MONTEVIDEO, Uruguay (Agencias). La Asociación de Kioscos del Uruguay (Akisaqu) afirmó ayer que la legislación antitabaco vigente en el país, que grava en gran medida su venta, provocó que en los últimos tres años haya crecido “un disparate” el contrabando de cigarros, que mueve, añadió, 50.000 millones de dólares al año.En declaraciones a la agencia EFE, el presidente de esta agrupación, Claudio Orrego, explicó que mientras una cajetilla de tabaco cuesta en la actualidad en el país suramericano en torno a 80 pesos (28 pesos argentinos), en el mercado ilegal se puede obtener por alrededor de 25 pesos (casi 9 pesos argentinos).“Del mercado total, la presencia del tabaco ilegal en Uruguay está en el 32%. La ‘tercera marca’ más vendida es de contrabando”, ejemplificó Orrego, quien señaló que se comercializan 50.000 millones de dólares anuales por la venta ilegal de tabaco en el país.Dicha actividad creció “un disparate” en los últimos tres años, según los datos que maneja la asociación.De los suburbios de Montevideo, el contrabando de cigarrillos pasó a ferias vecinales y mercadillos como los de Tristán Narvaja, en el centro de la ciudad y el del barrio de Piedras Blancas, en los que los vendedores se filtran “con una mesa y un cajoncito” y venden el tabaco procedente sobre todo de Paraguay, según Akisaqu.Uruguay cuenta desde 2006 y promovida por el presidente Tabaré Vázquez (2005-2010), oncólogo de profesión, con una estricta legislación antitabaco que prohíbe su publicidad, promoción y patrocinio en el país, así como el consumo de cigarrillos en oficinas, bares, restaurantes y lugares cerrados.Con la llegada de 2015, dos meses antes de que Vázquez ocupe de nuevo la presidencia tras vencer la segunda vuelta electoral del 30 de noviembre, el gobierno de José Mujica incrementó el gravamen sobre el tabaco por primera vez en los cinco años de esta legislatura a través del aumento del Impuesto Específico Interno (Imesi).“Todo lo que es política de salud la vemos muy bien y aquellos no fumadores estamos muy agradecidos porque protegen al no fumador”, destacó el presidente de Akisaqu, para quien la “equivocación” viene por incrementar con impuestos y armar una “brecha insalvable” de precios entre la venta legal e ilegal.Además, desde el 1 de enero, un cartel en blanco y negro con la oferta de los productos, acompañada por sus precios y potenciales riesgos para la salud, es la única promoción que pueden llevar a cabo los comercios uruguayos de tabaco y sus derivados.Incumplir la norma podrá acarrear multas de hasta 20.000 dólares, algo que recibió fuertes críticas por parte de los kiosqueros.“Por una cuestión lógica nadie se levanta una mañana, va hasta el quiosco a comprar una lapicera, ve una cajetilla y se inicia como fumador”, opinó Orrego.





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