La ONG Human Right International (HRW) denunció ayer el “fracaso de la comunidad internacional” a la hora de proteger a la población civil siria y alertó del creciente riesgo de las democracias “fingidas” que imponen la presunta voluntad de la mayoría para avasallar a las minorías.El informe anual de HRW, presentado en Berlín, recopila en 667 páginas las violaciones de los derechos humanos registradas en más de noventa países a lo largo de 2013, con Siria como principal exponente de la inacción internacional.Mientras siguen las torturas y ejecuciones sistemáticas en Siria y el “drama humanitario” de los desplazados, las potencias mundiales, con Estados Unidos (EEUU) a la cabeza, han priorizado la participación del régimen de Bashar al Asad en la conferencia de Ginebra, que comienza mañana, denunció el director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth.La ONG no restó importancia a los acuerdos para la destrucción de armas químicas, pero recordó que la mayoría de las víctimas del conflicto las han ocasionado las armas convencionales y acusó a Rusia y China de bloquear la acción de la ONU y de proteger “sistemáticamente” al régimen de Al Asad.Junto a este capítulo, HRW denunció el creciente abuso de las mayorías para someter a las minorías y cercenar sus derechos, con Egipto como principal ejemplo, pero sin olvidar los casos de Turquía y Rusia.Muchos gobiernos autoritarios, advirtió la ONG, han aprendido que “es posible adoptar las formas, pero no la esencia, de la democracia” y, aunque permiten la celebración de elecciones, restringen el estado de derecho y los derechos humanos.En el apartado dedicado a la Unión Europea (UE), HRW alertó de la persistencia de un “grave problema” de racismo y discriminación, con los gitanos, los inmigrantes y los peticionarios de asilo como principales víctimas.El informe pone como ejemplos la incapacidad europea de frenar las políticas de Hungría destinadas a “minar el estado de derecho y los derechos humanos”, “las abusivas expulsiones” de gitanos desde Francia y la pasividad ante catástrofes como la inmigración.“La prioridad debe ser salvar vidas y después mantener la fortaleza europea”, denunció Roth, para lamentar que la UE se haya limitado a incrementar las medidas de vigilancia. Preguntado por los planes de España de blindar las vallas de Ceuta y Melilla, reconoció el derecho de cada país a decidir qué instrumentos utiliza en frontera, pero dejó claro que éstos deben ser en su implementación “humanitarios” y que se debe evitar cualquier tipo de violencia.HRW también documentó el escándalo de los programas de espionaje de EEUU y Roth mostró ayer su decepción por la reforma anunciada por el presidente estadounidense, Barack Obama, al estimar que se mantendrá “la invasión de la esfera privada” de forma masiva, y a través no sólo de sus servicios secretos, sino también de compañías de telefonía e Internet.Ese seguimiento “masivo” ante un peligro “ambiguo”, como es la amenaza terrorista, supone una “renuncia a los derechos privados”, alertó el director de HRW en Berlín, uno de los ejes de la polémica tras publicarse que Washington había llegado a espiar uno de los móviles de la canciller alemana, Angela Merkel.





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