PUERTO IGUAZÚ. En el barrio Las Cañitas de esta ciudad, los vecinos se organizan para obtener los servicios básicos pagando ellos mismos los materiales, ya que no obtuvieron respuesta desde las instituciones.En ese lugar no cuentan con agua potable ni energía eléctrica, porque están asentados en un espacio verde y por ese motivo no obtienen soluciones oficiales. Sin embargo, ellos no se resignan y realizan ventas de pastelitos y pollos asados para recaudar dinero y así comprar 750 metros de cable para conectarse a la energía eléctrica del trasformador que les cede el barrio vecino 25 de Mayo.“Ya pedimos la conexión a Emsa y al Municipio, pero ninguno nos dio respuesta, es por eso que vamos a comprar nosotros el cable, que nos cuesta 13 mil pesos”, contó el presidente de la comisión vecinal, Ariel Gularte.Hay 100 familias asentadas en ese lugar desde hace varios años, aunque es reciente la conformación como barrio, por más que el Municipio aún no los reconozca. Son personas de escasos recursos, muchas de las cuales vivían cerca del arroyo Tacuara y no lograron acceder a una vivienda.En el asentamiento tampoco cuentan con agua potable y los vecinos deben transportarla con recipientes desde el barrio Primero de Mayo. Regularmente lo hacen desde la comisaría Cuarta o la escuela.Este miércoles fueron recibidos por el secretario de Obras y Servicios Públicos de la Comuna, Rudy Rossini, después de varios conflictos debido a que la comisión vecinal no se alineaba a realizar campaña para el actual intendente, Marcelo Sánchez. En esa reunión, Rossini se comprometió a abrir el diálogo entre ambas partes y llevarles un tanque para el abastecimiento de agua potable a esas familias.“Necesitamos que miren para este lado, somos familias humildes que sufrimos mucho, pero tenemos los mismos derechos que los demás”, planteó Gularte a PRIMERA EDICIÓN. Las familias instaladas en ese predio municipal viven de la asignación universal, en muchos casos los hombres están desocupados y por ese motivo construyeron un merendero, pero hace una semana que no está funcionando debido a la precariedad del lugar. Es un barrio conformado como tal de manera reciente, a pesar de que hace siete años que hay familias instaladas en ese mismo predio. La accesibilidad también es materia pendiente, ya que no cuentan con la apertura de calles. En cualquier caso, no se trata del primer barrio que decide poner dinero de su bolsillo para realizar alguna tarea que le corresponde al Municipio: en el barrio Primero de Mayo, los vecinos pagaron camiones de tosca para mejorar calles.





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