
La crecida del río Paraná mantiene una situación complicada en la isla San Antonio Apipé, Corrientes, donde el agua cubrió cerca del 60% del territorio y obligó a numerosas familias a abandonar sus viviendas. Aunque el nivel del río comenzó a descender, las autoridades locales advierten que las lluvias previstas para los próximos días podrían prolongar las inundaciones. Además de las familias afectadas, existe preocupación por las consecuencias económicas sobre la ganadería, la producción y el turismo, una de las principales fuentes de ingresos de la comunidad.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el intendente Gustavo Figueredo explicó que la magnitud de la inundación se debe a que el río se encuentra aproximadamente dos metros y medio por encima de su nivel habitual. Según detalló, la isla tiene una población cercana a los 3.200 habitantes y actualmente hay alrededor de 120 personas afectadas por las evacuaciones, entre ellas adultos mayores y niños. El jefe comunal señaló que realizaron un relevamiento casa por casa antes de la crecida, lo que permitió identificar a las familias que podrían necesitar asistencia.
Respecto al alojamiento de los damnificados, Figueredo indicó que la mayoría pudo trasladarse a viviendas de familiares o propiedades ubicadas en terrenos elevados, aunque algunas familias fueron alojadas en establecimientos educativos. Sin embargo, explicó que la inundación también provocó problemas de conectividad dentro de la isla, ya que “se cortó en dos la isla” y quedaron interrumpidos los caminos terrestres hacia los parajes Monte Grande, Vizcaíno y Arazá, donde viven entre 600 y 700 personas. Actualmente, el acceso a esas comunidades debe realizarse mediante embarcaciones.
En cuanto al comportamiento del Paraná, el intendente precisó que el río alcanzó la semana pasada un pico de entre 5 y 5,10 metros, mientras que actualmente se encuentra en 4,40 metros. Aunque reconoció que el agua retrocedió, advirtió que “gran parte de la isla está todo bajo agua todavía”. A esto se suman los pronósticos de nuevas precipitaciones durante los próximos tres días, tanto en la región como en el sur de Brasil y la zona de Iguazú, donde se esperan acumulados de entre 120 y 130 milímetros que podrían complicar nuevamente el panorama.
Impacto económico
Sobre las pérdidas materiales, Figueredo explicó que algunas familias sufrieron daños en sus viviendas y lugares de trabajo, especialmente aquellas dedicadas a la fabricación de ladrillos. En ese sentido, señaló que “tenemos familias que estamos asistiendo, que perdieron sus casas, su fuente de trabajo”, por lo que desde el municipio distribuyen bolsones de mercadería, frazadas, colchones y otros elementos básicos. También recordó que la isla atravesó una situación similar durante 2023, aunque destacó que los sistemas de alerta temprana permiten actualmente una mejor preparación de los habitantes.
Uno de los sectores más perjudicados es el ganadero, debido a que las zonas bajas inundadas son utilizadas habitualmente para el pastoreo. El intendente explicó que numerosos productores debieron trasladar sus animales hacia terrenos más elevados y que el municipio colabora con combustible, alimentos y otros insumos necesarios para estas tareas. Además, mencionó que las recorridas se realizan en embarcaciones y que los trabajadores deben enfrentar la presencia de animales peligrosos, como víboras y arañas, mientras intentan rescatar su ganado.
En relación con la asistencia institucional, Figueredo destacó el trabajo conjunto de la Policía, guardaparques, personal sanitario y Defensa Civil, además del acompañamiento del Gobierno provincial. Sin embargo, aseguró que “desde Nación no tenemos ningún tipo de comunicación” y sostuvo que tampoco recibieron ayuda de la Entidad Binacional Yacyretá. En contrapartida, señaló que el gobernador correntino visitó personalmente la isla y que mantienen contacto permanente con distintas áreas provinciales para coordinar la asistencia según las necesidades.
Otra preocupación importante está relacionada con la próxima temporada turística, que representa una fuente de ingresos para numerosos habitantes de San Antonio Apipé. Figueredo advirtió que, si las inundaciones se prolongan durante diciembre, enero y febrero, “no vamos a tener temporada”, lo que afectaría directamente a comerciantes, lancheros, propietarios de alojamientos y trabajadores vinculados con la actividad. Como ejemplo de la situación actual, indicó que las cabañas utilizadas durante el verano ya se encuentran bajo agua.
El intendente también alertó sobre las consecuencias que podría generar una permanencia prolongada del agua en los campos. Según explicó, las pasturas inundadas pueden deteriorarse hasta quedar inutilizables, lo que provocaría enfermedades y pérdidas de animales cuando los productores intenten retomar sus actividades. Por este motivo, señaló que ya trabajan con el Ministerio de Producción y que desde el municipio están comprando forraje para asistir a los pequeños ganaderos afectados.
Figueredo reconoció que el principal desafío será sostener la asistencia si las inundaciones continúan durante varios meses. En ese sentido, advirtió que una emergencia de tres o cuatro meses sería “insostenible si no tenemos ayuda externa”, debido a los recursos limitados del municipio. Mientras tanto, las autoridades mantienen el seguimiento del Paraná y los pronósticos meteorológicos, con la preocupación puesta tanto en las familias que permanecen desplazadas como en las consecuencias que podría dejar la crecida sobre la economía local.










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