POSADAS. Si bien uno solo de los cuatro imputados por trata de personas declaró ayer en el juicio y se despegó de las acusaciones, el dato relevante lo aportó el testimonio que se incorporó por lectura del expolicía y único detenido en la causa. Se trata de Ariel Nuñez, quien admitió haberle prestado su teléfono celular a un sujeto sospechado como líder de una “megamafia” de explotadores sexuales en Córdoba. El exuniformado dijo que “le facilitó la comunicación mientras el sujeto estuvo detenido en San Vicente y Aristóbulo del Valle, porque le daba lástima que un preso tan mayor de edad no recibiera visitas y no pudiera contactarse con sus familiares”. El dato no es menor, ya que justamente este expolicía tiene una causa en el Juzgado Federal de Río Cuarto donde está sospechado de falsificar documentos para facilitar el transporte de las menores captadas para una red de prostitución. En ese sentido, con rápidos reflejos, la fiscal Vivian Barboza solicitó al Tribunal que pida a la Justicia cordobesa el estado actual de esa causa, en virtud de que podrían surgir pruebas de interés para el caso que se ventila en Posadas. Por otra parte, uno de los cuatro implicados no se presentó ayer al debate, por lo que el Tribunal Federal de esta capital lo declaró en rebeldía y en forma inmediata libró una orden de captura. Se trata de Erico Baumann. La causaEl caso se inició el 27 de julio de 2011 en Campo Grande. La víctima resultó ser una adolescente de 16 años que, de acuerdo a la investigación que se hizo durante la instrucción de la causa, fue trasladada bajo engaños desde esa localidad hacia la provincia de Buenos Aires a bordo de un camión. Los dos choferes que viajaron con ella, Marino Braga (53) y Baumann, están señalados como los “transportadores”. La chica fue engañada con falsas promesas laborales y un presunto aprovechamiento de su inmadurez, y según la Justicia, por un integrante de la Policía de Misiones, Ariel Nuñez (30), quien fue responsabilizado de ser el autor material de la maniobra. Además, este exefectivo -que es el único detenido en la causa- admitió que mantenía una relación amorosa con la adolescente. Se cree que era “el captor”. Un cuarto integrante de la supuesta organización delictiva -amigo de la familia de la víctima- también llegó al banquillo de los acusados. Es Leonardo Cabriza, quien está sindicado como la persona que esperaba en Buenos Aires a la chica para, a su vez, entregarla a una banda de explotadores sexuales. Se cree que este sujeto era el “receptor”. Anoche, la víctima -quien actualmente tiene 20 años- declaraba en Cámara Gesell.“Lo hice por necesidad”Marino Braga (53) optó ayer por declarar ante el Tribunal. Es uno de los dos camioneros sospechados de transportar a la menor en un camión y afirmó que efectivamente hizo un viaje junto a otro trabajador del volante -Baumann- a bordo de un vehículo que transportaba madera, pero que lo hizo por “necesidad de dinero”, ya que estaba desocupado y Baumann le ofreció la mitad de la comisión para que “lo guíe al ingresar a territorio bonaerense, porque no conocía las rutas de esa zona”. Además, manifestó que “el camionero que le pidió que lo acompañe le dijo que la menor que viajaba con ellos era su novia”. Dijo que “nunca antes la había visto” y que se enteró de quién era cuando lo citó Gendarmería Nacional y estuvo detenido durante 58 días.Braga contó que el día del hecho, 27 de julio de 2011, Baumann “suspendió la salida desde Campo Grande y me dijo que viaje en colectivo y lo espere en Oberá, porque él tenía algo que hacer en esa localidad. Entonces ese día a las 7 u 8 apareció Baumann con la jovencita a su lado. No me pareció menor, era de contextura física grande”, afirmó Braga.Luego agregó que “en ningún momento se hizo señas con Baumann o no le permitieron utilizar el celular, que de hecho, ella enviaba mensajes de texto”. Además, que “no hubo controles de ruta de ninguna fuerza, en los 180 kilómetros que unen Campo Grande con Santo Tomé (Corrientes), donde Baumann le dijo que ella tenía que regresar al punto de partida, que no iba a seguir viaje con ellos”. Braga indicó que no conoce a los otros dos implicados, el cabo de la policía Ariel Nuñez (30) y a Leonardo “Nardo” Cabriza, el amigo de la familia de la víctima y que supuestamente era el nexo en Buenos Aires con los presuntos empleadores de la chica y que la esperaba en Retiro. “Lo hice por boludo”A su turno, el exefectivo sospechado de ser el captor y quien bajo engaños hizo viajar a la menor con dos camioneros, se abstuvo de declarar y ratificó lo dicho en la etapa de instrucción.El uniformado en su momento negó los cargos en su contra y refirió que no conoce a los otros tres implicados y que “mantuvo una relación amorosa con la menor”. También admitió “haberle prestado el teléfono celular a un sujeto que tiene una causa por trata de personas en Río Cuarto (Córdoba), en circunstancias en que este individuo estuvo detenido en San Vicente y Aristóbulo del Valle”. Esta actitud motivó que el efectivo -como se dijo- sea investigado y tenga una causa en un Juzgado Federal de Córdoba. Vale recordar que el excabo también está sospechado de falsificar documentos para facilitar el traslado de menores hacia esa provincia y colaborar con una banda de trata de personas, justamente, liderada por Miguel Ángel Brunelli, el sujeto al cual el cabo le prestó el teléfono mientras estuvo detenido en Misiones. Al ser consultado por el Tribunal acerca de si esa práctica de prestar teléfonos a detenidos es común en la Policía, el imputado dijo: “Lo hice por boludo”. Las sospechas de los padresUn dato revelador que surgió ayer durante la lecturas preliminares fue la intuición que tuvieron los padres de la menor tras el hecho. Es que cuando fueron a radicar la denuncia por la fuga de hogar de su hija, en la comisaría de Campo Grande, allí se encontraba justamente el expolicía.Allí, aseguraron los padres, Nuñez les dijo que tenía el número de teléfono de su hija. Luego supuestamente se comunicó con la chica y la convenció de regresar. El expolicía se negó a ir a bus
carla en compañía del padre, por lo que viajó hacia Santo Tomé junto a su madre y un padrino de la adolescente.Para los investigadores, el exuniformado llamó a Baumann y le dijo que desista del plan de trasladar a la menor a Buenos Aires. Los progenitores se presentaron posteriormente a hacer ampliaciones de denuncia, donde aseguraron que su hija recibía amenazas y reproches por parte de Cabriza por no haber viajado a la mencionada provincia. Además, otra grave irregularidad fue que al parecer no quedaron asentadas actuaciones en sede policial del incidente de la fuga de hogar. Es por ese motivo que los padres decidieron radicar una denuncia formal ante Gendarmería, donde finalmente la investigación tomó impulso. La chica, que por poco no terminó en manos de una red, habría referido en la instrucción que el expolicía le dijo que pegue la foto suya en el DNI de una chica mayor, para que no detecten su edad durante los controles ruteros. Intento de suicidioLa víctima, poco tiempo después, intentó quitarse la vida ingiriendo veneno. En ese entonces, una amiga de la joven decidió romper el silencio y afirmó en sede judicial que ella también recibía propuestas para ir a trabajar por parte del expolicía, aunque a la provincia de Córdoba. “Él me decía que iba a laburar de mesera y con poca ropa. Entonces yo le pregunté ‘¿me querés llevar a un puterío?’, a lo que él (por Nuñez), me respondió: ‘Y si es así, ¿qué?”. Cámara GesellAnoche la víctima, quien tiene actualmente 20 años y contrajo matrimonio con un gendarme, declaraba ante el Tribunal y las partes a través de Cámara Gesell. Una psicóloga diagnosticó que la chica no se encontraba en condiciones de declarar públicamente o frente a los acusados, porque se sentía “muy presionada”. Durante la jornada de hoy está previsto que declaren entre ocho y nueve testigos, entre los que podrían figurar los padres y las amistades de la víctima.





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