POSADAS. La oscura trama es propia de una película hollywoodense de drama y dolor, pero sucedió en Misiones. Un hombre fue condenado a doce años de prisión tras confesar que violó y dejó embarazada a quien creía su hija adolescente. Las pericias genéticas lo comprometieron ante la Justicia y además desnudaron que la pequeña, en realidad, no era “sangre de su sangre”.El imputado fue identificado por las fuentes a PRIMERA EDICIÓN como Juan Pablo Oulion (40), un changarín domiciliado en Corpus que el último viernes firmó un juicio abreviado bajo la acusación por “abuso sexual con acceso carnal agravado por ser cometido contra una menor de 18 años, aprovechando la situación de convivencia preexistente”.La propuesta fue aceptada tanto por la defensa del acusado, a cargo del defensor oficial Mario Ramírez, como por la fiscalía del Tribunal Penal 1 de Posadas, que tiene como titular a la letrada Mabel Picazo. Ya cuenta con la homologación del alto cuerpo judicial.Oulion -que tiene un apellido diferente al de la menor- llegó en libertad al Tribunal y salió esposado del mismo con destino a la Unidad Penal II del Servicio Penitenciario Provincial, con asiento en Oberá.Las fuentes contaron que todo comenzó a mediados de 2012, una vez que la adolescente de catorce años abandonó la casa de su madre en Posadas con destino a Corpus, donde vivía Oulion desde que se separó de la mujer. Hasta ese momento, todos pensaban que la pequeña era hija del changarín.La pequeña se quedó varios días en la localidad distante a 81 kilómetros de la capital provincial, donde fue sometida sexualmente por quien consideraba su progenitor. Aquellos abusos también habrían ocurrido meses antes, durante las pascuas de ese año.Lo cierto es que algunos meses después, ya de regreso en casa, la madre notó cambios físicos en la pequeña y comenzó a indagar. La menor de edad, presa del lógico temor por lo sucedido, primero dio respuestas extrañas. Luego habló de un vecino y de otro familiar. Hasta que finalmente decidió romper el silencio y decir la verdad: era su propio padre quien la había violado y, a la vez, sería el progenitor de la criatura que gestaba en su vientre.Hecha la denuncia, la Policía detuvo a Oulion. Las pericias confirmaron el hecho de abuso pero no pudieron determinar más pruebas en contra del hombre, razón por la que durante la instrucción se le dictó la excarcelación, aunque con la restricción de salir del país y acercarse a la víctima.Fue en febrero de 2013 que la pequeña finalmente dio a luz. Entonces se iniciaron otro tipo de pericias, las genéticas, que determinaron que efectivamente el recién nacido era hijo del changarín. Y, obviamente, el hombre había abusado de la pequeña. Pese a todo, la Justicia ordenó que Oulion siguiera en libertad hasta la llegada del juicio oral. A la espera del debate, las autoridades ordenaron que se realizara una nueva pericia genética para establecer si se configuraba el agravante de “abuso calificado por el vínculo”. Los nuevos resultados fueron sorprendentes e inesperados: el ADN estableció que aquella pequeña que consideraba su hija realmente no lo era. Durante catorce años el abusador había vivido una mentira.Así las cosas, si bien no se pudo sostener la calificación por el vínculo, la Justicia agravó la imputación por la edad de la víctima y por el grado de convivencia preexistente.El último viernes Oulion se presentó a rendir cuentas ante la Justicia. Todavía estaba libre. El debate debía realizarse en los próximos días, pero el acusado finalmente decidió confesar y firmó un juicio abreviado por doce años de prisión. Ese día fue el último que caminó las calles en libertad: desde el Tribunal fue conducido directamente a la UP-II, donde cumplirá la pena concedida.





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