PUERTO IGUAZÚ. Leandro Medeiros, de 19 años, fue sepultado ayer luego de morir víctima de un disparo en un confuso episodio en el que dos grupos se disputaban un terreno en las Dos Mil Hectáreas.Pocas horas después de ese episodio, el grupo que pretendía intrusar una chacra en esa zona se desconcentró y no volvió al lugar. Allí permanece el hombre que desde hace varios años vive en el predio junto a su familia, aunque tampoco tiene los papeles para documentar su propiedad, ya que el terreno pertenece a la Municipalidad de Puerto Iguazú.Como informó ayer este diario, varias viviendas fueron allanadas como parte de las investigaciones para determinar de dónde salió el disparo. Este violento episodio se suma a una serie de intrusiones violentas que se vienen realizando en Iguazú. Las Dos Mil Hectáreas son una de las zonas más candentes, donde se dan hechos de violencia como este último. A fines del año pasado, un grupo de familias intrusaron un terreno privado en la zona urbana de Iguazú conocida como Almirante Brown. Estas doce hectáreas pertenecen a un abogado posadeño, quien las tenía cercadas y con un cuidador. Nada de esto sirvió para evitar que las familias ingresaran. Bajo amenazas sacaron al cuidador, y después tuvieron dos situaciones muy tensas con la Policía. Estos vecinos se armaron con cuchillos, machetes y palos, para resistir las órdenes libradas por la Justicia para sacarlos de la propiedad privada. Unas treinta familias de las que se instalaron en este espacio accedieron a abandonarlo y aguardar en el predio del camping municipal a ser relocalizadas. Allí siguen instaladas todavía, a la espera de que la Comuna cumpla con la promesa de brindarles una vivienda social. Mientras, se los asiste con comida. Más intrusiones en OberáOBERÁ. Desde hace diez días, un grupo de familias de tareferos ocupan una chacra abandonada entre el barrio San Miguel y Villa Stemberg. Están limpiando el lugar, haciendo rozado y quemando pastizales. Desde la Municipalidad aclararon que esas tierras están en litigio judicial y son privadas, lo que les impide tomar intervención. Por otra parte, se informó a los ocupantes de que la Comuna no dispone de tierras para entregar.“Yo tengo terreno con casa, soy propietaria del lugar donde vivo, pero mis hijos, al igual que los hijos de los demás tareferos crecieron, formaron sus familias y vivimos amontonados bajo un mismo techo. Si se van de nuestra casa, se quedan en la calle. Para buscar un mejor futuro para ellos, decidimos ocupar una chacra que está abandonada hace muchos año”, comentó María Nuñez, tarefera y madre de familia.“En estos días se terminaron de marcar los terrenos de 25×25 metros, se encuadraron las manzanas, se dejó lugar para que la Municipalidad abra las calles, hay gente que está sembrando. Acá nos vamos a quedar, hay más de 300 familias porque como sobró tierra, vino gente de otros barrios a pedirnos un lugar y acá están. Creo que estamos bendecidos por Dios acá, porque donde se cava un pozo sale agua. Antes teníamos que ir dos kilómetros a buscar de una vertiente, pero ahora casi todos tienen su propio pozo”, comentó Hugo Silva, de la Asociación Tareferos Justos de Oberá.En los últimos meses varios casos tomaron estado público, por lo que suman cientos de familias en situación irregular actualmente. La semana pasada, un grupo de cuarenta familias tomaron un terreno municipal en la zona baja de San Miguel, cerca de un arroyo. En este caso se hizo la denuncia correspondiente y se informó a cada familia que ese lugar es inundable, ya que está a la vera de un arroyo.




Discussion about this post