Laura Kuperman
Educadora Canina.
376 4-636-551
Adoptaste un peludo y te preguntas por dónde empezar. Las primeras semanas serán las más difíciles para ambos. El recién llegado estará asustado o ansioso, incluso confundido. Todas emociones que compartirán por un tiempo hasta desarrollar vínculo.
Respeta sus tiempos y no fuerces la interacción, deja que se adapte a su ritmo, acudirá a vos cuando esté listo. Todo es nuevo para ambos, necesita familiarizarse con lo desconocido incluso personas y otros animales.
Para interactuar agachate y habla suave. Si se acerca, acaríciale el pecho o los hombros durante unos segundos. Esto es para asegurarte que está relajado y disfrutando. Cuidado con las manos rápidas o que pasan por encima de la cabeza, siempre donde pueda verlas para predecir tus próximos movimientos. Si no parece interesado y no se acerca no lo fuerces.
Dejarle tranquilo en su cama es muy importante, aprenderá que es un espacio tranquilo y seguro donde puede ir a descansar y pasar tiempo a solas. Aquí podrá relajarse y observar mientras se acostumbra al nuevo hogar. No se sentirá expuesto y desarrollará confianza.
Ofrece snacks y juguetes para que asocie que esa zona es para relajarse. Evita visitas, especialmente con niños, durante un tiempo y asegúrate de que el ambiente sea tranquilo y silencioso para que se familiaricen poco a poco.
Su comportamiento cambiará mucho en las próximas semanas después de la adopción. Pensá que la personalidad de un perro continúa abriéndose y cambiando ya que, al principio, todavía está cohibido.






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