SAN VICENTE. Siete integrantes de la Policía de Misiones, con prestación de servicios en la comisaría Primera de esta localidad, fueron detenidos bajo sospecha de propinarle una feroz golpiza a dos presos que, a raíz de la agresión, terminaron hospitalizados. Por el caso, la Jefatura ordenó la inmediata intervención de la citada dependencia y de la Unidad Regional VIII, con asiento en ese mismo municipio (ver aparte). Desde la fuerza se informó que la orden de las detenciones emanó del Juzgado de Instrucción 3 de San Vicente y que fueron arrestados el jefe de la citada seccional, el comisario José Fischer; dos oficiales, dos suboficiales y dos agentes, todos con cumplimiento de servicios en la misma dependencia. Las detenciones se concretaron en el marco de una investigación iniciada por una denuncia que fue radicada ante la Fiscalía Penal de San Vicente por “apremios ilegales” que, de acuerdo a las víctimas, fueron perpetrados en la citada comisaría. Los denunciantes son dos hombres mayores de edad que se hallaban alojados en dicho lugar por una causa judicial caratulada como “robo calificado”. El casoA la medianoche del pasado jueves 16 de octubre, efectivos de Aristóbulo del Valle interceptaron un vehículo sustraído horas antes sobre la ruta provincial 212, a la altura de una zona rural conocida como Picada Zulma. Según pudo establecer este diario, ya que el caso no fue informado por la Policía en su momento, pasadas las 23 de ese jueves, un hombre de 34 años, empleado de una concesionaria de autos, llegó hasta esa picada a bordo de un vehículo Renault Sandero para encontrarse con un supuesto cliente, quien se presentó en el lugar acompañado de otra persona que portaba una escopeta. Ambos desconocidos, según el reporte oficial al que tuvo acceso este medio, redujeron al empleado de la concesionaria, dejándolo maniatado y abandonado al costado del camino. Los autores se dieron a la fuga llevándose el automóvil. Posteriormente la Policía tomó conocimiento del hecho y se montó un operativo cerrojo en la zona. El operativo culminó cuando uniformados de Aristóbulo del Valle interceptaron el vehículo sustraído y procedieron a la detención de sus ocupantes: dos hombres de 30 y 33 años, domiciliados en San Vicente y Oberá respectivamente, siempre en calidad de presuntos autores.El comienzo de la pesadillaLos dos sospechosos fueron trasladados a la localidad de San Vicente por razones de jurisdicción. Se supo que fueron alojados en la comisaría Primera de ese municipio el último sábado 18 de octubre al mediodía. En esa dependencia quedaron alojados durante 24 horas. Según la denuncia, en ese lapso tuvieron que soportar golpizas reiteradas y martirios, terminando muy malheridos. Al parecer, ante semejante cuadro, el lunes pasado el mismo titular de la dependencia habría enviado a los detenidos a la seccional Segunda, donde se sabe que funciona la “Unidad de Detención”, teniendo en cuenta que la Primera se utiliza para alojar a personas demoradas por poco tiempo (por ejemplo, por faltas contravencionales). Pero ese mismo lunes, al llegar los detenidos a la comisaría Segunda, grande fue la sorpresa del titular de dicha dependencia al observar el estado en que se encontraban. En forma urgente y con buen tino, el jefe a cargo ordenó que ambos apresados fueran enviados al hospital Samic local, donde hasta anoche se hallaban internados y en recuperación. Este diario pudo obtener imágenes de parte del rostro de una de las víctimas de los presuntos apremios ilegales (ver fotografías), pese a que se encuentran con custodia en el hospital. En las mismas se puede observar que uno de los ojos de la víctima sufrió una hemorragia. Golpes de puño, patadas y martirios en la celdaSegún pudo establecer PRIMERA EDICIÓN a través de testimonios de familiares de los detenidos, éstos fueron agredidos en forma reiterada durante unas 24 horas. En la denominada “comisaría del horror” recibieron golpes de puño y patadas por parte de distintos uniformados, quienes los sometieron a distintas torturas, propias de épocas pretéritas que parecían en el olvido en nuestro país. Al parecer, por los comentarios de los parientes de las víctimas, el método de tortura utilizado en la seccional Primera de San Vicente fue interrumpir el sueño de los apresados mientras eran golpeados en forma prolongada en distintas partes del cuerpo. El sistema para que los detenidos no pudieran descansar fue el de arrojarles agua con una manguera en forma casi permanente, aseguraron las fuentes. En medio de estos demenciales tratos, hubo otros martirios y, aunque suene infrahumano, uno de ellos fue privarlos de alimentos. “Les llevábamos comida y luego nos enteramos de que jamás les llegaron a ellos”, contó a este diario un familiar de uno de los detenidos, que prefirió mantener su identidad en reserva por temor a represalias. “Tampoco sabemos si les daban agua para beber, no podemos dar crédito a esto, es increíble que en estos tiempos sucedan estas cosas”, dijo el pariente consultado. Intervinieron la comisaría Primera y la UR VIII El descontrol en la Unidad Regional VIII, con asiento en San Vicente, no es nuevo. La detención de los siete efectivos, sumada a los recientes escándalos ocurridos en la comisaría de El Soberbio y que fueron denunciados ayer por este diario (la decisión de citar a declarar a los participantes de las “marchas de silencio” por justicia para la joven violada en una chacra del intendente Juan Carlos Pereira), fueron la gota que colmó el vaso. Mejor dicho, colmó la paciencia de la Jefatura. Ayer, inmediatamente después de haber tomado conocimiento de los acontecimientos relacionados con presuntas torturas a detenidos, la cúpula tomó la determinación de enviar a San Vicente a una comisión al mando del director general de Seguridad y otros oficiales superiores, con el objetivo de investigar lo ocurrido en esa dependencia. Asimismo, se designó un oficial superior como interventor de la comisaría Primera, hasta tanto se clarifique la situación procesal del personal policial detenido.Paralelamente, y a fin de que el servicio que brinda dicha dependencia no se resienta, se informó que fueron designados provisoriamente otros oficiales y suboficiales en reemplazo de los apresados.Los efectivos detenidos se encuentran en situación pasiva y la Jefatura dispuso a través de la Dirección de Asuntos Internos el inicio del sumario administrativo correspondiente, a fin de determinar o deslindar las responsabilidades que le pudiera caber a cada uno de los funcionarios policiales que ahora están tras
las rejas. Anoche se desarrollaban reuniones con participación de la cúpula policial y efectivos de alto rango, conjuntamente con funcionarios públicos. Lamentablemente, otro escándalo vuelve a salpicar a algunos integrantes de la fuerza provincial. Será la Justicia la que tendrá la última palabra.





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