POSADAS. Con la intención de contribuir a la detección precoz de niños con Trastorno del Espectro Autista (Tea) y así lograr que el abordaje terapéutico sea lo antes posible, el Instituto Gironzi (IG) un centro de capacitaciones que funciona desde 2013 en esta ciudad, comenzará a realizar pesquisas en escuelas de zonas periféricas.Para lograrlo, se encuentran desarrollando capacitaciones a profesionales (psicólogos, psicopedagogos, fonoaudiólogos, terapista ocupacional, entre otros) que a su vez brindarán herramientas a los docentes de las instituciones educativas. “Las pesquisas se desarrollan con el M-Chat y el Q-Chat, que son encuestas de 25 preguntas que se responden con los padres”, contó Nathalia Báez, profesora de Educación Especial, madre de un niño con autismo e impulsora del IG sede Posadas, que es una extensión del IG de Mar del Plata. Esta actividad se enmarca en el proyecto “Utopías” impulsado por el IG en distintos puntos del país. Como bien lo explicaba en su visita a Misiones en agosto pasado su creadora María del Carmen Etman Gironzi -sus tres hijos y esposo fueron diagnosticados con Asperger- consiste en “campañas de difusión y detección precoz de personas con autismo y la posibilidad de un diagnóstico gratuito que estará a cargo de los profesionales a los que capacitaremos en detección de Tea/TGD”. Para ello, IG Posadas forma recursos humanos para acompañar a las familias en el diagnóstico, brindar orientación sobre los trámites y consultas que deben realizar para lograr el certificado de discapacidad, entre otras cuestiones. En pos de materializar este proyecto, articulan con el Consejo General de Educación (CGE).Pensar en grande“Nuestra apuesta a nivel nacional es que las pesquisas se realicen en forma obligatoria en todas las escuelas (desde sala de 4), con este test de 25 preguntas y que los docentes lo hagan en la entrevista inicial”, señaló Báez respecto a las expectativas en un futuro no tan lejano. En más de diez provincias donde ya hay sedes del IG se está avanzando en ese camino. La sede misionera también estará acompañando a Corrientes en este proceso de capacitación para las pesquisas. Este mes inician un curso teórico práctico para docentes en la localiadd correntina de Bella Vista y se extenderá hasta octubre.La propuesta no se agota en la detección precoz, sino también en diagnosticar a adolescentes y adultos que han vivido toda una vida con Tea y nunca fueron diagnosticados. “Eso tiene sus riesgos, porque genera malestar, la persona se siente que no encaja o no entiende las cosas, entonces se angustia y eso puede llevar a depresión, y en algunos casos ha llevado al suicidio”, afirmó. En carne propiaBáez trabaja en el Centro de Educación Física Especial (Cefe) Nº1 de Posadas. En ese ámbito ha conocido de cerca distintos de casos de niños con autismo. Pero el mayor aprendizaje y el llegar a comprender cómo estos niños pueden convertirse en verdaderos maestros para toda la familia, lo vivió con su hijo menor, al cual diagnosticaron autismo hace tres años.“Fue un proceso muy complejo que nos movió el piso a toda la familia. Al verlo crecer, noté algunos signos que me llamaron la atención, como por ejemplo que al año se mantuviera jugando, moviendo un apelota con los pies durante media hora, cosa que habitualmente los niños no hacen, porque no sostienen tanto tiempo la atención en un mismo juego”, contó Báez. El pediatra y luego la psicóloga desestimaron sus percepciones, cuando el chico tenía un año y medio. Ella persistió y logró la derivación a un neurólogo infantil que ella ya conocía a través del Cefe, quien le confirmó el diagnóstico.“Mi hijo jugaba, hablaba en su idioma, respondía cuando lo llamábamos. Y de la noche a la mañana, pasado el año y medio, su comportamiento cambió. Un día caminaba y al día siguiente no caminó más, pasaba horas sentado mirando lejos. Durante dos años no mantuvo contacto visual conmigo”, dijo Baez. Recibieron los peores diagnósticos (“tiene autismo profundo, abóquense a sus otros hijos porque con este no hay esperanza”, llegaron a decirles en un hospital de Buenos Aires) y se generaron grandes conflictos familiares, pero no se dieron por vencidos. Báez viajó a Buenos Aires a especializarse en el método “Son-rise” -que incentiva a los padres a vincularse con sus hijos a través del juego- y logró montar en su casa un “play room”, es decir, una sala de juegos acondicionada para las necesidades de los niños con estos diagnósticos. Hoy, su hijo tiene cinco años, va a una escuela común, tiene acompañamiento de una maestra integradora y los contenidos curriculares son adaptados a sus necesidades. “Hoy mi hijo viene cuando lo llamo y me mira a los ojos y sostiene la mirada, esas son las cosas que hoy me hacen feliz”, sostuvo Báez. Es decir, que aquel diagnóstico tan pesimista de un primer momento ha cambiado: se trata de un autismo atípico. Así lo confirmó la psiquiatra infanto juvenil Alexia Rattazzi, Programa Argentino para Niños, Adolescentes y Adultos con Condiciones del Espectro Autista (Panaacea), quien colabora con el IG desde sus conocimientos.La fuerza viene del interior Baez, junto a otras cuatro madres de niños con Tea de otras sedes del IG, publicarán un libro donde cuentan su experiencia personal de tener hijos con estos trastornos, y lo que implica lograr un diagnóstico y hacer un tratamiento en ciudades del interior del país. “La fuerza del interior” es el título tentativo del libro, que saldrá a fin de año.“Hoy en Misiones, particularmente en Posadas hay muchos más recursos humanos y técnicos, y eso es muy bueno”, indicó, destacando que “lo que se vio el 2 de abril en la costanera -en el marco del Día Mundial del Autismo- es que los profesionales de los distintos equipos están en red, no compitiendo entre sí, es decir que todo se enfoca a lograr el bienestar de los niños”.





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