POSADAS. “No creo que la embarcación de Prefectura hubiera podido ingresar muy cerca de la zona de succión donde yo estaba, por precaución y por su tamaño, pero de tener amarres más largos, sumado a su potencia de motor, creo que podrían haber rescatado a las personas que yo no pude”.Lo dijo Oscar Bossi (56), actual presidente del club Pira Pytá, quien con buen tino fue citado por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Posadas, donde se juzga a dos imputados por la Tragedia del Paraná, donde fallecieron ocho nadadores el 16 de enero de 2010. Jorge Lezcano (44) y Hugo “Tyson” Alfonso (36) oficiaban como encargado del operativo de seguridad de Prefectura Naval y de la organización de la prueba, respectivamente, en aquella luctuosa jornada. En la cuarta audiencia de testimoniales que se concretó ayer, Bossi compareció a pedido de la titular del mencionado cuerpo tribunalicio, Norma Lampugnani, en virtud de que fue mencionado en numerosos testimonios. En su relato, el hombre, con una vasta experiencia en el río, recordó que su lancha fue la primera en llegar al rescate, en el vértice de la barcaza que succionaba a los competidores. El segundo en acudir en auxilio fue Mauro Bacigalupi, en una moto de agua. “Él (por Mauro) intentaba sacar a quienes estaban atrapados allí, de hecho logró rescatar a varios. Pero en un momento dado, la corriente arrastró su moto y en la desesperación de otros nadadores por prenderse del jet ski, éste zozobró y ahí también desapareció Mauro”, expresó Bossi con voz temblorosa, debido a la conmoción que conlleva el triste recuerdo. “Yo iba en mi lancha junto a Pedro González, el profesor Breitembruch y otras dos personas. Al principio acudimos para ayudar a remeros cuyas piraguas se dieron vuelta, pero ahí escuchamos los gritos de auxilio y notamos que un ‘embudo’ que se formó en la unión de las dos barcazas succionaba nadadores, piragüeros, botes, de todo”, precisó el testigo. Agregó que arrojaron una soga o “cabo de vida” para rescatar al profesor Luis Solé Masés y a su acompañante, Florencia Skinazi. Seguidamente llegaría el peor de los recuerdos: “Queríamos sacar más gente, tiramos la soga por segunda vez y unas once personas se aferraron a ella. Yo aceleraba la lancha con todo y apenas los sacaba del agua para ver su rostros. De repente la soga se cortó y todos ellos desaparecieron… Si hubiéramos tenido una buena soga… un buen cabo…”, dijo con voz quebrada. Al ser consultado por las partes acerca de la posibilidad de que la lancha de Prefectura hubiera podido aproximarse, Bossi conjeturó que esa maniobra era peligrosa, por el tamaño de la embarcación, “pero de tener amarres más largos, sumado a su potencia de motor, creo que podrían haber rescatado a las personas que yo no pude”. Bossi por último refirió que durante esa competencia “no hubo tantas lanchas de apoyo y eso se notó”. Otro sobreviviente de la tragedia, el piragüero Martín Montenegro (26), quien acompañaba a Sebastián Ruzecki (fallecido), dijo que “nadie advirtió la presencia de las barcazas”. Agregó que “todo fue un verdadero calvario” y que se salvó “de milagro”. Con respecto al nadador al que acompañaba, dijo que lo “perdió de vista”.El juicio continuará hoy a las 8.30 con la exhibición de videos registrados durante esa triste y luctuosa jornada. “Le arrojé el ‘circular’ a un niño y otro competidor lo agarró” De los tres prefecturianos que declararon ante el Tribunal Federal durante la jornada de ayer, sin dudas el relato más escalofriante fue el del ayudante principal Pedro Luis Fernández (48), quien estaba a bordo de la lancha de frontera “Lima”. El marino contó que su embarcación estaba en aprestos y navegando unos 500 metros aguas arriba del puerto viejo de Posadas para acudir en un eventual caso de rescate. “Aquel 16 de enero de 2010 nos avisaron por radio desde la base de operaciones de Prefectura que había piraguas que habían volcado y sus ocupantes estaban en el agua. Llegamos al lugar y entonces escuchamos gritos provenientes de la barcaza, que estaba en aguas jurisdiccionales paraguayas. Nunca pido permiso para ingresar a otra jurisdicción si se trata de salvar una vida, así que allí fuimos. Era una escena desgarradora, había entre diez y quince personas atrapadas por la succión. Arrojé el ‘circular’ (salvavidas provisto de varias sogas a los costados para un óptimo agarre) a un niño que no tendría once años, y al cual visualicé ahogándose, sumergido a unos 30 centímetros, le podía ver la cabeza por la claridad del agua. Pero fue un adulto el que la agarró y me gritaba que ‘no daba más’. Lo sacamos y cuando volví a arrojar el ‘circular’ el menor ya no estaba, no lo volví a ver nunca más”, expresó el prefecturiano, quien agregó que en esa jornada rescataron a unas catorce personas. Los otros integrantes de la fuerza federal, Juan Carlos Garat (de 44 años y timonel de la lancha 147-Pacú) y Oscar Antonio Buena (de 46 años y timonel de la embarcación Bravo Papa), coincidieron en afirmar que acudieron lo antes posible a la escena, que rescataron a varias personas y que no les faltó combustible, ya que operaron a tanque lleno durante esa competencia. Los tres prefecturianos también dijeron tener conocimiento de la presencia de las barcazas en esa zona desde “hace años”. Además, ayer declararon el instructor de canotaje Santiago Furlán (40), un experimentado hombre de río, y el nadador Lisandro Amores (38). El primero contó que hizo una ruta o circuito distinto al de la mayoría de los competidores (iba en piragua y de acompañante) y por ello vio el hecho desde unos 1.500 metros. No obstante, acudió en auxilio de algunos nadadores y piragüeros que estaban a la deriva. Amores admitió que cuando fue succionado pensó para sí mismo que “estaba muerto”, pero que por fortuna y mientras estaba sumergido vio luz y salió a flote. Dijo que observó cuando los prefecturianos rescataban a una persona inconsciente del agua, al parecer un deportista paraguayo, y que luego se enteró que le salvaron la vida.





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