjunta que hemos construido, se resumen una serie de problemas derivados de la nueva situación, y también acciones para minimizar su impacto sobre nuestra salud psicológica individual, familiar, grupal y social

¿Tiene esta crisis algo positivo para nuestra salud?

Desde el punto de vista psicosocial, no podemos ignorar el devastador efecto de cientos de miles de personas convaleciendo apartadas de sus seres queridos o impedidas de la cercanía y el contacto familiar, ni de la interrupción de las relaciones entre colegas de trabajo, familiares o amigos; tampoco podemos subestimar la merma o pérdida de actividades culturales, creativas, laborales, deportivas o de esparcimiento que son cruciales para nuestro bienestar físico, emocional e intelectual.

Los investigadores y profesionales estamos constatando un aumento significativo en los problemas de salud mental, como el incremento de tasas de suicidio, trastornos depresivos y de ansiedad, consultas por conflictos familiares -entre otros tantos-, derivados de las nuevas condiciones que las cuarentenas y restricciones imponen. En este sentido, las normas de distanciamiento y confinamiento social -necesarias en muchos casos para combatir la propagación de la enfermedad- se presentan como un desafío psicosocial sin precedentes.

Sin embargo, hay también en este contexto, algunos efectos que podrían resultar beneficiosos: las situaciones adversas que nos sitúan en un escenario nuevo o conflictivo, nos generan estrés y malestar. Pero si esa situación puede ser atravesada y superada, se transforma en una experiencia significativa, es decir, genera un vínculo positivo entre como nos sentimos (lo interno) y lo que nos sucede (lo externo).

Esa experiencia significativa es conceptualizada por autores de la psicología como resiliencia o respuesta de adaptación frente a la adversidad, y puede ser muy valiosa para explorar nuestra capacidad de anticipar, afrontar y/o resolver una situación presente o futura.

Además, representa una oportunidad óptima para realizar una crítica constructiva sobre nuestro comportamiento, y así resurgir de ese proceso de conflicto más empoderados y con un mayor nivel de autoconocimiento y desarrollo individual, grupal o social.

Más adelante, abordaremos las restantes dos dimensiones: la socioeconómica y la sociosanitaria.

Por Saxa Stefani Irizar. Psicólogo, investigador y docente