Llilia Valdez: la satisfacción de servir y de hacer amigos

Si bien colaboró desde los inicios, el 28 de febrero de 1998 ingresó como socia del Club de Leones “Ramón Madariaga”, donde desempeñó diversos cargos hasta convertirse en la primera mujer Gobernador del Distrito 02. Aseguró que para estar en ese lugar “hay que tener equilibrio, saber escuchar, discernir”. Tras el deceso de su esposo, Adolfo Salvatierra, siguió trabajando junto a sus hijas Karina y Flavia.

10/11/2019 14:45

Cuando Lilia Rosa Valdez comenzó a colaborar con el Club de Leones “Dr. Ramón Madariaga”, la institución albergaba sólo a los hombres, a su esposo entre ellos. Eran 25 en total, y las damas se agrupaban en una especie de comité para brindar su apoyo al grupo. A los pocos años, cuando se aceptó a la mujer como socia león, Valdez decidió ingresar. “Siempre trabajábamos. Nos ocupábamos de los desfiles de moda, rifas, u otra actividad que se organizaba para recaudar fondos.

En los servicios, siempre estábamos. Pero con esta aceptación ya tenía derecho a voz, a voto y a ocupar un cargo. A partir de ese momento empecé a tener más responsabilidades. Participé de todas las actividades hasta la fecha y en su momento ocupé distintos cargos hasta llegar a presidente. Más tarde fui ocupando cargos a nivel distrital (Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Chaco y Santa Fe) y llegue al máximo, que es Gobernador del Distrito”, recordó, tras 36 años de permanencia.

Indicó que al ser una organización que está compuesta por hombres y mujeres de distintas profesiones y estratos sociales, “hay que tener equilibrio, saber escuchar y saber discernir. Ser la primera mujer gobernadora me costó mucho. Sentía que todas las expectativas estaban puestas sobre mí, querían ver qué era lo que hacía”. La ceremonia de asunción del cargo, que se realizó en el Centro del Conocimiento, fue la prueba de fuego. “Hice la apertura y presenté mi proyecto de trabajo a través de un video, lo que resultó llamativo porque era la primera vez que se presentaba de ese modo. A partir de esa experiencia también fueron mejorando quienes me sucedieron”, agregó la profesora en ciencias económicas, que se jubiló en 2008 tras impartir clases en el Instituto Virgen de Itatí, el CEP Nº 4, el Bapayce, la Normal Nº10, la Comercio Nº 1 y la Comercio Nº 6.

Este paso “fue muy importante” para Valdez. “Pude ver hasta donde podía llegar. Me pude desarrollar, leer, hablar en público, hacer los proyectos de trabajo, aunque el hecho de ser docente me ayudó muchísimo. Como gobernadora debía visitar todos los clubes del Distrito durante los primeros seis meses de mandato, había un plazo y en ese momento rondaban los 80. Era viajar constantemente, y el 3 de diciembre, día de mi cumpleaños, terminé el recorrido en Villa Cañás, Santa Fe”, manifestó. Acompañar a su esposo, Adolfo Salvatierra, que fue presidente en tres oportunidades y gobernador en el 1998/99, también sirvió como experiencia. Cuando el hombre falleció, en 2014, continuó el legado junto a sus hijas Flavia y Karina, que por estos días rige los destinos del Club emplazado en Villa Urquiza. “Él se fue y nosotras seguimos. Me siento con esa responsabilidad. Como vivimos juntos todas las etapas del Club, que como toda institución tuvo vaivenes, me siento responsable en mantener y sumar a más gente para que siga prestando servicios. Además, al tener edificio propio, hay que trabajar para mantener la estructura”, acotó para quien redactar temas leonísticos sobre liderazgo o preparar material para brindar charlas, es casi tan fascinante como dedicarse a la pintura.

Sostuvo que es difícil sumar porque muchos prometen colaborar pero evitando asumir ese compromiso formal. “Necesitamos gente porque necesitamos nuevas ideas y si no forman parte de la masa societaria, no participa de la reunión, ¿qué ideas pueden aportar?. Voluntarios para actividades hay, lo que falta son voluntarios para que asuman el compromiso. Nosotros lo tomamos como un trabajo, todos los sábados de 9 a 11 tenemos que estar para atender el Banco de Anteojos y el Banco Ortopédico. No hay excusas por lluvia, frío o falta de ganas”, justificó, al tiempo que explicó que un socio tiene que ser solidario, responsable, participativo y bien visto en la comunidad. Entre las diversas actividades que realiza el Club de Leones, mencionó el Banco de Anteojos, el Banco Ortopédico, el Concurso Internacional del Cartel de la Paz, el Concurso Frases Ilustradas por la Paz, Concurso de pesca para ciegos, recolección de cabello para confeccionar pelucas solidarias, reciben donaciones de ropas y calzados, libros y útiles escolares para los merenderos que dan clases de apoyo, y campaña de recolección de juguetes.

Docentes y leones

Valdez nació en Santa Ana pero vivió en distintos pueblos porque su padre era policía y lo trasladaban con frecuencia. A su esposo lo conoció cuando tenía apenas 14 años, en una fiesta de quince, la localidad de San Ignacio, donde él residía. Por ese entonces, el joven estudiaba profesorado en educación física en Santa Fe, lo que implicaba que “fuéramos novios por carta, esperando un mes la respuesta del escrito”. Se casaron en 1972, después que Salvatierra consiguiera trabajo en la Escuela Nº 528 del barrio Belgrano, además del Colegio Roque González y el Liceo Policial. Mientras tanto, ella trabajaba como administrativa en el primer canal de TV por cable que se encontraba por calle san Lorenzo, propiedad de la familia Bonetti. “Me casé a los 19.

Estando embarazada de mi segunda hija, me puse a estudiar y me recibí de profesora”, contó.
Durante estos 36 años, viajó a distintos puntos del globo, sea acompañando a su esposo o desempeñando su tarea. Así, conoció Birmingham, en Inglaterra; Bangkok, en Tailandia; Sidney, en Australia. Junto a Karina asistió al centenario del leonismo, en Chicago, Estados Unidos. También estuvo en Las Vegas, en Milán, y el año venidero la esperará algún país de Asia.

Según Valdez, que ahora se desempeña como secretaria del club, se pueden conseguir muchas cosas al relacionarse con clubes de otros países. Como es el caso de la máquina Braille que trajeron desde Japón y entregaron a una joven que estudió ciencias jurídicas en el Instituto Montoya. En España les donaron muñecos “Braillin”, que destinaron al Instituto Santos Mártires, a la biblioteca del Centro del Conocimiento, y al Centro del Ciego. Asimismo, efectuaron más de 400 operaciones de cataratas, con la colaboración del Dr. Claudio Barreyro, en el hospital de Villa Cabello.

Aseguró que en 36 años “se hizo mucho. A parte de la satisfacción de servir a la gente este trabajo me deja muchos amigos. Y si bien no se muchos idiomas, el idioma del corazón es igual para todos y en todos lados”. “Lo que más me gusta es relacionarme con la gente y poder ayudar”, insistió Valdez, quien tuvo que adaptarse a los avances de la tecnología para lograr una mayor celeridad en las tareas que le competen. “Antes teníamos que hacer los informes por quintuplicado y con la ayuda del carbónico, ahora con Internet es todo más fácil”, aseveró.

El grupo de actuales socios del club de Leones Posadas “Dr Ramón Madariaga” -el 14 de noviembre de 1983 fue aceptado a través de la Carta Constitutiva, por la “Asociación Internacional de Clubes de Leones”, la organización de servicio comunitario y humanitario más grande del mundo- se compone por: Andrés Avellaneda, Myrian Aguzin, Samuel Cantero, Nidia Ciciolli, Leonardo Collia, Miriam Escofet, Luis Gauto, Guillermo González, Luz María González, Omar Mastroggiovanni, Lorena Montiel, Elisa Morel, Silvia Niveyro, Marta Nuñez, José Perrotta, Karina Salvatierra, Flavia Salvatierra y Lilia Rosa Valdez.