Colaboración: Francisco Pascual y Martín Ghisio
Un seminario regional realizado en Posadas reunió a especialistas del INTA y del CONICET para analizar el comportamiento de las precipitaciones, las anomalías climáticas y las herramientas para mejorar la planificación productiva y la gestión de eventos extremos.
La variabilidad climática y los eventos meteorológicos extremos plantean desafíos para la producción agropecuaria de Misiones. En este contexto, especialistas de ambas instituciones participaron del seminario “El Niño y la variabilidad climática en Misiones” para compartir conocimientos, analizar el comportamiento del fenómeno en la región y acercar herramientas que permitan anticipar sus impactos.
Uno de los ejes centrales fue el análisis de los registros de la red de estaciones agrometeorológicas del INTA, que rescatan seis décadas de datos climáticos para reconocer diferencias entre localidades, períodos secos y húmedos, y precipitaciones extraordinarias.
Al respecto, Horacio Babi, director a cargo del Centro Regional INTA Misiones, destacó la importancia de estos espacios de intercambio y remarcó que contar con información confiable, registros históricos y herramientas de monitoreo resulta fundamental para anticipar situaciones de riesgo y mejorar la toma de decisiones.
Los registros históricos
Por su parte, Silvia Albarracín, responsable del Observatorio de la Red de Estaciones Agrometeorológicas del INTA en Misiones, explicó que el objetivo fue fortalecer el vínculo entre el conocimiento científico y la práctica en el territorio. Su presentación analizó la variabilidad de las lluvias en cuatro estaciones (Posadas, Cerro Azul, Puerto Iguazú y Bernardo de Irigoyen) entre 1991 y 2025. Albarracín señaló que, aunque se registraron varios episodios de El Niño con precipitaciones superiores a lo normal, los excesos no tuvieron la misma magnitud ni distribución en todas las localidades.
Asimismo, presentó registros de enero a septiembre de 2026, donde se observó un déficit inicial de lluvias y una recuperación a partir de junio, confirmando la importancia de contar con mediciones locales para evaluar desvíos y planificar la producción.
Las diferencias territoriales también fueron abordadas por la Mgter. Carolina Fernández, investigadora de la Estación Experimental El Sombrerito (Corrientes). Explicó que mientras en el noroeste correntino las mayores lluvias por El Niño se concentran hacia marzo y abril del año siguiente, en el noreste regional y sur de Misiones pueden registrarse precipitaciones más intensas entre octubre y diciembre, continuando hasta abril.
La investigadora enfatizó el concepto de anomalía y explicó que los datos deben analizarse según los promedios locales, ya que un mismo volumen de agua puede ser habitual en un lugar y un exceso significativo en otro. Para trasladar esta información al campo, destacó el papel de las agencias de extensión del INTA como nexo con los productores.
Monitoreo y alertas
El programa incluyó además las exposiciones de Natalia Gattinoni (INTA Castelar), sobre aspectos agroambientales y productivos; Fidelina Silva (EEA Montecarlo), sobre las condiciones climáticas en el norte de Misiones; Susana Escalante (INTA Mercedes), sobre gestión del riesgo mediante alertas tempranas y radares; y Pablo Llamedo (CONICET-UNAU), sobre recursos para la gestión de eventos climáticos.
El encuentro integró datos históricos, análisis territoriales y herramientas de monitoreo. En una provincia donde las lluvias inciden directamente en la producción, disponer de información ubicada en el territorio resulta fundamental para reducir la incertidumbre y acompañar las decisiones del sector agropecuario.






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