El presidente Javier Milei protagonizó una escena en el balcón de la Casa Rosada junto a integrantes de su Gabinete, donde se sumó al gesto viral conocido como “six seven”, popularizado en las redes sociales. Lo acompañaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el canciller Pablo Quirno; y los ministros Juan Bautista Mahiques, Mario Lugones y Sandra Pettovello, además del titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
La aparición pública se produjo antes de una reunión de Gabinete convocada en la sede del Gobierno nacional, donde el Presidente y sus funcionarios tenían previsto analizar la agenda oficial y las repercusiones políticas del nuevo escenario brasileño.
La escena informal coincidió con la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, un resultado que representó un revés para las expectativas políticas del oficialismo argentino, que había expresado su respaldo a Flávio Bolsonaro. La imagen de Milei y sus funcionarios en el balcón contrastó con la relevancia regional de la elección y las diferencias ideológicas entre el mandatario argentino y el presidente brasileño.
Javier Milei salió al balcón de la Casa Rosada a saludar junto a su Gabinete e hizo el gesto de ‘six seven’.
— Corta (@somoscorta) October 26, 2026
La relación con Brasil, en el centro de la agenda
El vínculo entre Buenos Aires y Brasilia ya atravesaba tensiones por los cruces verbales entre Milei y Lula, además de la decisión de Brasil de reducir el nivel de representación diplomática en la Argentina. El resultado electoral anticipa la continuidad de una relación compleja entre dos gobiernos con posiciones enfrentadas en materia económica, integración regional y política internacional.
Dentro del oficialismo conviven distintas lecturas sobre las consecuencias de la derrota de Flávio Bolsonaro. Una mirada considera que el resultado no necesariamente perjudica la estrategia internacional de Milei, centrada también en fortalecer su relación con el presidente de Estados Unidos. Otra perspectiva pone el foco en la señal política que deja la elección brasileña y en la posibilidad de que la oposición argentina aproveche ese escenario.
En ese análisis también aparece el peso institucional de la derecha brasileña. Desde el oficialismo argentino señalan que Lula deberá negociar con un Congreso en el que sus adversarios cuentan con una presencia importante, una composición que podría limitar su capacidad para avanzar con la agenda de gobierno.
Fuente: Ámbito






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