POSADAS. Jorge Manfredi salió el martes 15 de enero de 2013 a la tarde -alrededor de las 18- a pasear en su jet-ski en el río Paraná. Poco más de una hora después llamó al teléfono celular de su amigo íntimo y propietario de una conocida náutica posadeña. El empresario le llegó a manifestar que estaba en la Isla del Medio y que perdió las llaves de su embarcación deportiva, luego se perdió la señal y no contestó las llamadas. Alarmado y preocupado, el comerciante se dirigió en lancha a buscar a su amigo. A las 19.50 de esa misma jornada, pobladores de la zona conocida como “Los Silos” (en Paraguay y frente a la zona argentina del paraje Nemesio Parma), hallaron flotando el jet-ski de la víctima. Se inició una intensa búsqueda por tierra, agua y aire a cargo de Prefectura, la Policía y particulares que colaboraban. El peor desenlace se dio al día siguiente, al cumplirse 24 horas de su desaparición. Una llamada alertó a las fuerzas de seguridad acerca de la presencia de un cadáver flotando, unos 4.000 metros aguas abajo de la Isla del Medio. Era Manfredi. Sin resultadosAunque en un principio se pensó que se trataba de un incidente náutico, la autopsia reveló que había muerto al recibir tres golpes en la cabeza con un elemento “romo”, un remo quizás.Con respecto a la hipótesis del homicidio se barajaron numerosas líneas investigativas. Desde “piratas” del río hasta un ajuste de cuentas por haber visto algo que no debía en medio de las turbias aguas del narcotráfico, pero nada pudo comprobarse y hoy el abanico de conjeturas sigue abierto.En el marco de la causa, hasta se allanó, orden judicial mediante, uno de los locales de la pollería que tenía la víctima, sobre la avenida Uruguay al 4.200. Esas pericias, como el análisis sobre el estado contable de la empresa avícola que administraba Manfredi (que legalmente estaba a nombre de uno de sus familiares), tampoco arrojaron nada de interés. Se chequearon todos los contactos y el entrecruzamiento de llamadas desde su teléfono, hallado en el jet-ski con el que había partido desde la costa argentina hacia rumbo desconocido. Las gotas de sangre halladas en dicho jet no se pudieron cotejar con sospechosos, porque tampoco hubo detenidos.




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