BERNARDO DE IRIGOYEN. Se repite y se agrava en esta localidad del norte provincial el problema de los camiones que se dirigen a la frontera con el objeto de trasladar mercaderías al vecino país (Brasil).Finalmente, la Administración Rousseff suspendió las licencias de importación para productos de la Argentina. “Nos pararon unos cuantos camiones en la frontera”, apuntaron ofuscados los aduaneros consultados por PRIMERA EDICIÓN, que operan de forma permanente en la frontera.Con una fila interminable divisada en el horizonte en más de siete kilómetros, y aproximadamente 300 camiones estacionados en la banquina, sufren las consecuencias tanto los transportistas como los habitantes locales, pues amén de las largas esperas, demoran entre ocho y diez días hasta lograr las autorizaciones correspondientes. No disponen de baños ni de ningún tipo de servicio sufriendo incomodidades y alterando el orden normal de la comuna.Las quejas habituales de la población se refieren a los ruidos y el movimiento nocturno que altera los ritmos de descanso de los ciudadanos, así como también a la falta de baños y los desperdicios que dejan los transportistas.Ana María (42), una vecina del pueblo, entiende que “no es culpa de ellos, pero es muy difícil vivir así, con esta fila de camiones al lado de la ruta, hay movimiento y ruido durante las 24 horas, dejan mucha mugre, no tienen baños y algunos hacen sus necesidades detrás de los camiones. Pasan varios días ahí, es como si te agregaran un vecino ruidoso.” Y agrega: “También hay ‘chicas’ que trabajan de noche, esto nos cambia la vida en el barrio”. Repentina aperturaHace unas semanas, sin ningún tipo de habilitación municipal, se había abierto una especie de playa en el barrio Vista Alegre, provocando el descontento de los vecinos del barrio y también de los camioneros. Esa playa fue desalojada en los últimos días en base a la queja general. Se desarticuló lo que asomaba como un “jugoso” negocio. Al menos entre cincuenta y ochenta camiones, según los propios transportistas, se veían obligados a estacionar en este predio, previo pago diario de 15 pesos por vehículo. Los camioneros estaban muy molestos, ya que según ellos no tenían elección y debían estacionar en esta “playa” que no tenía baños donde hacer sus necesidades y debían pagar otros 12 pesos para bañarse en una estación de servicios distante 300 metros del lugar.Roberto, quien recorre la frontera habitualmente, dijo: “Esto es una locura, estamos días acá al sol, yo traigo cebollas, y no puedo estar mucho, se arruina la carga, siempre hubo filas en Irigoyen, pero ahora con nuevas restricciones es peor”. Persiste la falta de espacio físicoSegún el propio intendente de Bernardo de Irigoyen, Nemesio Aquino, el problema “va mucho más allá de la falta de espacio físico para albergar a todos los camiones”.Aseguró que se trata de más de 300 camiones contenedores de mercaderías de origen nacional. “Hay días que se amotinan alrededor de 400 camiones y no tenemos playas de estacionamientos”, reveló. “Estamos lidiando con la búsqueda de espacio físico para construir la playa de camiones, y buscamos concurso de un organismo nacional o provincial, a través de federaciones de transportes de cargas para tratar de ver cómo se puede hacer porque al municipio de por sí le resulta imposible encarar una obra de esta magnitud”, subrayó el titular del ejecutivo municipal, consultado por PRIMERA EDICIÓN. “Necesitamos un espacio que quede fuera del control aduanero, afuera del pueblo, si bien existe un emprendimiento privado en el municipio, aún no está habilitado y tampoco tienen el objetivo de brindar este tipo de soluciones, sino que están más orientados al emprendimiento privado del transporte de ellos”, reiteró el jefe comunal. Despachantes de Aduana y el nuevo problemaEsta medida impuesta por el Brasil, socio de Argentina, Paraguay y Uruguay en el Mercosur, directamente suspende las licencias automáticas de importación para una decena de productos perecederos argentinos, entre ellos, manzanas, trigo, uvas pasas y papas, como represalia a medidas similares aplicadas por el Gobierno argentino en varios renglones del comercio.Javier Fiori, presidente del Centro Despachante de Aduana (CDA), filial Iguazú, afirmó a PRIMERA EDICIÓN que la medida del vecino país “sin lugar a dudas es en represalia a las medidas que ha dispuesto la Argentina a principios de febrero. Ahora no solo persiste el faltante de algunos productos e insumos para servicios e incluso para la salud en nuestro país, sino que nuestras mercaderías están trabadas en el puerto”. El panorama“Es notable la menor actividad en la frontera”, dijo Fiori, al analizar que “la burocracia se hace más compleja y esta actividad se está complicando. Se empiezan a acumular los camiones y es una experiencia constante entre cuatro y siete días aproximadamente como mínimo. La cebolla es la principal mercadería que exporta la Argentina al Brasil, y no puede demorar por mucho tiempo ya que corre el riesgo de echarse todo a perder”. Para Fiori, “el problema no es la falta de playas de estacionamientos, sino la acumulación de camiones, que aunque se construyan playones monumentales, la demora seguirá siendo la misma, y eso es lo que queremos evitar como me imagino es también la intención de ambas aduanas fronterizas”.Si bien desde ambos países informaron en las últimas horas que en breve mantendrían reuniones para tratar de llegar a un acuerdo dentro de lo estipulado por el Mercosur, Fiori sostuvo a este diario, que “seguramente sería muy complicado llegar a un acuerdo inmediato, si bien hay contactos entre ambas autoridades fronterizas, se trata de administradores locales. Son Buenos Aires y Brasilia los que toman la decisión final, y esto deja a las claras que los grandes problemas están a nivel federal y no sencillamente en una frontera”.La situación cambiariaEntre tanto dijo que la incertidumbre también pasa por la cuestión cambiaria. El dólar retenido a $4,45 o $4,47 cuando el real se cotiza pro encima de los seis pesos, estamos frente a una gran diferencia de movimiento de divisas y ante la imposibilidad de la compra de dólares, se genera lo que ya se planteó siempre en el mercado: a menor oferta mayor precio”, comparó el referente del Centro Despachante de Aduana con sede en la localidad de Iguazú.




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