Este fin de semana, el músico misionero Chango Spasiuk brindó una clase abierta en el marco de la Licenciatura en Folclore con mención en Cultura Regional, en el cuarto piso de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM). La actividad fue coordinada por el Doctor César Iván Bondar y contó con la presencia del decano de la Facultad, Cristian Andrés Garrido, y del secretario de Estado de Cultura, Joselo Schuap.
El conversatorio reunió a un nutrido público, entre estudiantes de la carrera, trabajadores de la cultura y asistentes en general.
Al comienzo, Bondar destacó que el objetivo del encuentro era mostrar la compleja mezcla de culturas, ritmos e identidades que caracteriza a la provincia. Celebró que el espacio permitiera vincular lo académico con las expresiones artísticas, ya que “somos en sentido estricto esa mixtura heteróclita de formas de ver la vida y ritmos que de una u otra forma reflejan un universo de sentidos”.

Por su parte, Schuap señaló que la jornada representaba una oportunidad para despertar en los estudiantes un pensamiento profundo y reflexivo, capaz de combatir la superficialidad y la hegemonía cultural. Definió el encuentro como un espacio de construcción colectiva, basado en la escucha mutua y el intercambio de opiniones diversas para construir comunidad en libertad.
Además, consideró que el conversatorio constituía un símbolo de respaldo y compromiso con la universidad pública.
A su turno, Garrido reafirmó que la educación pública, la cultura y las artes son pilares esenciales para construir una sociedad justa, equitativa y desarrollada. Valoró el intercambio cara a cara como una instancia de construcción comunitaria y pensamiento crítico para hacer frente a la violencia, los discursos de odio y la fragmentación social.
Tras las presentaciones, el encuentro continuó con la exposición del Chango Spasiuk, que incluyó algunos segmentos musicales destinados a ilustrar la sonoridad de la región.
En ese marco, señaló a los estudiantes: “Ustedes tienen la responsabilidad de aprender todo lo que les enseñan. También la de revisitar lo que les están enseñando y volverlo a poner en un nuevo lugar”.

Territorio y soberanía
Durante la exposición, Spasiuk interpeló a los asistentes con preguntas y repreguntas, algunas incómodas, sobre ejes fundamentales vinculados con el territorio que se habita y la soberanía narrativa sobre lo que allí ocurre.
Sostuvo que se debe evitar que lo propio sea definido a partir de miradas externas, cualquiera sea el medio utilizado. En ese sentido, planteó que tanto los documentales realizados por las grandes cadenas internacionales como los relatos históricos de los jesuitas y las visiones hegemónicas deben ser revisados desde el conocimiento científico y una mirada reflexiva.
En ese contexto, instó a los presentes a tomar la palabra, pararse frente a una cámara y relatar o escribir la historia desde sus propias experiencias en el territorio.
En cuanto a la diversidad de la región, en todas sus dimensiones, resaltó que constituye un tesoro. También señaló que deben evitarse los discursos binarios y aquellos que pretenden limitar la cultura a las fronteras geográficas e hizo hincapié en que lo misionero, correntino, brasileño, paraguayo, guaraní o gringo forma parte de una misma identidad y “es un monte entero”.

La metáfora se apoyó en la idea de que no se pueden eliminar especies brasileñas, paraguayas o argentinas sin dañar el paisaje y comprometer la existencia del propio monte.
Para el músico, la confluencia de orígenes, ritmos e identidades constituye un tesoro plural que debe integrarse a través del conocimiento. “Tenemos que pensarnos a nosotros en voz alta y, a la hora de pensarnos, reflexionar sobre todos los elementos que nos atraviesan”, manifestó.
Como desafío para los docentes en formación y aquellos que ya integran el sistema educativo, planteó priorizar la “educación de la escucha”.
Para el músico, dedicar tiempo en el aula a escuchar, analizar, preguntar y preguntarse debe ser una prioridad en las clases de música. Desde su perspectiva, comprender qué sensaciones despiertan la música o la poesía constituye una herramienta poderosa para contrarrestar la falta de atención asociada al uso de las pantallas.

Eficiencia, productividad y pensamiento crítico
El Chango también formuló una crítica a los mandatos del mainstream y del éxito mercantil, al tiempo que propuso una mirada alternativa. Señaló que los discursos hegemónicos, centrados en la eficiencia, la productividad y la urgencia por acceder a los grandes circuitos comerciales, relegan la importancia de lo propio en favor de la fama o de un éxito superficial y momentáneo.
Frente a esa lógica, propuso revalorizar lo micro, esos espacios cotidianos que se habitan en bailantas, iglesias, secaderos y centros culturales, para “seguir el camino de cabras”.
Para el artista, apartarse de las grandes autopistas permite encontrar motivaciones que provienen del corazón. Aseguró que el sentido del arte está en la vivencia, el servicio a la comunidad y la paz interior que produce aquello que se hace.
Finalmente, en cuanto al rol de la universidad pública, instó a los estudiantes a cuestionar las estructuras, interpelar las verdades impuestas y revisar las viejas categorías. Defendió la educación superior argentina y la definió como un espacio indispensable que debe habitarse con contenido, donde sea posible profundizar el conocimiento y sobreponerse a la fragmentación impuesta por las plataformas digitales.






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