POSADAS. Serán once los peritos científicos que declararán en el debate oral y público que se le seguirá a Diego Eduardo Méndez (25), conocido popularmente como “la bestia de San Onofre”, acusado de matar a golpes a su pequeña hija de 5 años porque lo levantó de la cama.Así lo confirmaron las fuentes a PRIMERA EDICIÓN, quienes revelaron que el joven deberá responder por los delitos de “homicidio calificado por el vínculo en concurso real, con abuso sexual con acceso carnal calificado por el vínculo y abuso sexual con acceso carnal calificado por la situación de convivencia preexistente”.El debate oral se llevará a cabo en la sala de audiencias del Tribunal Penal 2 de la Primera Circunscripción Judicial, con asiento en Posadas y presidido por el magistrado Roque Martín González. Comenzará el martes 11 de noviembre y tendrá un desarrolló de cinco audiencias. El cronograma inicial indica que la sentencia podría conocerse el miércoles 19 de ese mes.Al respecto, la Justicia llamó a declarar a once peritos que trabajaron en la causa, quienes deberán relatar los resultados de los exámenes, análisis que develarían la pesadilla que Méndez les hacía vivir a sus hijos y a su concubina, según la instrucción de la causa. Además, siete testigos prestarán declaración.El hecho sucedió en la mañana del miércoles 19 de enero de 2011 y destapó una verdadera pesadilla por la que pasaban Agustina, la víctima fatal, sus hermanitos -de 7, 8 y 9 años- y la madre de ellos, concubina de Méndez.En la casa del barrio “Los Trillitos”, el acusado dormía cuando a primera hora de la mañana -entre las 7 y las 8- su hija, con la inocencia de sus cinco años, lo despertó.Enfurecido, el joven se levantó y comenzó a golpear salvajemente una vez más a la menor. Luego, la ahorcó con sus propias manos y le provocó la muerte.Algunos minutos después, como si al principio no se hubiera dado cuenta de lo que había hecho, decidió alejarse del lugar y emprender la fuga.Antes de que todo sucediera, la pareja de Méndez junto a uno de sus hijos había partido en colectivo hacia un supermercado para abastecerse de víveres.La madre regresó al barrio alrededor de las 10, nuevamente en un micro del transporte urbano de pasajeros. Debido a las pesadas bolsas que llevaba, se bajó con dificultad del ómnibus, por lo que decidió detener la marcha en el acceso al pasillo que lleva a su casa y le pidió a su hijo que vaya a la vivienda y pida por ayuda a Méndez.En ese momento, todo salió a la luz. El pequeño regresó corriendo, exaltado y todavía sin poder creerlo, y le contó a su madre que había encontrado tirada en el patio a Agustina, con sangre en la nariz y rastros de haber sido golpeada ferozmente.De inmediato, la mujer se comunicó con la Policía. Entre el llanto y el caos, los uniformados se toparon con el cuerpo de la pequeña e iniciaron la búsqueda de Méndez, quien fue capturado por la tarde cerca del hospital Baliña.Así las cosas, la Justicia inició la investigación que, entre otras cosas, comprobó el abuso al que eran sometidos los pequeños y, gracias a los exámenes de ADN, que Agustina era sangre de su sangre.Entonces, el 7 de abril de ese mismo año , la Justicia dictó el procesamiento de Méndez: le imputó el crimen y reiterados abusos sexuales de los que fueron víctima los cuatro menores. Ahora, con una batería de pruebas en su contra, deberá responder ante la Justicia.





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