PUERTO IGUAZÚ. La indignación pareció adueñarse de todos el 11 de septiembre pasado, cuando trascendió la historia de dos niños, de seis y diez años, que fueron obligados a protagonizar un video de neto contenido sexual. La perversión de uno de ellos no tuvo límites y de alguna manera, posibilitó su captura y ahora la de su cómplice.La triste historia se produjo y saltó a la luz en la localidad de Comandante Andresito. Allí fue arrestado el hombre que envió, por celular, las imágenes a la maestra de una de las víctimas, diciéndole algo así como “mirá lo que hacen tus chicos”.La docente, acompañada por la directora del establecimiento escolar, concurrió a la Fiscalía de Instrucción 3 de Puerto Iguazú y radicó la correspondiente denuncia.El 30 de septiembre, el changarín era detenido en averiguación del hecho.En su indagatoria dijo no tener vinculación con el hecho y que se habría remitido únicamente a reenviar el video.Sin embargo, terminó imputado por los delitos de “promoción y facilitación de la corrupción de menores de trece años, en concurso real con los de producción, divulgación y distribución de imágenes pornográficas de menores de edad”. Pero la historia de horror no terminaría allí. Se conocerían otros detalles, tan macabros como el resto, con la declaración de uno de los nenes en Cámara Gesell.Allí se supo que no había sido la primera vez en que los obligaban a realizar escenas sexuales; más bien era la segunda.La ocasión anterior, incluso, los depravados hasta los ataron para cometer sus fechorías.En medio de ese testimonio, que requirió el esfuerzo de horas de las profesionales del cuerpo médico forense, el chico sindicó a un vecino suyo, cuya voz aparecía de fondo en el video, indicándole lo que debían hacer, como uno de los responsables materiales e ideólogo.De inmediato, la Justicia libró una orden de detención contra esa persona, apodada “Zipi” y conocida en Andresito por su inclinación al consumo de bebidas alcohólicas y por causar disturbios cuando se encontraba en estado de ebriedad.Este hombre fue capturado el lunes cuando regresaba a su casa, sin saber que había policías de encubiertos esperándolo para abalanzarse sobre él.Fuentes de la pesquisa indicaron que era habitual que “Zipi” fuera detenido los fines de semana, por lo general por idéntico motivo.Ahora los cargos en su contra son más pesados y podrían llevarlo a prisión varios años. Otra arista surgida de la investigación indica que ambos detenidos serían proclives al consumo de bebidas alcohólicas y de sustancias estupefacientes, como la marihuana.El dato no es menor. Coincide con información agregada a la pesquisa que señala que, en la primera filmación, los depravados fumaban cannabis sativa mientras obligaban a los menores a mantener poses sexuales entre ellos.La causa es investigada por el juez de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, Juan Pablo Fernández Rissi, quien ayer se aprestaba a allanar el domicilio del imputado, en busca de elementos de relevancia para el definitivo esclarecimiento del hecho.El sospechoso vivía -porque todo apunta a que estará un buen tiempo en el calabozo- en un asentamiento ubicado entre los barrios Quintas Altas y 9 de Julio, en el municipio de Comandante Andresito.La zona es conocida como un lugar donde el consumo de drogas es frecuente, consignó uno de los detectives asignados al caso.




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