
El regreso de las familias evacuadas, la reparación de viviendas y el seguimiento de los cursos de agua concentran las tareas de los equipos de emergencia en Misiones después de las intensas lluvias que afectaron a la provincia durante varios días. En ese escenario, el subsecretario de Protección Civil, Enrique “Kike” Parra, destacó el trabajo coordinado entre los municipios y los organismos provinciales, al tiempo que advirtió que la preparación deberá sostenerse durante los próximos meses, en un período marcado por la recurrencia de las tormentas.
Durante una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el funcionario repasó el operativo desplegado desde el jueves hasta el sábado y señaló que la madrugada del viernes fue el momento más complejo, debido a la caída de granizo en distintas localidades. En total, once municipios resultaron afectados, con Campo Grande, Dos de Mayo y Aristóbulo del Valle entre los más perjudicados por la combinación de granizo, fuertes ráfagas de viento y precipitaciones.
De acuerdo con el balance que compartió durante la entrevista, el temporal había afectado a unas 140 familias en toda la provincia. Además, 140 personas tuvieron que ser evacuadas debido a la crecida de arroyos: 35 en Jardín América y otras 105 en una comunidad mbya guaraní de San Vicente, cuyos habitantes fueron trasladados el viernes al mediodía a un salón comunitario.
Parra explicó que, tras el descenso del nivel de los cursos de agua, los evacuados pudieron regresar a sus hogares el domingo. En San Vicente, el retorno se concretó alrededor de las 13, luego de las tareas de limpieza y de las intervenciones realizadas por los equipos municipales y provinciales; mientras que en Jardín América las personas evacuadas regresaron cerca de las 18. Para hacer posible ese operativo trabajaron de manera conjunta la Policía, Prefectura, Gendarmería, Salud Pública y los municipios involucrados.
El funcionario precisó que la asistencia material había comenzado el viernes e incluía chapas, colchones, mercadería y madera para atender las necesidades más urgentes de los hogares afectados. A estas tareas se sumaron las intervenciones de los organismos encargados de restablecer los servicios y despejar las zonas comprometidas, entre ellos Energía de Misiones y Vialidad. En relación con el suministro eléctrico, señaló que no tenía constancia de que persistieran sectores sin servicio, aunque aclaró que todas las instituciones continuaban atentas a la evolución de la situación.
La organización local, una pieza clave para responder a las emergencias
Más allá de la asistencia inmediata, Parra puso el acento en la preparación previa de los municipios y en la necesidad de ampliar los equipos que intervienen ante situaciones meteorológicas severas. Según explicó, la provincia cuenta con un plan de emergencia vigente desde 2016, que se activa en circunstancias especiales y que fue puesto en marcha el 27 de mayo, con el gobernador al frente del esquema de respuesta.
En ese marco, Protección Civil viene trabajando con las administraciones locales para que, ante una emergencia de mayor magnitud, no intervengan únicamente los equipos municipales habituales, sino que se incorporen otras instituciones capaces de aportar recursos humanos, infraestructura y asistencia. Entre ellas mencionó a los bomberos de la Policía y voluntarios, Prefectura, Gendarmería, Salud, Educación y las iglesias.
Para el subsecretario, la importancia de esa articulación queda especialmente expuesta cuando es necesario evacuar a una familia. No alcanza con retirarla de una vivienda amenazada por el agua: también se debe disponer de un lugar seguro donde alojarla, organizar su recepción y garantizar las condiciones necesarias durante su permanencia fuera del hogar.
Esos espacios pueden ser escuelas habilitadas con intervención del área de Educación, centros comunitarios administrados por los municipios o salones parroquiales facilitados por las iglesias. Por eso, remarcó que la disponibilidad de lugares de alojamiento y la coordinación entre las instituciones no son cuestiones automáticas, sino que requieren planificación y trabajo conjunto antes de que se produzca la emergencia.
A partir de lo observado durante los últimos episodios, Parra consideró que los equipos locales están respondiendo de manera adecuada, aunque reconoció que existen diferencias entre municipios. También destacó la intervención articulada de los organismos provinciales, entre ellos la Policía, Educación, Salud, Energía de Misiones, el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (IPRODHA) y Vialidad, además de las demás instituciones involucradas en la asistencia.
El río Uruguay comenzó a bajar y crece la atención sobre el Paraná
Otro de los puntos centrales del balance estuvo relacionado con la evolución de los ríos y los posibles inconvenientes en caminos y puentes. Parra indicó que el domingo había preocupación por el comportamiento del río Uruguay, cuyo nivel llegó a aumentar entre 25 y 30 centímetros por hora. Sin embargo, explicó que la crecida se estabilizó entre las 14 y las 15 y que, posteriormente, el nivel comenzó a descender.
A partir de esa evolución, el funcionario estimó que no se esperaban complicaciones inmediatas vinculadas con el río Uruguay durante los días siguientes. De todos modos, aclaró que el monitoreo continuaba, especialmente porque las lluvias en las cuencas brasileñas podían modificar el escenario hidrológico de la región.
En ese sentido, señaló que la atención estaba puesta en el río Paraná, ante las precipitaciones intensas y los importantes acumulados registrados en Brasil, tanto en la cuenca del Paraná como en la del Iguazú. La situación requiere un seguimiento particular porque las crecidas de los grandes ríos no dependen exclusivamente de las lluvias que se producen en Misiones, sino también de lo que ocurre aguas arriba, en los territorios brasileños que integran sus cuencas.
En cambio, las precipitaciones locales tienen una incidencia directa sobre el comportamiento de los arroyos misioneros, que pueden aumentar rápidamente su caudal y provocar desbordes, anegamientos y dificultades para circular por sectores bajos o caminos próximos a los cursos de agua.
El funcionario recordó que el fenómeno de El Niño tiene alcance regional y que, por ese motivo, las condiciones meteorológicas de Brasil resultan determinantes para anticipar posibles complicaciones en Misiones. Los milímetros acumulados durante varios días y la evolución de las precipitaciones en las cuencas son factores que los equipos deben seguir para ajustar las medidas preventivas.
Por último, Parra advirtió que las condiciones meteorológicas seguirán siendo cambiantes durante los próximos meses. Según las previsiones que manejaba al momento de la entrevista, se esperaban jornadas de buen tiempo entre el lunes y el miércoles, aunque no se descartaba la posibilidad de nuevas tormentas a partir del jueves, seguidas de otro período de inestabilidad.
El subsecretario señaló que, durante esta etapa del año y posiblemente hasta marzo, será difícil contar con períodos prolongados de estabilidad. En cambio, anticipó una sucesión de varios días de buen tiempo interrumpidos por jornadas de tormentas, una dinámica que obliga a mantener activos los mecanismos de prevención y respuesta.
En ese contexto, insistió en la necesidad de que los municipios y los organismos provinciales permanezcan alertas, incluso cuando las condiciones mejoren temporalmente. La experiencia de las últimas emergencias, sostuvo, demuestra que la preparación anticipada y la coordinación entre instituciones son fundamentales para asistir a las familias, organizar evacuaciones y responder con rapidez ante nuevas crecidas o daños provocados por el clima.





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