
El Gobierno de Misiones confirmó la extensión del programa Ahora Pan hasta el próximo 15 de noviembre, manteniendo el precio máximo de referencia de $3.000 por kilogramo, sin modificaciones por tercer mes consecutivo. La medida fue acordada con el Centro de Industriales Panaderos de Misiones, cuyo presidente, Omar Acosta, destacó la continuidad de la iniciativa, aunque advirtió sobre la caída de las ventas, el incremento de los costos de producción y las dificultades económicas que atraviesa el sector.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Acosta valoró la renovación del acuerdo y sostuvo que la intención es mantener un valor accesible para los consumidores, ya que “hoy aumentar no es la solución”. En este sentido, señaló que sin este beneficio, el kilogramo de pan podría comercializarse entre $4.000 y $5.000.
Sin embargo, el dirigente explicó que las panaderías continúan enfrentando incrementos. Según detalló, “la harina sigue aumentando” con variaciones que rondan entre el 5% y el 8%, mientras que otros gastos, como la electricidad, el gas, los salarios y los alquileres, también registran subas que afectan la rentabilidad de los establecimientos.
Respecto al consumo, Acosta indicó que las ventas todavía no lograron recuperarse de la caída registrada. Explicó que habitualmente enero representa una disminución del 20% en la actividad, pero este año llegó al 40% y posteriormente solo se recuperó una parte. En comparación con el año pasado, estimó que “hubo un 15%, 20% de baja en la venta”, tomando como referencia las cantidades comercializadas y no la facturación.
Expectativas
La situación genera preocupación de cara a los próximos meses, especialmente por la llegada del verano, cuando tradicionalmente disminuye la actividad comercial. Acosta manifestó que su temor es que las ventas vuelvan a caer durante enero y febrero, debido a las vacaciones, las altas temperaturas y la ausencia de actividad escolar, factores que reducen la circulación de consumidores por las zonas comerciales.
En cuanto al empleo, el presidente del Centro de Industriales Panaderos reconoció que la reducción de personal aparece como una alternativa frente a la disminución de ingresos, aunque señaló que los propietarios intentan evitar los despidos. Al respecto, explicó que “uno hace todo el esfuerzo posible para mantenerlo”, debido a la dificultad de formar trabajadores especializados y a las responsabilidades familiares de los empleados. Además, mencionó que las cargas laborales e impositivas representan una presión constante para los establecimientos.
Por otra parte, Acosta describió un escenario de fuerte competencia entre los proveedores de materias primas, quienes ofrecen promociones y facilidades de pago para sostener sus ventas. Según explicó, “hay una guerra en la calle para vender”, principalmente en productos como margarinas y grasas, lo que permite a algunas panaderías adquirir mayores cantidades de insumos a precios más convenientes o acceder a financiamiento de corto plazo.
Sobre las expectativas para las fiestas de fin de año, el empresario señaló que existe incertidumbre respecto a una posible recuperación del consumo. Si bien reconoció que el sector mantiene expectativas de mejorar sus ventas, sostuvo que la falta de dinero disponible entre los consumidores afecta a distintos rubros comerciales. En ese contexto, mencionó que la situación no se limita a las panaderías, sino que también repercute en tiendas, zapaterías y otros establecimientos.
En relación con los productos navideños, Acosta explicó que algunas panaderías elaboran pan dulce durante todo el año, aunque enfrentan una importante competencia de productos industriales provenientes de Buenos Aires. Según indicó, las grandes empresas producen en cantidades elevadas y ofrecen precios difíciles de igualar para los comercios locales, especialmente en las variedades más económicas.
A su vez, señaló que cambiaron los hábitos de compra de los consumidores, ya que actualmente no se registra la concentración de ventas que antes se producía durante los primeros días del mes. En ese sentido, consideró que existe “una pelea con el bolsillo muy feroz” y estimó que el ticket promedio de compra en las panaderías se ubica actualmente entre los $9.000 y $10.000, en un contexto en el que el sector busca sostener su actividad frente a la disminución del consumo.









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