PIÑALITO NORTE, San Antonio. A fines de febrero de este año, PRIMERA EDICIÓN publicó un informe donde se daba cuenta de la desesperante situación de vulnerabilidad en que vivía, Vivaldino Olivera, más conocido como “Duca” o “Duquiña”. Un querido vecino que tiene hoy 60 años y que hace más de treinta que llegó a Piñalito para ganarse el pan con su mejor herramienta, la fuerza de su trabajo. “Duca” trabajó de todo lo que pudo: peón rural, cosechero, mano de obra siempre dispuesta para poder procurarse el sustento diario con dignidad. Incluso contó que en sus mejores épocas llegó a tener casa propia, varios caballos y una yunta de bueyes. Pero, como consecuencia de un derrame, en pocos años perdió todo lo que había podido conseguir a lo largo de una vida de continuos esfuerzos y sacrificios.Efímera asistenciaLuego del informe publicado por este matutino, que despertó una enorme ola de solidaridad y de responsabilidad institucional de las zonas aledañas a Piñalito y otras lejanas, “Duquiña” vivió una primavera, pasó de ser “un olvidado” a recibir todo tipo de asistencia (social, alimentaria y sanitaria). Todos creían que, a través del aporte de cada uno, a “Duquiña” le había cambiado la vida, ya que fue “rescatado” y se convirtió en un sujeto de derecho. “Gracias, gracias”, repetía el “nuevo Duquiña” afeitado, limpio, acicalado, “estoy muy contento, me llevaron al hospital, me hicieron análisis, me dieron remedios, hasta me trajeron mercaderías y vino personal que limpió y desinfectó mi casa”, comentó.Pero la primavera del abuelo “Duquiña” duró poco, pasado el impacto mediático, las autoridades se volvieron a despreocupar y volvió a caer en el abandono total.“Lo cuidaron durante 2 o 3 meses”, relató a PRIMERA EDICIÓN, Francisco Lambrecht, un vecino de Piñalito, “luego las visitas se hicieron más esporádicas hasta que dejaron de venir; la última vez fue cuando pedimos porque un árbol le había destruido la casa, hoy “Duquiña” está como antes, está peor que antes” se lamentó.Salvado por los vecinosLambrecht, al igual que otros vecinos, suele visitar cotidianamente a “Duquiña” para hacerle compañía, acercarle algún alimento o asistirlo en alguna necesidad: “siempre paso a verlo, somos varios vecinos los que nos acercamos para ver si necesita algo o llevarle alguna ayuda “explicó Lambrecht “ese día fuimos con Héctor (Wegner, otro vecino) y lo encontramos tirado en el frente de su casa, desmayado, pensamos que había muerto.”“Le tomamos el pulso y aunque débil, demostraba vida, inmediatamente llamamos a Rogelio (Pless, otro vecino chofer de la ambulancia) y lo llevamos al hospital. Allí nos dijeron que tenía muy muy alta la presión y una posible neumonía, lo medicaron enseguida”, y finalizó afirmando “si no pasábamos nosotros ‘Duquiña’ se moría”. El caso del abuelo Olivera despertó enormes gestos de solidaridad, y se recibieron donaciones desde Posadas, Oberá y otras ciudades y pueblos del interior provincial; a nivel local la problemática fue difundida por FM San Martín que inició una campaña solidaria desde la emisora que contó con un inmediato y fuerte respaldo de la gente. Se acercaron a la radio muchos vecinos de diferentes parajes cercanos (San Martín, Piñalito, Progreso, Km 130, Tres Marías) portando alimentos, ropa, abrigo y diferentes donaciones que luego se le entregaron a Olivera.Hoy y mañana“Duquiña” agradeció la visita y con una voz finita y agotada dijo: “Si no me rescataban los vecinos me moría”. Hoy el abuelo “Duquiña” está internado, medicado, controlado y haciéndose todos los estudios necesarios, pero la pregunta que se hace toda la ciudad es: ¿qué pasará mañana cuando le den el alta? ¿Recibirá atención responsable o volverá el abandono estatal?




Discussion about this post