Intentaron vivir como “Bonnie and Clyde” pero una bala se los impidió

“Eli y Huguito” estuvieron prófugos doce días en octubre de 2017 por robarle 50 mil pesos a una pareja en la costanera oeste. El Tribunal Penal 1 los condenó por asaltar armados.

20/10/2019 10:24

FIN DE LA HUIDA. La pareja delictiva fue descubierta y detenida hace dos años en una pieza de inquilinato cerca del Hospital Ramón Madariaga.

“La Eli y Huguito” en 2017 decidieron romper cualquier tipo de relación con la legalidad y sólo preocuparse por sostener su romance, sin conocer una línea de la vida de los célebres “Bonnie and Clyde”, los asaltantes de Dallas (Estados Unidos), actuaron con coincidentes movimientos: armados, violentos y dispuestos a matar si no obtenían lo que buscaban.

En la zona Oeste de Posadas, especialmente la chacra 159 conocida como “la Favelita”, no tardaron en mostrar que su amor incluiría violar la ley y ajustarse a cualquier contratiempo a punta de pistola o cuchillo.

Hugo Gabriel Do Reis (37) y Dora Elizabet Escobar (27) fueron condenados -dos años después de trascender en las noticias- por el Tribunal Penal 1 de Posadas a cinco y tres años de prisión, respectivamente, como coautores penalmente responsables del delito de “robo con arma de fuego”.

El miércoles 11 de octubre de 2017, a las 11, en el mirador de la costanera oeste y la avenida Leandro N. Alem, bebían a orillas del río Paraná cuando se les presentó la ocasión de asaltar a una pareja que acababa de descender de un automóvil y se sentó a contemplar el paisaje y dialogar.

Rápidamente “La Eli” fue hasta unos arbustos, tomó una bolsa, regresó a la orilla y “Huguito” fue el primero en blandir una de las armas de fuego. Parecían entrenados, Escobar le apuntó a la mujer y Do Reis a la víctima restante.

“Eli” de inmediato obligó a la mujer a caminar hacia el automóvil y que le entregue la cartera: “Dale dame todo o te quemo, yo después tiro las cosas que no me sirven, vos dame todo si no querés morir, además quedate quieta porque sé dónde vivís y si hablás te voy a ir a buscar”. En la cartera hallaron lo mejor del botín: un sobre con 42 mil pesos en billetes de cien y una billetera con ocho mil de la misma moneda.

A pocos metros, Do Reis mantenía amenazada a su víctima con el caño del revólver en dirección a la cabeza. Ya le había sacado de los bolsillos las llaves del auto y de la casa, y obligado a quitarse una cadena, un crucifijo y una pulsera, todo de oro y la billetera. Pero a “Eli” antes de iniciar el escape un detalle la impacientó al límite y le gritó: “¡Pegale un tiro Huguito, matale porque te miró, te vio la cara, te va a delatar, quemalo nomás!”. El hombre aterrado en ese instante, se puso de espalda y oyó el ruido del gatillo a centímetros del cráneo. Pero no hubo estampido, la bala se trabó, el arma falló y a Dos Reis sólo le quedó el cuchillo para garantizar que escaparían hacia la chacra 159.

Pocos minutos después se inició el rastrillaje en el asentamiento hacia donde vieron huir a los asaltantes. A la par, las víctimas describían a sus agresores y los peritos de Investigaciones en Delitos Complejos de la Policía elaboraron los indentikit de los sospechosos.

En la vivienda de Do Reis, zona de la avenida Centenario -entre Vivanco y Eva Perón- se recuperó parte de lo robado pero ningún rastro de “Eli y Huguito”.

Doce días después los investigadores los descubrieron e una pieza de inquilinato de la avenida Moreno casi López Torres, frente al Hospital Pediátrico en el Parque de la Salud. Los despertaron sin ninguna chance de escapar.

El 21 de mayo pasado, tal como lo adelantó PRIMERA EDICIÓN, tenían fecha de debate oral, pero fue postergado en sucesivas fechas y por distintos motivos. Hasta que los acusados decidieron acordar la suspensión de juicio abreviado, propuesta del fiscal Martín Alejandro Rau, y reconocieron su culpa por el delito mencionado. Días atrás, el Tribunal confirmó la decisión y notificó las correspondientes penas.

Dora Elizabet Escobar, “La Eli”, enfrentará su condena con la misma soledad que se crió, sin padres conocidos y sin ninguna contención que no fuera su oficio de empleada doméstica y su precaria vivienda en el barrio San Gerardo. En el caso de Do Reis los antecedentes lo demorarán en prisión un tiempo más, y nadie puede asegurar si el amor que juraron tenerse los podrá reencontrar.