“Solar del Che”, reserva natural y cultural

En Caraguatay, a 135 kilómetros de Puerto Iguazú, se encuentra el Parque Provincial “Solar del Che Guevara”, al que se accede por la ruta nacional 12.

24/11/2019 17:43

El predio posee una extensión de 22 hectáreas, que comprende un museo histórico y áreas naturales. Esto permite que los visitantes estén en contacto directo con el entorno histórico, cultural y social que caracterizó a la época en la que vivió el Che. En este sentido, podrán disfrutar de paseos por senderos y del río Paraná.

El ingreso al parque es libre y gratuito y está vigilado constantemente por un guardaparques que al mismo tiempo es el encargado de brindar información y acompañar a los turistas en los recorridos.

En cuanto a las disponibilidades, el “Solar del Che Guevara” cuenta con servicio de agua natural de pozo perforado, electricidad y baños bien equipados. Además, recientemente hicieron un quincho en lo que antes era un secadero de yerba, con parrillas y mesas.

Pese que antes estaba habilitado para acampar, por malas experiencias, ya no está permitido. Sin embargo, Héctor Guayuan, uno de los guardaparques, aseguró que generalmente “no hay problemas en que se queden, siempre y cuando respeten las normas básicas”.

Uno de los mayores atractivos, es el museo. Se trata de una casa antigua, con algunos de sus cimientos originales, que alberga todo tipo de objetos referentes al Che Guevara. La mayoría fue donada por la Embajada de Cuba y otros son regalos de los propios visitantes. A medida que se recorre el establecimiento, el guardaparques cuenta la historia y primeros pasos del Che Guevara en Misiones.

Cabe destacar que el museo no corresponde a la casa original de la familia Guevara, sino que perteneció al comprador de las tierras de la familia cuando dejó la tierra colorada. Para acceder al solar se debe caminar aproximadamente 500 metros por un sendero natural, teniendo como guía al guardaparques que aprovecha el recorrido para hablar acerca de la flora y fauna autóctonas.

Una vez allí, se pueden ver las ruinas de lo que fue la casa del Che, invadidas ahora por la vegetación. En el horizonte, también se atisba el tramo más estrecho del Paraná.

Por otra parte, en el mismo sendero aunque desviándose hacia la derecha, un cartel indica que se puede acceder a un pequeño salto en el cauce del “Arroyo Salamanca” con el que la familia Guevara se solía abastecer de agua.

Finalmente, se puede bajar hasta el río para pasar una tarde de sol, agua cristalina y mates. Sin embargo, no es recomendable bajar con silletas, conservadoras o mucho peso, ya que el sendero es empinado y el regreso se vuelve cansador.

El “Solar del Che” es una excelente opción para pasar un día con actividades para todos los gustos.

Los amantes de la historia y la cultura, encontrarán en el museo datos interesantes e inéditos acerca del Che y de su contexto. Los amantes de la naturaleza, podrán pasar una jornada tranquila, mientras recorren senderos totalmente naturales o disfrutan a la vera del río.

Es fundamental destacar que las señalizaciones del lugar son completas y que la atención es muy buena. Para más información, pueden encontrar el solar en Facebook como Reserva Natural y Cultural “Solar del Che Guevara”.

El Che también fue misionero

Ernesto Guevara Lynch y Celia de la Serena llegaron al territorio de la Provincia de Misiones en 1926. Caraguatay fue el lugar donde se instalaron y allí, Ernesto Guevara construyó la casa donde pasaría los primeros años de vida el Che.
Sin embargo, con un embarazo avanzado y decididos a buscar un lugar con mejores condiciones sanitarias para tener a su primer hijo, la pareja se mudó a Rosario. Por problemas financieros, empero, volvieron a Caraguatay con su hijo recién nacido.
Entre tanto trabajo y una vida dura, los Guevara pasaron horas pescando a orillas del Paraná o paseando en una pequeña lancha, hasta que Celia quedó embarazada de su segundo hijo. A partir de entonces, la decisión fue definitiva: volverían a Buenos Aires, y la vida en la selva misionera quedaría atrás.
Quizás Misiones fue para el Che mucho más que un recuerdo de infancia: fue un tiempo en el que se combinaba la libertad plena que da la vida en el monte, con la terrible opresión e injusticias laborales de sus habitantes. Injusticias que, posteriormente, Ernesto Che Guevara intentaría revertir.