POSADAS. No es habitual que el Obispo de la Diócesis de Posadas, Juan Rubén Martínez, realice declaraciones que pudieran molestar al Gobierno provincial, pero ayer hizo una excepción: en conferencia de prensa, habló de pobreza, de la complicidad del poder político con el narcotráfico y hasta cuestionó el millonario aporte de fondos públicos que realizó el gobernador Maurice Closs a un colegio privado de la capital provincial al que asiste su hijo. “Coincido con el padre Alberto Barros y de hecho trabajamos juntos”, fue la respuesta del prelado cuando PRIMERA EDICIÓN le pidió opinión sobre las declaraciones del titular de Cáritas en Posadas, una de las pocas voces que se alza contra el drama de la droga en Misiones y quien hace apenas 24 horas cuestionó duramente la “mentira hipócrita” de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en referencia al supuesto 5% de población pobre en la Argentina. “No fui consultado”El Obispo no pudo evitar tampoco la pregunta sobre el millonario aporte de dineros públicos que realizó el gobernador Closs al colegio privado al que asiste su pequeño hijo. Martínez dijo que “desconocía absolutamente esa ayuda específica al Instituto Santa María” y aseguró que “nunca me habían comentado” nada al respecto. Con tono crítico “hacia los unos y los otros”, en referencia a la congregación y al propio primer mandatario provincial, dijo que “está bien que una congregación religiosa pueda tener su propia administración, pero es bueno que le comenten al Obispo, los unos y los otros, porque nosotros tratamos de alguna manera de orientar las ayudas a situaciones realmente de necesidad”. “Yo trato de gestionar las ayudas a las escuelas más necesitadas. Me hubiera gustado que me consulten y la verdad es que no fui consultado”, protestó. Para ejemplificar, citó las tratativas que realizó en su reciente viaje a Alemania para gestionar fondos “para el Instituto Taller Espíritu Santo, una escuela de oficios para chicos y chicas pobres que tiene deterioros en su edificio”. De narcos y cómplicesEl titular de la Diócesis posadeña también se refirió a la preocupación de la Iglesia “no solo por el aumento en las adicciones, sino por el creciente narcotráfico”. “En la última reunión que tuvimos los obispos en abril, el tema ocupó la primera línea; pero no sólo nos preocupa el crecimiento del consumo, sino del narcotráfico”, señaló. Y, en sintonía con las declaraciones del titular de Cáritas de Posadas, agregó que “para poder darse esta estructura (del narcotráfico) evidentemente hay silencios y complicidades, porque si no, no se explica por qué crece y crece”. También lamentó que se escuchen informes sobre operativos de secuestro de droga “pero nunca escuchamos que los ‘capomafias’ van a la cárcel”. Precariedad laboral como signo de pobrezaFiel a su estilo, el prelado obvió mostrarse abiertamente crítico en temas de alto contenido político, pero tampoco pudo evitar manifestarse sobre las cifras sobre pobreza e indigencia que dio la presidenta Cristina Fernández en la Conferencia Mundial de la FAO en Roma. “Lo importante es ver la realidad que nosotros vamos palpando en la comunidad”, dijo Martínez, quien aseguró que, en lugar de hablar de porcentajes, él se guía por “el indicador de la pobreza que es el trabajo precario. Y lo que uno percibe es que hay altos números de precariedad laboral”, aseguró. Un aporte que costó caroLa semana pasada se conoció el aporte oficial de 1,2 millón de pesos al colegio Santa María, al que asiste el hijo del gobernador Maurice Closs. La dimensión de la donación del dinero público se percibió el día de la inauguración de la obra, ya que el primer mandatario y su esposa estuvieron presentes cortando las cintas de las nuevas aulas del jardín de infantes al que asiste el pequeño de cinco años.El director de Cáritas Posadas, Alberto Barros, consideró que tanto la donación como el acto de inauguración constituyeron “una ostentación del privilegio”.El sacerdote criticó que el aporte económico del Estado provincial vaya a un colegio “pudiente” como el Instituto Superior Santa María y se lamentó de que no fuera destinado a otros establecimientos con necesidades más urgentes.El directivo de Cáritas Diocesana consideró que la actitud de las autoridades del colegio fue “poco solidaria”, siendo el Santa María “un colegio pudiente”. Medios de comunicación de todo el país se hicieron eco de la cuestionable donación oficial.





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