BERNARDO DE IRIGOYEN. Tamara Gabriela De Souza (14) y Miguel Alberto Cuye (19) se acercaron al borde del lago ubicado en el Parque Turístico Ambiental de Integración de esta localidad y, por motivos que aún se investigan, resbalaron y cayeron al agua, desapareciendo de la superficie. Minutos después, sus cuerpos fueron hallados. Ambos jovencitos murieron ahogados y enlutaron a gran parte de la comunidad de Bernardo de Irigoyen. El trágico episodio ocurrió ayer a la 1 en el popular paseo de ese municipio y que marca el límite fronterizo entre Argentina y la ciudad de Dionisio Cerqueira (Brasil). “Las víctimas caminaban por una zona que rodea la laguna artificial y donde hay abundante pasto, es una orilla con borde o desnivel pronunciado. En forma imprevista, por lo húmeda que estaba la vegetación, resbalaron, precipitándose por ese margen hacia las peligrosas aguas”, relató uno de los investigadores a este diario. Esta hipótesis del accidente surgió en base a los dichos del único testigo del lamentable hecho, un amigo en común que tenían ambos fallecidos, todos oriundos de Bernardo de Irigoyen. Momentos de terrorJustamente el joven que se encontraba en el lugar y observó la dramática escena relató a los efectivos que, luego de ver hundirse a sus amigos en el lago y notar que no salían del agua, avisó a las autoridades policiales. Los uniformados de la comisaría de Bernardo de Irigoyen solicitaron colaboración a personal de bomberos de la policía de Brasil y, con equipo de buzos, lograron sacar ambos cuerpos del agua. Pese a que les realizaron la reanimación cardiopulmonar y los trasladaron en forma urgente al hospital local, lamentablemente ambos jóvenes ya se hallaban sin signos vitales. La intentó rescatarDe acuerdo a los datos que manejaban los investigadores, la menor habría sido quien cayó primero al lago y Miguel quien, al parecer, intentó rescatarla, en un acto heroico que le costó la vida, precisaron voceros del caso. Medios del vecino país reflejaron el trágico accidente y relataron que el rescate se inició con buzos equipados con snorkel, pero fue imposible -por la oscuridad reinante- poder ubicar los cuerpos, a raíz de la gran cantidad de barro y ramas que existen en el lecho del lago. Posteriormente utilizaron buceo automático y, provistos de luces, lograron dar con los cuerpos, a una profundidad de tres metros.Por orden de la Justicia, se procedió a trasladar los cadáveres a la morgue para la correspondiente autopsia, a través de la cual se determinarán fehacientemente las causales del deceso. Vecinos de ambas márgenes reclamaron a través de las redes sociales mayor seguridad en la zona que rodea el lago internacional, teniendo en cuenta que existen algunos sectores que no cuentan con barandas que impidan el paso de personas hacia los pronunciados y peligrosos bordes. El lugar ya se cobró seis vidas en cuatro añosEste nuevo caso hace remitir a otro triste suceso ocurrido hace cuatro años, cuando cuatro niños de entre seis y once años murieron ahogados en una calurosa tarde, cuando se refrescaban en el arroyo Pepirí Guazú, en la misma zona donde se estaba construyendo el actual lago binacional. En ese entonces, enero de 2011, el lugar no tenía gran profundidad. Existía el curso de agua y la tierra estaba removida, lo que originó que se formara fango en el lecho. Lo que parecía ser una obra en progreso se convirtió en una trampa mortal para los pequeños, que se hundieron y no pudieron regresar a la superficie, según se publicó en su momento. En el rescate de los cuerpos también colaboraron bomberos brasileños. El paso de los años no pudo borrar el recuerdo de esa tragedia. Los vecinos jamás olvidaron a las víctimas, identificadas como Tatiana Marisel Sosa (9), su hermanito Lautaro Fabián (6), Angélica Fabiana Monzón (7) y su hermana Beatriz Monzón (11). Todos ellos eran oriundos de Bernardo de Irigoyen. Ahora el recuerdo volvió a salir a flote porque sucedió otra tragedia similar. Esta vez el lago se cobró la vida de Tamara De Souza (14) y Miguel Cuye (19).





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