JINDO, Corea del Sur (AFP-NA). La justicia surcoreana emitió ayer una orden de arresto contra el capitán y dos miembros de la tripulación del ferry que naufragó hace dos días con cientos de estudiantes a bordo y que causó la indignación de los padres de los estudiantes desaparecidos. “El equipo de investigación conjunto de la policía y de los fiscales emitió órdenes de arresto contra tres miembros de la tripulación, entre ellos, el capitán”, dijo un responsable de los guardacostas en Makpo, quien dijo desconocer los cargos que se les imputan.El capitán, Lee Joon-seok, y la mayoría de los 28 miembros de la tripulación abandonaron la embarcación antes del naufragio cuando cientos de pasajeros se encontraban atrapados, lo que provocó las críticas de las familias. Veintinueve cuerpos se recuperaron hasta el momento, según el balance facilitado por los guardacostas. De las 475 personas que se encontraban a bordo, incluyendo más de 300 estudiantes de secundaria, 179 personas se encuentran a salvo y otras 271 continúan desaparecidas. Los padres de los estudiantes desaparecidos acusaron ayer de incompetencia al gobierno, a los socorristas y a la tripulación del ferry. Medio millar de buceadores están desplegados en la zona, pero las violentas corrientes y la visibilidad deficiente frenan sus esfuerzos para acceder al buque. El fiscal indicó ayer que en el momento del accidente, el miércoles a las nueve de la mañana, el ferry lo dirigía un oficial subalterno y no el capitán, que se encontraba “en popa”. El capitán pidió disculpas el jueves a las víctimas y a sus familias, pero no ofreció explicaciones claras sobre lo ocurrido. “Me siento avergonzado”, aseguró Lee. Las causas del accidente se desconocen por el momento. Numerosos pasajeros dicen que oyeron un fuerte ruido y el ferry se detuvo súbitamente, lo que podría significar que el barco tocó el fondo o golpeó un objeto sumergido. AhorcadoEl subdirector de la escuela secundaria al que acudían los menores que viajaban en el barco que se hundió el miércoles pasado, en las costas de Corea del Sur, se quitó la vida, informaron ayer autoridades locales. La policía de la isla de Jindo indicó que el cuerpo del subdirector del Instituto Danwon Kang Min-Kyu, de 52 años, fue encontrado cerca del gimnasio donde los familiares de las 268 personas que siguen desaparecidas, tras el hundimiento del ferry, estan pernoctando.Tres días después del naufragio de un ferry en el que la mayoría de los pasajeros eran estudiantes del centro educativo de Ansan, localidad de la provincia sureña de Gyeonggi, Kang apareció ahorcado, según un reporte del diario Korea Herald.“Como encargado de la seguridad de los estudiantes, sufría de graves sentimientos de culpa”, dijo uno de los profesores a los medios, que no quiso ser identificado. “Las familias de las víctimas expresaron su ira contra él y su corazón quedó destrozado”.“El Gobierno mintió”Algunos expertos evocan también la posibilidad de que la carga del ferry, que transportaba 150 vehículos, se desplazara y desequilibrara el barco. El capitán afirmó que no chocó contra ninguna roca. El operador del “Sewol”, Chonghaejin Marine Co., indicó que el capitán, de 69 años, tiene muchos años de experiencia y cubría desde hace ocho años el trayecto Incheon-Jeju, en el que se produjo el accidente. La cólera de las familias de las víctimas se amplifica día a día. Los padres, devorados por la angustia y el dolor, critican violentamente a las autoridades y les acusan de indiferencia y mentira. “El Gobierno mintió ayer”, declaró ayer un hombre que dijo hablar en nombre de todos los padres, en directo por la televisión surcoreana. “¿Así son las cosas en Corea del Sur? Les volvemos a suplicar una vez más, por favor, que salven a nuestros hijos”. El hombre afirmó que en el lugar del drama sólo vio unas cuantas embarcaciones y unos buceadores, muy lejos de los 500 buceadores, 169 barcos y 29 aeronaves que las autoridades afirman haber mandado. En el gimnasio de Jindo, la isla vecina del lugar del drama, que acoge a cientos de allegados de los desaparecidos, una pantalla retransmite los esfuerzos de los socorristas. Las familias lamentan con amargura que los pasajeros recibieran la consigna de no moverse de sus asientos o camarotes cuando el ferry se inmovilizó tras un choque. Treinta o cuarenta minutos más tarde, el barco se empezó a hundir por la proa y fue demasiado tarde para muchos ocupantes, incapaces de trepar a lo largo de los pasillos casi a la vertical mientras el agua entraba a chorros.





Discussion about this post