Soy Rulo Espínola

Es uno de los personajes humorísticos más queridos de Misiones. Creado por Fernando Rosa quien, con gran genialidad, relata las andanzas de “un empresario de frontera al que todo le sale mal”.

03/11/2019 16:26

Fernando Rosa es Licenciado en Comunicación Social y por varios años trabajó como periodista en diversos medios de comunicación, luego en una oficina. Pero un día “entró en conflicto el Fernando de la oficina con el Fer que ama la actuación. Yo quería el humor y el escenario, entonces tomé una decisión”. En el 2010, “luego de estrenar una obra fui consciente que el teatro era la vida que quería vivir”.

De chico, Fernando quería ser muchas cosas: bombero, policía y también médico. “En realidad no era consciente de lo que quería”. Pero, lo que nunca imaginó es que de grande sería un gran humorista.

Creció jugando entre las butacas y los telones de los teatros más conocidos de Posadas. Su padre, el director y actor, Buki Rosa siempre lo llevaba a los ensayos y a las obras “porque no tenía dónde dejarme”, recuerda Fernando, entre risas.

Y así fue ingresando “inconscientemente a este mundo que va de la mano de papá, desde siempre”.

La primera vez que se subió a un escenario tenía 4 años y “de eso nunca me olvido”.
Su papá lo llevó al circo y en plena función “un payaso me subió al escenario”. De repente le pregunta: “‘¿sos soltero o casado?. Y otro payaso me sopló: ‘decí que sos separado’. Y dije ‘soy separado’. Entonces, toda la carpa estalló de risa. Y esa fue la primera vez que el público se rio de lo que yo decía. En ese momento me sentí feliz, no sabía aún que el escenario sería mi lugar”.

“El humor tiene esa capacidad de hacerte reír de vos mismo, de superar cuestiones difíciles. Cuando te reís de algo es porque lo superaste”.

Pero ¿cuándo nació el personaje Rulo Espínola? En 1998, Fernando cursaba el secundario.
“Fue una cosa al azar, Rulo Espínola es un amigo de Encarnación que conocí en un viaje”.
La historia es así: ese año el papá de Fernando ganó un viaje a Francia para presenciar el Mundial.

“El premio lo obtuvimos de un conocido supermecado de Encarnación, y como en la familia nadie podía viajar me fui yo. En ese tour viajaba mucha gente de Paraguay, entre esas personas estaba Rulo Espínola, que se pagó el tour porque yo era el único que viajó de arriba”.

Rulo tenía una financiera, era un hombre de respuesta rápida y con un sentido del humor contagioso “a todo le encontraba la parte buena, hasta la adversidad”.

El primer día que se encuentran, Rulo le dijo a Fernando: “vos te quedás conmigo, me vas acompañar”. Y pegaron una onda bárbara. “Nos hicimos amigos”.

Después de 20 días, “volví contagiado de su tonada, bromeaba y jugaba en el colegio. Y mis compañeros me preguntaron ‘¿quién es ese personaje?’. Y contesté ‘soy Rulo Espínola’. Tomé el nombre de mi amigo, pero mi personaje era un empresario de frontera al que todo le salía mal, aunque se imagina que sus negocios son grandes negocios, tiene una visión optimista, él cree que es un ejecutivo de frontera cuando en realidad es un pasero que trata de llevarse unos mangos a la casa”.

Por años, el personaje de Rulo Espínola fue la atracción de las reuniones de amigos y familiares de Fernando, hasta que un día el escenario lo llamó.

Finalmente, el 27 de agosto de 2010, Rulo se presentó en el Centro Artístico Mandové Pedrozo con la obra “SinSeriaMente”. La presentación fue un éxito, el público se puso de pie y lo aplaudió a mansalva. Sin duda, Rulo conquistó el escenario y desde ese momento no se bajo más.

Con un humor “costumbrista”, repleto de sorpresas y conversaciones, donde el público también participa, Rulo se divierte y divierte al espectador. “Antes de ese estreno, estaba re entusiasmado porque iba hacer lo que quiero hacer desde siempre”. En el 2014 renunció a la oficina donde trabajaba como empleado. “Y desde ese momento a la fecha trabajo como humorista”.

Es actor humorista, dicta talleres de teatro y también monta obras. “Pero recién en el 2010 fui consciente de que esto era mi vida, tuve que atravesar por un proceso para entenderlo”.

La magia de su personaje moviliza a miles de espectadores que asisten a cada show, y eso “para mí es una bendición, un regalo. No hay una fórmula”.

¿Y el Rulo real? ¿qué pasó? Fernando contó que después de 15 años, durante una función un espectador le dijo que Rulo Espínola se encontraba muy enfermo. “Yo no tenía su dirección, entonces lo busqué en las redes sociales y contacté con su hijo, con quien pactamos un encuentro”.

El reencuentro fue más que emotivo. “Yo bajé del auto y él estaba sentado en el patio. Tenía una boina y al verme se la quitó, estaba totalmente calvo por la quimioterapia. Me sonrió y me dijo: ‘Fernandito, vos estás quedando igual que yo pero no te preocupes nosotros somos hombres de dos tipos de ideas: brillantes o descabelladas’. Y se mataba de risa, se reía de un padecimiento, porque de eso se trata, ante la adversidad podemos reír y hacer que las cosas sean menos complicadas”. Dos meses después su amigo falleció, “pero pude contarle todo lo que sucedió a raíz del personaje, esenarios a los que llegué y los reconocimientos. Puede despedirme de mi gran amigo”.

Un humorista reconocido

En el caso de Fernando, el humor estuvo en él desde muy chiquito. “Tuve una infancia difícil, nací con un problema físico, una patología que me llevó a pasar por trece cirugías para que hoy pueda estar parado y pueda caminar”.

Desde los 3 meses de vida hasta los 12 años, fue sometido a diversas intervenciones quirúrgicas. “No apoyaba los talones, me tuvieron que hacer operaciones correctivas. Y eso me llevó a estar en lugares donde necesariamente el humor tiene que entrar, sino se hace muy difícil y reírte de vos mismos hace que las cosas se vean menos complicadas”.

Cuenta que en su infancia la palabra bullying “no existía. Pero, los chicos no lo hacen de malo, ellos preguntan y se ríen por como uno camina. Y ahí tenés dos posibilidades; te quedás en el lugar de la víctima o te reís de vos mismo. Y al reírte desactivás al otro, porque se da cuenta que ya no te molesta”.

Actualmente, es el humorista más destacado de Misiones. En el 2015, recibió el Premio Consagración otorgado por la Fiesta Nacional de la Música del Litoral, en Corrientes.
Y supo llenar el Anfiteatro “Mario del Tránsito Cocomarola”, de Corrientes.

Una agenda cargada
El domingo 3 estuvo como jurado en el concurso de cortometraje y también dará un show en la previa del MóvilFest Misiones, en el Cuatro Tramo de la Costanera.

El domingo 10 será parte del Festival “A bailar Chamamé”, en Paso de la Patria.

El jueves 14, estará en los 50 años del Festival Nacional de la música del Litoral, en el anfiteatro Manuel Antonio Ramírez de Posadas.

El martes 26, estará representando a Misiones en el Gran Cine Teatro Italia de Formosa, en un homenaje al humorista Luis Landriscina.

Por
Susana Breska Sisterna
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Producción fotográfica: J. C. Marchak