
El movimiento comercial por el Día de la Madre no alcanzó para revertir la tendencia negativa que atraviesa el sector en Posadas. Sin embargo, los locales registraron mayor circulación de clientes durante las últimas horas del sábado, en gran medida por los programas Ahora.
El presidente de la entidad, Federico Panozzo, señaló que el programa de financiamiento especial para la fecha, Ahora Mamá, fue de gran ayuda para mover las facturaciones de los comercios. Sin embargo, advirtió que la retracción interanual se observa en la mayoría de los rubros, en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo, el menor consumo y las dificultades que enfrentan los comercios para sostener su actividad. “Lamentablemente, a pesar de que vimos movimiento en el centro de Posadas, sobre todo concentrado hacia la última hora del sábado, hay una caída interanual”, explicó en diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones.
El dirigente indicó que el comportamiento de las ventas locales estuvo en línea con la tendencia nacional, aunque con particularidades según cada rubro. Frente a este escenario, los comerciantes recurrieron a ofertas, promociones y herramientas de financiación para incentivar las compras.
Uno de los principales recursos utilizados durante la semana del Día de la Madre fue el programa Ahora Mamá, que permitió financiar las compras y ofrecer una alternativa a los consumidores en un contexto de restricciones presupuestarias. “La posibilidad en Posadas de tener una herramienta de financiación sin dudas que ayuda a amortiguar un poco esta caída del comercio, y los consumidores posadeños lo aprovechan”, sostuvo Panozzo.
Según indicó, las operaciones concretadas durante la fecha estuvieron vinculadas, en buena medida, con ese sistema de financiación. Sin embargo, remarcó que la herramienta no alcanzó para modificar la tendencia general.
“El Día de la Madre nosotros sabemos que históricamente fue muy importante para las ventas del comercio posadeño y, sin embargo, se sigue marcando una caída”, advirtió.
En cuanto a los montos de compra, el titular de la Cámara señaló que el comportamiento varió de acuerdo con el rubro. En pequeños electrodomésticos, por ejemplo, algunos referentes reportaron un repunte de las ventas y un ticket promedio cercano a los $70.000. En indumentaria, en cambio, las compras rondaron entre los $15.000 y los $20.000.
Panozzo también identificó un mayor movimiento de personas y consultas en locales de accesorios, pequeños electrodomésticos y tecnología. La tendencia, explicó, estuvo marcada por la búsqueda de productos de menor valor, en línea con las posibilidades de gasto de los consumidores.
Preocupación por el cierre de comercios y el desempleo
Más allá del resultado de una fecha comercial puntual, Panozzo puso el foco en el deterioro de la actividad y sus consecuencias sobre el empleo. De acuerdo con los números que maneja la entidad, alrededor de 500 comercios cerraron en Posadas durante los últimos ocho meses.
El dirigente aclaró que esas cifras deben revisarse de manera permanente, debido a que también se registran nuevas aperturas. No obstante, consideró que el dato más preocupante es la pérdida de puestos de trabajo y la reducción de las estructuras comerciales.
“Si comparás altas y bajas de comercios, quizás el número es negativo, pero es de menor impacto. Nosotros lo explicamos porque los comercios que se cierran con muchos colaboradores vuelven a abrir quizás algo parecido, pero donde atiende solamente el dueño con su familia y ya no contrata la misma cantidad de personal”, describió.
En ese sentido, señaló que la Cámara observa un incremento del desempleo del 2% en el último mes en la ciudad, cifra que vinculó con la crisis que atraviesa el sector.
La situación también se refleja en el centro posadeño, donde se perciben locales cerrados y comercios que se trasladan hacia otras zonas, en algunos casos con estructuras más pequeñas.
“¿Qué vamos a hacer nosotros con una ciudad que se va deteriorando comercialmente, que sabemos que es la que genera el empleo acá en la provincia?”, planteó Panozzo, al reclamar medidas que permitan contener a los negocios que todavía continúan funcionando.
Competencia con Paraguay y las plataformas digitales
Otro de los factores que preocupa al sector es la competencia comercial con Paraguay y las compras que los consumidores realizan a través de plataformas digitales.
Panozzo aclaró que el problema no es la competencia en sí misma, sino las diferencias en las condiciones en las que operan los distintos actores del mercado. “El problema no está en competir, el problema está en que podamos competir con las mismas herramientas”, afirmó.
En esa línea, sostuvo que las plataformas digitales cuentan con estructuras de costos diferentes y empresas de otra escala, lo que plantea dificultades adicionales para los comercios locales.
Frente a ese panorama, consideró necesario avanzar en una reforma que contemple las condiciones en las que se desarrolla la actividad comercial y permita encontrar una salida conjunta entre los distintos niveles del Estado y el sector privado.
También relacionó la caída de las ventas con la disminución de la recaudación provincial. Según explicó, la retracción de la facturación de los negocios repercute sobre los ingresos fiscales, por lo que consideró necesario trabajar en alternativas que contemplen tanto la situación de los comerciantes como las necesidades del Estado.
Un cierre de año con incertidumbre
Las perspectivas para los próximos meses también generan inquietud en la Cámara de Comercio. Panozzo señaló que la entidad trabaja en la organización de Posadas Mágica, el evento comercial previsto para diciembre que tradicionalmente busca estimular el consumo mediante descuentos y promociones.
La iniciativa volverá a apoyarse en herramientas de financiación, entre ellas los programas Ahora, con el objetivo de generar movimiento y mejorar los ingresos de los negocios.
Sin embargo, el dirigente advirtió que estos eventos permiten obtener repuntes puntuales, pero no modifican por sí solos la tendencia negativa. “Los pequeños repuntes que nosotros podemos estimular con este tipo de eventos no cambian la tendencia. Mejoran, por supuesto, y ayudan a la caja del comercio, pero sin dudas la tendencia sigue siendo preocupante”, sostuvo.
El principal temor está puesto en las consecuencias de un diciembre con ventas débiles. Según explicó, un cierre de año desfavorable tendría repercusiones durante enero y febrero, meses en los que habitualmente disminuye la actividad comercial, y complicaría el inicio de marzo, cuando las familias deben afrontar los gastos vinculados con el comienzo de las clases.
“Recordemos que tener un mal diciembre va a traer repercusiones severas en enero y febrero, que son meses donde las ventas normalmente caen. Después tenemos que encarar marzo para la época de clases, que también va a ser una fecha complicada”, señaló.
Por ese motivo, Panozzo insistió en la necesidad de acelerar las gestiones y avanzar en medidas de contención para evitar nuevos cierres y una mayor pérdida de puestos de trabajo. “Tratamos de ir planteando la situación con números objetivos para darle urgencia al tratamiento porque, si no, realmente la cosa se puede poner complicada, lamentablemente”, concluyó.





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