BAHÍA BLANCA (NA). El fiscal Eduardo Zaratiegui pidió ayer por la mañana la pena de 22 años de prisión para Jesús Olivera y de 16 para su pareja, la periodista Estefanía Heit, quienes son juzgados en Bahía Blanca por mantener secuestrada, someter a condiciones infrahumanas y abusar durante tres meses de Sonia Molina, en una vivienda de la localidad bonaerense de Coronel Suárez. Para el instructor, durante el proceso pudo probarse que el matrimonio mantuvo a Molina privada ilegalmente de su libertad bajo coacción, mientras que también los imputó por tentativa de homicidio, según consignó en la jornada de alegatos. Zaratiegui pidió además a los jueces que tengan en cuenta el “daño psíquico” que sufrió Molina durante su cautiverio, confirmado por los peritos que circularon en las distintas audiencias del debate.Por su parte, el abogado Claudio Lofvall, defensor de Olivera y Heit -la periodista cumplió ayer 31 años- alegó que Molina mintió y que sus clientes deben ser absueltos, ya que no están probados los delitos por los que llegaron a juicio.Por su parte, el abogado de Heit, Leonardo Gómez Talamoni, puso en consideración las contradicciones en las que habría incurrido Molina, mientras advirtió que las lesiones que describe que sufrió “son incomprobables”.El caso, que es juzgado por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) número 1 de Bahía Blanca, integrado por los jueces doctores Elena Baquedano, Mario Burgos y Hugo De Rosse se conoció el 12 de noviembre de 2012, cuando Molina, de 33 años y oriunda de General Roca, en Río Negro, denunció que había escapado de un cautiverio de tres meses, en el que había sido alimentada con sobras y comida de perro, además de ser vejada por el supuesto pastor Olivera, entre otras situaciones aberrantes que enseguida conmocionaron a todo el país. Molina dijo que la pareja la sometió a tormentos y abusos, que la despojaron de todos los bienes mientras alegaban motivaciones religiosas, ya que Olivera se adjudicaba el título de pastor.La víctima relató durante el juicio, la pesadilla que le tocó vivir durante tres meses, y aseguró que Heit “es tan culpable” como su marido, el supuesto sacerdote.“Dios fue lo que me mantuvo firme hasta último momento, más allá de las condiciones físicas en las que me encontraba”, afirmó la mujer, quien, aseguró que actualmente no siente “ni odio, ni rencor, ni bronca” hacia la pareja acusada.El último lunes, tanto Olivera como Heit se negaron a prestar declaración en la última jornada de testimonios. Ahora sólo resta que el órgano judicial dicte sentencia. El fallo se conocerá el lunes 26 de mayo a partir de las 13, cuando el veredicto sea leído por el secretario del tribunal.





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